Ana Barriga: la artista honesta de vanguardia

¿Qué es necesario para que una joven de una barriada humilde llegue a convertirse en una profesional de las Artes Plásticas? ¿Cómo hacer para que las cabeceras de mayor tirón nacional se hagan eco de sus obras? La artista jerezana, Ana Barriga (1984), vecina de la barriada de Cuartillos, la pequeña de cuatro hermanas, lo tiene claro: trabajo, trabajo y más trabajo. Su madre, Ana María Oliva, está de acuerdo con ella, pero añade una característica muy acentuada en su benjamina: su sensibilidad más que evidente desde los diez años.

En la actualidad, Barriga ha sido noticia por su participación en iniciativas de gran envergadura como la de Truck Art Project para la feria ARCO 2017: Los murales contemporáneos que circulan sobre cuatro tráileres preñados de arte urbano. Este mes de marzo, además, su obra ‘Polvo y oro’ ha sido galardonada con el Premio XXIII Certamen de Artes Plásticas Universidad de Sevilla. Tras nueve años residiendo en la capital hispalense, esta licenciada en Bellas Artes ha decidido asentarse en Madrid donde por fortuna le suceden los proyectos. “Desde que he llegado no he parado de pintar. Si salgo es para visitar alguna exposición que me interese. Es brutal la oferta cultural madrileña”, subraya la artista,

Érase una vez…

Podría alardear de sus exposiciones individuales y de las numerosas muestras colectivas en las que ha participado. ¿De dónde surge esa inquietud por el arte y la cultura en una niña nacida en el seno de una familia humilde? La madre de la criatura asegura que pasó muchas horas viendo trabajar a su padre, maestro industrial de la rama del metal, que le gustaba ayudarle a hacer ventanas y puertas. “Ella ha sacado la rama de su padre, a él también le gusta pintar al óleo, a la acuarela…”, presume.

A los 15 años también trabajó en un taller de ebanistería y después de estudiar en Jerez y Cádiz, se licenció en Sevilla. Recientemente, la artista rescata objetos cotidianos, de desecho, a los cuales otorga un valor. Realiza composiciones que dialogan entre ellas y con el espectador. “Me interesa despertar la visión del individuo a través de su propia experiencia, invitarlo a que él encuentre un secreto en la pintura o quizás no un secreto sobre la propia pintura o el arte contemporáneo en sí, sino más bien sobre la propia vida”.

Su mejor creación

Cada una de las obras que salen de su estudio son especiales para ella en algún sentido, “sino no salen de allí, sino tuvieran ese vínculo, se convertirían en otra cosa”. La artista plástica se sirve de la pintura y de otros medios con el fin de obtener diferentes resultados. “El óleo es más cárnico, más real; el esmalte, más industrial, más sintético; el espray aporta connotaciones que tiene en el ambiente urbano, llega a ser casi un acto vandálico hacia mi propia pintura…”, explica.

Sus pinturas no surgen de un día para otro, los proyectos se contagian unos de otros. Trabaja en una idea y en ella siempre hay un germen que da paso para la siguiente obra, le invita a seguir investigando. Al igual que le sucede a los padres con los hijos, si le dan a elegir, Ana no podría calificar a ninguna de sus obras como la mejor.

Algo que sí tiene muy claro es que de cada periodo de la Historia del Arte rescataría algo, pero destaca “la ruptura y el cambio de pensamiento del futurismo, de las vanguardias a las que a día de hoy le debemos tanto”.

Ana Barriga, artista plástica jerezana, mientras trabaja en un estudio./ Cedida
Ana Barriga, artista plástica jerezana, mientras trabaja en un estudio./ Cedida.

Cuestión de resistencia

Los artistas actuales andaluces como ella, y de Despeñaperros para arriba, no lo tienen fácil. “Es casi una cuestión de resistencia, no hay facilidades al no haber un ambiente en el que se incentive la cultura desde pequeños”. La jerezana recuerda su procedencia de una familia obrera en la que dedicarse al Arte “no era algo factible”.

A Ana Barriga le duele que no haya un interés porque el arte sea necesario y sea fomentado en la escuela: “La creatividad —no ya el Arte en sí— es fundamental, el saber interpretar y reinterpretar la realidad sin que tengamos unos parámetros preestablecidos. Si un médico no es creativo, no busca una cura para la enfermedad, no descubre la cura. Habría que fomentar la creatividad en todos los ámbitos, en todas las carreras, en todas las formaciones”, remacha con rotundidad.

Ante el difícil panorama le pediría a los nuevos y nuevas atrevidas que quieran dedicarse al Arte honestidad con ellos mismos. Recomiendan que se planteen si es lo que quieren realmente y conozcan bien el funcionamiento. “No solo hay que estar preparado a nivel cultural, sino también mentalmente; sales de la sociedad, vas en paralelo a ésta. No tienes un sueldo y se supone que con nuestra edad ya debemos tener una estabilidad…”. Paradójicamente, señala, también se hallan dentro del sistema a la hora de cumplir unas fechas de entrega y unos objetivos. “Es complejo. Todo se consigue a base de trabajo, trabajo y trabajo, no hay otra”.

No hay ocio sin trabajo

Esta joven de Cuartillos se toma muy en serio su profesión. Por ello establece sus horarios de trabajo así como de ocio aunque, qué duda cabe, al final es autónoma. Asiste a conferencias, a muestras, se documenta. “Al dedicarte al Arte te exigen muchísimo. Tienes que saber de música, de cine, de danza, de todo”. Considera importante estar atenta a lo que hacen sus coetáneos y a lo que se ha hecho a lo largo de toda la historia con el fin de no aproximarse demasiado a otros artistas para aportar algo nuevo.

Comprometida

“Espero que los trabajos que me están saliendo sean por su valía, no por mi sexo”, asevera, negando sin atisbo de duda que en el mundo donde se mueve la mujer no es víctima de situaciones discriminatorias. No obstante, señala la baja representación femenina en ferias como Arco.

Defiende que los autores y artistas siempre se sienten, de una manera u otra, comprometidos con algo. Ella mantiene un compromiso consigo misma, con intentar ser lo más honesta y transparente posible, “con intentar aportar algo de verdad al campo de la pintura”. En ese viaje hay muchas personas que la siguen y reconocen su trayectoria, ven como día a día mantiene una línea. “Al principio cuesta porque tenemos miedo, se tiende a rechazar los desconocido, no solo al Arte”, recuerda la artista plástica jerezana, Ana Barriga.