Cuando el populismo se antepone a la ideología

Podría afirmar que han tenido ante sus ojos a los dos peores candidatos de su historia y que, ganara quien ganara, iba a perder EEUU

A tan sólo 18 días de que Donald Trump tome posesión de la Casa Blancas, sigue siendo digno de análisis su victoria en las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Un líder que representa justo todo lo contrario a los valores tradicionales del Partido Republicano y que, a pesar de ello, arrasó en las primarias, y también en las elecciones. Y esto ha sido así porque el pasado 8 de noviembre (y durante los 12 meses anteriores) más que una ideología, se impuso el populismo. Ganó la solución fácil, a los problemas complejos. Ganó la retórica de la confrontación y las transformaciones radicales y abruptas. Pero por desgracia, en un mundo inestable y con bajo crecimiento económico, triunfan los que encuentran enemigos claros, prometen soluciones mágicas y grandes certezas de futuro.

No ganó una ideología. Ganó el discurso fácil contra el establishment, que tan bien suena en la población. Curioso que este discurso venga precisamente de un multimillonario magnate y, que encima, triunfe. Y todo esto ha pasado ante la pasividad del Partido Demócrata. Hillary Clinton y su equipo han sido incapaces de vencer al discurso fanfarrón, revanchista y antielitista (y a ratos radical) de Donald Trump. La caída de la socialdemocracia se extiende hasta el otro lado del charco. Todo un fracaso para una mujer con su recorrido y que lleva en la política desde 1971, cuando junto a su actual marido hizo campaña a favor de George McGovern. Lo que me hace reflexionar que la imagen idílica de la gestión de Obama y de la candidatura de Hillary que nos han vendido en Europa, era totalmente falsa. Toda una serie de circunstancias que han permitido apuntarse otro tanto al nacionalismo y al populismo.

Pero siendo justos, pocas opciones tenían en estas elecciones los norteamericanos. Podría afirmar que han tenido ante sus ojos a los dos peores candidatos de su historia y que, ganara quien ganara, iba a perder EEUU. Hillary Clinton, dominada por el lobby del aborto y protegida tanto por el sector financiero como por el FBI y la CIA, no era mucho mejor. Demasiados agujeros negros en su trayectoria (falta de transparencia, uso de servidores privados para temas de Estado, fortuna amasada a través de la Fundación Clinton…) además de otro programa económico desastroso basado en subidas de impuestos, estimaciones mágicas e inalcanzables de ingresos de hasta 1 billón de dólares, más endeudamiento (la deuda ha crecido un 121% con Obama) y continuar con los desequilibrios económicos. Algunos iluminados desde España afirman que Bernie Sanders hubiera hecho mejor candidatura por su discurso firme de izquierda. Pero, primero, un discurso demasiado escorado hacia la izquierda está abocado al fracaso en EEUU y, segundo, insisto, aquí no ha ganado el discurso ideológico, sino el populismo y el rechazo al establishment.

Será interesante ver como el Partido Republicano, que controla la Cámara de Representantes y el Senado, legisla y gobierna contra su propio ideario. Si se aplica el proteccionismo agresivo y falaz del que hace gala Trump, tendrán que sustituir el libre comercio y la iniciativa privada por el proteccionismo, el intervencionismo y la glorificación del gasto público. No sé si estarán dispuestos.

Sin duda, se avecina un nuevo orden para la primera potencia mundial basado en aranceles, barreras al comercio, reestructuraciones de deuda, imprimir más dinero… en fin, un suicidio que será desastroso para la economía americana. Por cierto, un programa económico que aquí en España conocemos muy bien de la mano de los populistas de Podemos. Los mismos que hoy se han echado las manos a la cabeza tras la victoria de Trump. Pero también se avecina un nuevo orden mundial con la intención de Trump de abandonar la globalización, para pasar al americanismo. En materia de defensa esto puede suponer la reapertura de un gran debate en Europa como es la creación de una unión militar ante la negativa de Trump, y con razón, de seguir dándonos un cheque en blanco para costear, con dinero de los americanos, nuestra seguridad dentro de la alianza de la OTAN. Mención aparte merece la creación de un muro en la frontera con México.

Pero EEUU cuenta con los suficientes contrapesos y con unas instituciones muy consolidadas y fuertes como para seguir siendo una gran democracia, y la gran potencia mundial. Y que Dios bendiga América.