7 razones por las que el pueblo andaluz debería ‘levantarse’

El paisaje, el clima, el arte… De sobra son conocidas las bonanzas de esta bendita tierra, Andalucía, dentro y fuera de sus fronteras. Pero no por ello está exenta de precariedad, necesidad y falta de explotación eficiente de los numerosos recursos que brinda. Los andaluces y andaluzas quienes actualmente están en posesión —con matices— de la tierra y la libertad que reivindican en su himno, y a continuación LaFM desmenuza varios datos de la realidad social verde y blanca que, sin duda, les hará reflexionar.

1. Medalla de plata en desempleo

El trabajo dignifica, sin embargo, en Andalucía no son pocos los ciudadanos y ciudadanas que día tras día se levantan sin una obligación laboral y ven vulnerados su legítimo derecho a trabajar. A pesar de que en 2016 unas 78.000 personas abandonaron el negro túnel del paro, la tasa de desempleo sigue diez puntos por encima de la nacional. Así se desprende de la Encuesta de Población Activa (EPA). Sólo Extremadura superó entonces a Andalucía con un 28,31%. La industria y la construcción han sido los sectores que más trabajo han creado, mientras que se han destruido en agricultura y servicios. También se podrían tratar las condiciones y la calidad de esos nuevos empleos, pero ya son otro cantar…

Barriada San Juan de Dios, Jerez./ MLP
Barriada San Juan de Dios, Jerez./ MLP

2. Nueve de las diez ciudades más pobres de España son andaluzas

Las diferencias históricas entre Norte y Sur vinculadas a la pobreza (y a la riqueza) persisten en España. Andalucía es de las perjudicadas, ya que nueve de los diez municipios —sí leen bien, nueve—, con más riesgo de pobreza son andaluces. Sanlúcar de Barrameda, situada a 26 kilómetros de Jerez, encabeza esta clasificación con una tasa de población en riesgo de pobreza del 40%. Agustí Amorós, director de desarrollo de negocio de AIS y responsable del informe calificaba como “escalofriante” la cifra de la población sanluqueña en elconfidencial.com y advertía de que “la clase media está desapareciendo y la media de los ingresos baja”.

Las cinco ciudades españolas más pobres son andaluzas: Córdoba, Almería, Huelva, Málaga y Sevilla como recoge un estudio elaborado por la consultora AIS Group tomando datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

3. Víctimas de violencia de género en peligro de muerte: 2.000

Los centros del Sistema Integral de Atención y Acogida de la Junta proporcionaron el pasado año protección y ayuda a 1.074 mujeres y 1.094 menores a su cargo, todas ellas y ellos en peligro de muerte por violencia de género. Estos centros suman un total de 471 plazas. Asimismo, el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) prestó servicio a 21.316 usuarias y tramitó más de 32.000 consultas relacionadas con este problema. Así se recoge en el Informe Anual de Violencia de Género en la Comunidad Autónoma de Andalucía correspondiente a 2015. Los 18 juzgados de violencia sobre la mujer en la comunidad registraron más de 26.000 procedimientos.

4.Cruzar el Estrecho, destino la muerte

Estrecho de Gibraltar./ MLP
Estrecho de Gibraltar./ MLP

Anestesiada la ciudadanía andaluza recibe sin apenas drama las sucesivas noticias en las que cuentan el número de migrantes que mueren en el Estrecho, y con ellos el propósito de construir un futuro digno en la península. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) advierte de que cerca de 300 personas perdieron la vida en la fosa salada durante 2016. Por otro lado, 2.114 han pasado una cruda estancia en el Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) ubicado en Algeciras, uno de los siete que hay repartidos por la geografía española. En estas instalaciones prácticamente sobreviven hacinados a la espera de que un juez acuerde su expulsión del país en unas condiciones cuestionadas por organizaciones y jueces.

5. Recortes y atraso en el pago de ayudas a personas con discapacidad

Andalucía, feudo socialista, cumple en mayor o menor medida con las ayudas a la contratación de personas con discapacidad en los centros especiales de empleo. Aunque con un matiz mayúsculo: lo hace con retrasos de hasta cinco años de retraso. En verano de 2016 hizo frente a una deuda de 19,5 millones de euros que su departamento iba a destinar a una convocatoria extraordinaria de incentivos. Esto sucede porque el BOJA detalla que los incentivos para la contratación de discapacitados se conceden “de acuerdo a las disponibilidades presupuestarias”.

Según se hace eco elmundo.es, desde 2010, “sólo hay subvenciones para el mantenimiento de los puestos de trabajo, pero con anterioridad se incentivaba la contratación indefinida, la adaptación de los puestos al perfil del empleado y su discapacidad o la contratación indefinida de jornadas reducidas”. Mientras, en otras comunidades sí se continúa subvencionado todo lo anterior.

6. Sanidad pública enferma

Hospital de Jerez./ MLP
Hospital de Jerez./ MLP

Las mareas blancas andaluzas sí se han levantado para defender la integridad de la sanidad pública de la comunidad. En concreto protestan contra los recortes, las fusiones hospitalarias, los nuevos ajustes y recortes. La federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras (CCOO) ha elaborado un informe el pasado mes de enero en el que deja patente que Andalucía vuelve a estar a la cola, ya que es la región que más plazas formativas y empleos de médicos ha perdido entre 2011 y 2017, con 771 puestos perdidos. Según las cifras de la Oficina de Control Presupuestario del Parlamento andaluz, la Junta ha dejado de invertir en Sanidad 71 millones. Es decir, la Administración autonómica ha destinado 3,2 por habitante hasta noviembre de 2016. No es de extrañar, por tanto, que también esté a la cabeza en lista de espera.

7. Líderes en fracaso escolar

El futuro de la comunidad también peligra a tenor de los datos que evidencian la falta de éxito del sistema educativo. Andalucía también logra ser una de las comunidades líderes en abandono escolar temprano, con el 24,9%. Le arrebatan el triste podio Baleares con el 26,7% en 2015 y la ciudad autónoma de Ceuta con el 29,8%. En el otro extremo están el País Vasco y Navarra, con una tasa del 9,6 y 10,8% respectivamente, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). La cifra ha mejorado levemente en los últimos tiempos, sin dejar de ser poco esperanzadora.