Pablo Pineda: "La tele atonta; a veces me dedico a atontar"

El primer europeo con síndrome de Down en terminar una carrera universitaria, conferenciante, presentador, autor de dos libros y actor galardonado con la Concha de Plata 2009, Pablo Pineda, reconoce a La-FM.es que tiene prejuicios, y que "el culmen" de las personas de este colectivo es trabajar, como cualquier otra. "La sociedad se está sensibilizando lentamente", afirma.
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El primer europeo con síndrome de Down en terminar una carrera universitaria, conferenciante, presentador, autor de dos libros y actor galardonado con la Concha de Plata 2009, Pablo Pineda, reconoce a La-FM.es que tiene prejuicios, y que "el culmen" de las personas de este colectivo es trabajar, como cualquier otra. "La sociedad se está sensibilizando lentamente", afirma.

Una lógica aplastante y un extraordinario don de gentes caracteriza a Pablo Pineda (Málaga, 1974). Cree en Dios y en sí mismo porque son los dos ingredientes fundamentales del ungüento que ha hecho posible lo que muchos, a priori, consideran imposible. Casi no necesita presentación. Pocos desconocen su brillante currículum: diplomado en magisterio y estudiante de psicopedagogía, es el primer europeo con síndrome de Down en terminar una carrera universitaria. Conferenciante, presentador, autor de dos libros y actor galardonado con la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en el año 2009 por su papel en ‘Yo, también’. Lo primero que hace al levantarse por las mañanas es preparar el desayuno, la cama, los recados, revisa los numerosos correos y llamadas que tiene pendientes, como la gente corriente. En su tiempo libre se sumerge en el amplio y diverso mundo de Internet, con frecuencia consulta Wikipedia. La música pop rompe el silencio de su ambiente: Mecano, Amaral, o Malú… Pineda es, sencillamente, un tipo excepcional que desde la fundación Adecco trabaja para que las personas Down, tengan las mismas aspiraciones que el resto de los individuos, aunque reconoce que él mismo no está libre de prejuicios.

LAFM: ¿Cree en Dios? ¿Qué papel tiene la fe en su vida?

P.P: Gracias a la fe he hecho muchas cosas, ¡y tantas…! Como para no creer en Dios con todo lo que he hecho en mi vida. Fe en Dios y fe en mí mismo, las dos cosas se pueden juntar perfectamente, las dos fes han hecho que haya llegado adónde he llegado.

 

LaFM: ¿Adónde ha llegado Pablo Pineda?

P.P: He llegado a estar en un colegio público hace más de 30 años; a un instituto, hace más de 25, a una universidad, a trabajar en el ayuntamiento de mi ciudad, Málaga. He recibido muchos premios y reconocimientos; he hecho una película con la cual he ganado una Concha de Plata. Ahora trabajo con Fundación Adecco, he escrito dos libros… en fin, que no he parado.

LaFM: ¿Ha llegado dónde quería?

P.P: Hombre, he llegado a cosas que yo no me esperaba, desde luego. He hecho más de lo que yo esperaba.

LaFM: ¿Qué es ser síndrome de Down?

P.P: Esa es una buena pregunta… bueno, significa ser una persona alegre, vitalista, que disfruta mucho de la vida, pasar por experiencias inolvidables y que nunca pensaba que iba a hacer. Eso es ser síndrome de Down, en definitiva. Vivir la vida y valorarla como lo que es.

 

LaFM: ¿Y qué le hace a usted especial?

P.P: Un papel primordial son mi familia y mis padres, por supuesto, es lo que más especial me ha hecho: tener unos padres que hace 35 años confiaron en mí. Por eso he llegado donde he llegado

LaFM: ¿Qué queda de ese Pablo Pineda de hace unos años, cuando aún no era conocido en la esfera pública? ¿Ha ganado en sabiduría?

Esa pregunta es complicada. Pablo Pineda ha aumentado en madurez,  en sabiduría —como has dicho—, en disfrutar más aún de la vida si cabe, en el día a día. Y me queda que soy feliz alegre, optimista y el sentido del humor.

LaFM: Hace unos años años entre los retos personales que se planteaban se encontraban el ser independiente y vivir en pareja. ¿Lo ha logrado?

P.P: Vivir en pareja no es fácil, ni para mí, ni para mucha gente. En mi caso un poquito más. Para yo vivir en pareja lo primero sería tener pareja y como no la hay… difícil. Aunque yo no lo descarto.

LaFM: ¿Qué nuevos horizontes se ha marcado?

P.P: Ahora mismo espero que mi trabajo en Fundación Adecco siga porque estoy haciendo lo que me gusta, seguir rodeado de los míos, mi madre, mi familia; y luego lo que vendrá. Yo siempre pienso que el futuro se gana en el presente, por tanto, hay que ir poco a poco y se conseguirán muchas cosas.

LaFM: ¿Cuál es el eje de las ponencias que ofrece?

P.P: En esas conferencias que hago intento concienciar a los trabajadores de las empresas, que se den cuenta de que hay un colectivo muy amplio con discapacidad —aunque a mí no me gusta esa palabra—, que tenemos mucho talento y que hay que explotarlo. ¿Cómo? Confiando en que puedan trabajar codo con codo con ellos porque es el culmen de todo el proceso de la vida. Seguro que tú has luchado todo lo indecible para trabajar, pues nosotros lo mismo.

 

LaFM: La no sobreprotección es la clave. ¿Cómo fue su infancia en ese sentido?

P.P: Fue una infancia muy feliz, muy buena, rodeado de mi familia y con amigos estupendos. Esa ha sido una de las grandes claves: amigos estupendos y maestros que confiaron en mí desde el primer momento. He tenido una infancia estupenda y feliz.

LaFM: ¿Ha vivido alguna experiencia que quizá le hayan echado para atrás a la hora de conseguir sus metas?

P.P: Siempre hay, quizá la única barrera que me haya hecho pensar en tirar la toalla fue solo un año. Que a los chicos no les caí en gracia y me hicieron el vacío. Se pasa mal, no se lo he dicho a nadie. Pensé en tirar la toalla, pero dije ‘no, no lo hago, no les hago el favor’, y seguí para adelante. No deja de ser una mala anécdota en mi vida, pero vamos tampoco hay que dramatizarlo. Nunca me he arrepentido de nada.

 

LaFM: ¿Está usted libre de prejuicios?

P.P: Ay, buena pregunta esa. Es tan fácil tener prejuicios, hija mía. A veces puedo caer en la contradicción: puedo luchar contra ellos y a la vez puedo caer. Nadie está libre de prejuicios, aunque yo luche contra ellos.

LaFM: ¿Le ofende que unos a otros nos llamemos “tontos”?

P.P: Hombre, por supuesto. Todo el mundo es educable y puede aprender, tenga la edad que tenga o la condición que tenga.

LaFM: ¿De verdad no se le ha venido a usted a la cabeza esa expresión referida a un político, a algún conocido…?

P.P: Alguna vez lo he pensado, no digo yo que no, pero vaya, no dejan de ser ideas momentáneas.

LaFM: ¿Puede decir sobre quién?

P.P: No voy a decir nombres, pero de algún político y tal, sí se piensa.

Desde que comenzó a luchar por alcanzar los mismos derechos que el resto de las personas, ¿ha visto que se haya avanzado?

P.P: Poco a poco vamos avanzando. Ahora no tiene nada que ver con hace 30 ó 35 años. Al contrario, hemos avanzado y hay que seguir avanzando, no conformarnos con lo que hemos hecho. Hay que seguir luchando y revindicando.

LaFM: Trabaja para sensibilizar y para que la gente empatice con las personas con Down, ¿Cree que esa falta de sensibilidad se extiende o extrapola a otros ámbitos, que está generalizada?

P.P: La sociedad se está sensibilizando lentamente. Estas cosas no son fáciles, pero poco a poco sí se están consiguiendo cosas.

LaFM: ¿Cuál considera que es el mayor problema del ser humano, de los ciudadanos hoy en día?

P.P: La falta de sinceridad

LaFM: ¿Es usted machista o feminista?

P.P: Machista, seguro que no. Me encantan las mujeres. Soy sensible y sé que las mujeres tienen un papel muy importante en la sociedad, sin duda alguna.

LaFM: ¿Para usted el amor es un tema tabú?

P.P: Para mí no.

LaFM: ¿Habla abiertamente de sus sentimientos?

P.P: Bueno… Si yo le contara. Soy una persona bastante transparente. 

LaFM: ¿Es superficial a la hora de fijarse en una persona o en otra?

P.P: Si algo tengo es empatía y profundidad a la hora de pensar en una persona. No me quedo en lo de arriba, no me quedo en lo de fuera, analizo cómo es una persona y lo especial que puede ser.

LaFM: ¿Qué le gustaría corregir de usted?

P.P: Un poco la cabezonería.

LaFM: ¿Qué atonta a la sociedad?

P.P: Madre mía… quizá yo creo que la tele nos atonta a todos (risas), aunque al final la vemos, pero bueno, a veces me dedico a atontar. Llega una hora en la que dices, ya déjalo.

LaFM: Si tuviera que escoger uno de los muchos momentos buenos que ha vivido, ¿con cuál te quedas?

P.P: Por inesperado, la Concha de Plata.