El éxito del matrimonio castizo y matemático

Pie de foto: Javier Fergo/ Teatro Villamarta

Una pareja que tras años de noviazgo, escrupulosos con las tradiciones, gozan por fin de la intimidad. Después de una década juntos, dejados atrás las reticencias, complejos y miedos propios de lo desconocido, continúan haciendo el amor con la misma pasión, a media luz, en la misma postura, comenzando con un susurro, comiéndose a besos y culminando en el clímax, en unas ocasiones los amantes lo logran simultáneamente y otras se alternan. ¿Qué más da? Sin duda gozan y en la siguiente ocasión vuelven a gozar.

Algo similar le sucede a Antonio Moreno Carrasco con su público. Se conocen al dedillo, desde su infancia, la misma que refleja esa mítica serie de TVE ‘Rito y geografía del cante’. Por entonces el inocente y espontáneo cantaor se arrancaba por seguiriyas. Qué valor y qué pellizco… El XXI Festival de Jerez, dentro del ciclo ‘De la raíz’, acogió en la Sala compañía el reencuentro de ambos amantes: ‘El Malena’, puro, castizo y rancio, con su público fiel. No les decepcionó pues hallaron lo que iban buscando, esa postura, ese mismo cante placentero con el que unos y otros disfrutan.

Las matemáticas predominan en el albor del espectáculo donde cada quejío, cada gesto, cada cierre de puño de un don Antonio que aparece ligeramente escorado, se siente lejano, gélido y previsible. En este acto de entrega a los suyos Mateo Soleá tuvo su protagonismo. A continuación, el ‘tsunami’ María del Mar Moreno pisa las tablas. “Si yo fuera libre, libre de mí misma, como él quisiera yo ser”, exclama al auditorio. Con temperamento y en su línea lidia con el flamenco. No se sabe si la bailaora —galardonada en 1999 es galardonada con la Copa Jerez de Baile otorgada por la Cátedra de Flamencología de Jerez— “parece que tienen ametralladoras en las piernas”, como dice de algunas el gran Fernando Belmonte.

Durante unos minutos cantaor y bailaora rozaron lo sublime. Ambos acariciaron lo jondo, él con su voz y ella con cada paso, con cada gesto, desenmascarados, recogidos, sin sobre dramatizar, despertando más admiración que jaleos por parte del público que lo degustó.

En general, el El Malena puro con la lección más que aprendida, ejecuta cada palo con su sello genuino, rancio, con poca o ninguna sorpresa o riesgo, con gesto ‘exagerao’, machaca las palmas. Más Malena que nunca, quizás. A medida que fue avanzando, la dosis de frescura y espontaneidad se acrecentó. Llegó de la mano de Zaira Malena, a pesar de que la acústica no jugó a favor de la joven. Entre bulerías todos finiquitan este tradicional espectáculo.

Miguel de Unamuno fue quien dijo que “el progreso consiste en renovarse”. ¿Renovarse o morir? La ovación y el calor del público no corroboró tal afirmación. Y es que, igual que muchas parejas gozan y gozan a lo largo de los años haciendo el amor una y otra vez con pocas notas de originalidad, el hijo de La Malena y su público viven su ‘affaire’ unidos por el flamenco más castizo y matemático.

Antonio Malena XXI Festival de Jerez from Festival de Jerez Televisión on Vimeo.

Video: Boasorte.es