Cristianismo y rotondas

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Hace poco un líder mundial muy importante dijo a los gobiernos que “acogieran a todo tipo de emigrantes y refugiados”, que “son puros hermanos y hermanas”.

No, no era un político izquierdista, por si el mensaje de acogida o el uso del lenguaje inclusivo les haya podido engañar, sino el mismo Papa Francisco, que de esta manera animaba a los gobernantes a tener otro tipo de actitud ante este drama en el que los países europeos están por lo general, aunque con excepciones, teniendo un comportamiento egoísta y miserable, como el del primer ministro húngaro Viktor Orban que convocó un referéndum en su país para no acoger a 1.200 personas poniendo como excusa que “es por el futuro de nuestro hijos, de nuestro estilo de vida, de nuestras raíces cristianas. Debemos elegir con quién vivir”.

Desconozco a qué raíces se referirá el señor Orban, o cuáles serán las que defiende aquí en nuestra tierra el Partido Popular. Si bien y aunque siempre hay alguna cabra que tire al monte, por lo general no están haciendo declaraciones aberrantes ni convocatorias de referéndums, pero en el más genuino proceder marianista (de Mariano) no está haciendo nada, silbar y mirar para otro lado. En estos momentos ha acogido solamente 898 personas y quedan por reubicar el 95 % de refugiados de los que se comprometió el gobierno español.

Ayudar al sediento (tuve sed y me distéis de beber), al hambriento (tuve hambre y me distéis de comer) o al forastero (y me recibistéis) son los valores cristianos que cualquiera con un mínimo de sensibilidad, creyente o no, puede compartir. ¿Qué tal si el partido gobernante, inspirado según su propia definición ideológica en el “humanismo cristiano” se los aplica? Es la ayuda al que menos tiene en lo que se basan los evangelios.

Jesús por ejemplo nunca se pondría en el Parlamento de Andalucía a llorar para que los ricos no pagasen el Impuesto de Sucesiones/Donaciones como hace su partido, en la que es su principal bandera. Recuerde si no en las escrituras la donación de la viuda pobre y como Jesús valora más su esfuerzo que el de un grupo de pudientes que aun otorgando una mayor cantidad solo significaban migajas para ellos.

Señor Saldaña, no es la izquierda la que persigue el cristianismo, en todo caso lo que persigue es la imposición de símbolos o de dogmas a toda la población y defiende que la gente, creyente o no, pueda vivir con absoluta libertad en la sociedad. Si mirar para otro lado con el drama de los refugiados, hacer una política contraria a los intereses de los más desfavorecidos y además llamar vagos a los desempleados que necesitan una prestación para poder vivir o reclamar constantemente la reducción de la progresividad fiscal es cristianismo…que baje Dios y lo vea.

Pero bueno, ustedes pueden defender todas las políticas que hacen y reclamar poner una virgen en una rotonda o un crucifijo en un ceda el paso, pero no intenten fomentar el odio de los cristianos hacia los partidos de izquierdas para ganar un puñado de votos. ¿Fomentar el odio? Vaya, otra contradicción que se suma a las anteriores mencionadas (Jesús es amor), es lo que tiene abrazar símbolos y desproveerlos de significado.

Espero que al PP de Jerez le haya resultado interesante este artículo y servido de reflexión, pero si no es así…circulen y cojan la salida que prefieran, seguramente a derecha, pero respetando las normas de tráfico…y la aconfesionalidad del Estado.