La criminalización del cine español

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He visto en facebook en una publicación de Europa Press la noticia de que 21 películas españolas no han llegado a los 100 espectadores en este 2016, lo que supone el 13% del total de las realizadas este año que ya se acaba. La publicación señalaba minuciosamente el nombre de estas obras, número de espectadores y dinero recaudado por ellas.

Como era de esperar las críticas de los que comentaban la noticia eran las habituales cuando de cine español se trata, que si subvenciones, que si los progres por aquí o por allá y su adoctrinamiento, alguna mención al lobby gay (¿¿??) y también sobre Trueba, realizados por el mismo tipo de ciudadanos que se indignaron profundamente con las declaraciones del director, pero que estaban más callados que en misa cuando la Infanta Cristina habló de que no quería volver a este país.

Dudar de la calidad de películas  basándote solo en el éxito comercial cuando ni siquiera te has molestado en ver el trailer ni leer el argumento, no parece muy lógico, al igual que pensar que una cinta hecha con escaso presupuesto y nula promoción va a arrasar en taquilla. Hay auténticas mediocridades que a base de la promoción constante arrasan en taquilla y viceversa, joyas escondidas que pasan con más pena que gloria.

Hay una corriente de pensamiento (lo de pensar es un decir) que cree que todo el cine realizado en este país va del mismo palo, como si todas las películas que si hicieran fuera sobre la Guerra Civil (y al que le escueza que las haya que se lo haga mirar) y todos los del sector fueran Willy Toledo y similares.

Mentiría si dijera que soy un experto sobre el cine realizado aquí, pero dudo muchísimo que esta industria sea de menor calidad, o al menos que la diferencia sea tan abismal, que la de otras ramas culturales o económicas y harían bien tantos “patriotas” en dejar de tirar por tierra este sector, por mucha antipatía que les causen dos o tres directores o actores, ya que los perjudicados no van a ser los millonarios de la “izquierda caviar” con el riñón bien cubierto, sino tanta gente que vive o mal vive de ello como actores, técnicos de imagen y sonido, maquilladores, responsables de vestuario, etc.

Son muchos en este sector los que sufren el desempleo o la precariedad (según un estudio de la Fundación AISGE el 54 % de los actores no trabajaron en una actividad relacionada en su profesión entre 2014 y 2016 y el 29% recibieron menos de 600 € anuales) y lo que menos necesitan es de esta antipropaganda que lleva ya demasiados años.