Liberalismo y servicios Sociales

Antes de nada me gustaría dar las gracias a José Mejía por su respuesta y sus refutaciones de la semana pasada, espero desde esta humilde tribuna que pronto podamos intercambiar argumentos y llegar a afirmaciones beneficiosas para todos.

Y ahora, en mi tercer artículo lanzo la siguiente pregunta, ¿está el Liberalismo en contra del Estado y de los servicios públicos?. Mi respuesta es un rotundo no. La doctrina política liberal busca que la libertad personal prime frente a las posturas colectivistas por ambos lados del tablero ideológico.

Propongo este tema debido a que a los que nos denominamos de pensamiento liberal se nos achaca que queremos acabar con las políticas públicas y las prestaciones sociales a golpe de privatización, pero eso es cuanto menos mentira. ¿Os imagináis un país que deje a los ciudadanos indefensos, que no haya seguridad pública y que esté sometido a una infinidad de normas que día a día nos imponen desde fuera del mismo Estado? imagino que sí… Pues lo que yo apoyo es lo que el Liberalismo precisamente defiende, que es acabar con ese monstruoso Estado.

Pensad en el ámbito laboral y que estáis compitiendo contra un ente que es público y más barato que vosotros, ¿no os esforzaríais en mejorar para atraer a los clientes?, pues esto mismo se podría aplicar a la Seguridad Social; si yo por el abono de una cuota tuviera acceso a la Seguridad Social o en el caso opuesto, aprobar una mínima cuota porque prefiero usar la privada, ¿no debería tener que pagar menos impuestos por la sanidad pública, ya que no solo pago mi cuota en la privada sino que además no uso la pública?

También se puede aplicar al caso de las pensiones. El sistema de pensiones es la definición perfecta de estafa piramidal, aunque se llame solidaridad intergeneracional. Consiste en que se pague a los de arriba con los de abajo. Frente a esto, el Liberalismo concibe el sistema de pensiones como un fondo capitalizado de pensiones, se asegura de que el fondo en un futuro no va a tener un ratio 1:1, ya que actualmente el ratio es 1:3 (1 pensionista por 3 trabajadores). De esto se puede dar prueba fehaciente si investigamos el caso de países como Chile.

Es interesante entender que el Liberalismo defiende la coexistencia de ambos sistemas, pero siempre y cuando primen los intereses individuales, ya que el bien común no es más que la suma de los bien individuales.