Una noche en la ópera

Estudiantes de 11 centros escolares de Jerez asistieron anoche al Ensayo General de esta ópera de Verdi

“¡Cuánta chavalería!”, exclamaban asombrados quienes anoche se paseaban por los aledaños del Teatro Villamarta, a sabiendas de lo ‘anti natural’ del público que esperaba a las puertas del coso jerezano. Pero es que anoche no era un día normal.

Anoche la famosísima ópera de Verdi ‘La Traviata’ realizaba su Ensayo General en el Villamarta, un ensayo al que estaban invitados estudiantes de la ESO de hasta 11 centros escolares de la ciudad, que se enfrentaban en la gran mayoría de los casos a la primera obra lírica de su vida.

En un día normal de ópera predominan los tacones, los vestidos, las chaquetas y las corbatas…, pero anoche no era un día normal. Zapatillas, botas, leggins, jerseys…, esa fue la vestimenta que lució el público del Teatro, el ‘nuevo público’, aunque ¿qué más daba? Al fin y al cabo lo que cada uno lleve puesto es lo de menos si se va a disfrutar de la música.

‘La Traviata’ es sin duda alguna la mejor ópera con la que iniciarse en el mundo de la lírica. Ya lo hizo la propia Julia Roberts en ‘Pretty Woman’ “meándose del gusto en las bragas” tras ver el amor sufrido entre Violetta y Alfredo. Si lo hizo la Roberts ¿por qué no los jóvenes de Jerez? Y así con esta premisa más de un centenar de estudiantes ocuparon sus asientos en el Teatro Villamarta, dispuestos a imbuirse por primera vez de esta dramaturgia creada por el maestro italiano.

El Público asistente al Ensayo General. (Foto: Teatro Villamarta)

La duración, de casi cuatro horas, era un hándicap para algunos de los presentes, sin embargo ese problema se fue diluyendo según avanzaban los actos – cuatro en total-. En el primer descanso los corrillos de los chicos y chicas servían para intercambiar impresiones sobre lo que estaban viendo. “El vestuario es impresionante”, decía una chica, “¿has visto cómo ha elevado la voz la mujer por encima de la música?, comentaba otra en referencia a la soprano Raquel Lojendio, magistral en su papel de Violetta. Ella se fue llevando una a una todas las alabanzas y admiraciones por su esfuerzo y su voz a lo largo de los actos.

El ‘problema’ de los subtítulos también hizo aparición entre las charlas estudiantiles. Una de esas estudiantes, Marta, comentaban en el descanso del segundo acto que “o se dedicaba a leer o a disfrutar del espectáculo”. Su compañera de butaca le respondía “menos mal que recuerdo la explicación del otro día sobre la obra que si no…”, en referencia al programa educativo que el Villamarta ha realizado en estos días con los centros Álvar Núñez, Caballero Bonald, Asta Regia, La Granja, Almunia, Vega del Guadalete, Santa Isabel de Hungría, Seritum, Fernando Savater, Escuela de Arte y Escuela Municipal de Música.

El final se aproximaba y los comentarios sobre ‘La Traviata’ iba recibiendo buenas críticas por parte de este público novel. Al tercer descanso, muchos de estos estudiantes aprovecharon esos veinte minutos de pausa para llenar el estómago, hacerse fotos e incluso grabar algún que otro ‘instagram moments’. Algunos inclusos se conectaban a Twitter para conocer el resultado del partido de Copa entre el Real Madrid y el Celta o chateaba a través de Whatsapp. Anoche no era un día normal.

Cuando al fin cayó el telón, los aplausos de los entreactos se tornaron vítores por los asistentes. Sí, ‘La Traviata’ había logrado calar en los estímulos culturales de los jóvenes jerezanos, y los vítores y aplausos se convirtieron al final en palmas jerezanas. Aplausos autóctonos para mostrar la aprobación popular tras tres horas y media de lírica operística verdiana en el Teatro Villamarta.

Algunos de ellos aseguraban al salir que ésta no sería su última noche en la ópera.


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