Anclados en el pasado, perdemos el futuro

Es un hecho que El Puerto de Santa María tiene un gobierno de pasado, y no de futuro como sería deseable para la mayoría de ciudadanos.

En unos días se cumplirán dos años desde que el, irónicamente llamado, pacto progresista y social conviniera que no nos gobernara la candidatura ganadora de las elecciones municipales, y, en su lugar, lo hiciera un tripartito de corto recorrido. Ese pacto y su gobierno resultante presumían,  muy al estilo de la izquierda española, de ser el cambio, el progreso, el avance, el futuro… Sin embargo, en todo este tiempo no podemos citar ni un solo paso adelante que haya dado la ciudad. No hay ningún proyecto de futuro que haya emanado del gobierno actual. Ni una idea nueva. Nada original.

Muy al contrario, todos sus esfuerzos se vuelcan en el pasado. Para ello hasta han creado una Concejalía ex profeso, la bautizada como de “memoria histórica”, cuando, en realidad, debería llamarse de “memoria selectiva”. Concejalía que, curiosamente, es la única de todo el Gobierno local que ofrece resultados tangibles, porque el resto ni está ni se le espera ya.

De esta Concejalía han surgido logros tales como cambios de nombres en las calles para recordar a los amigos o familiares republicanos (las familias no republicanas mejor, siguiendo su propia jerga, invisibilizarlas), placas en homenaje a los represaliados de su misma ideología  (sobre las víctimas que no compartían sus ideas, que también las hubo, que caiga el silencio), la “recuperación” del legado de Rafael Alberti (como si no llevara ya cuarenta años entre nosotros), rotondas y plazas que evocan sólo una parte de la Historia (la que a ellos les interesa contar)… Recursos, esfuerzos y tiempo dedicados a recordar el pasado, pero con el único objetivo de tratar de reescribirlo a su gusto. Lo dicho, muchos pasos hacia atrás y ninguno hacia delante.

Se justifican diciendo que lo hacen en cumplimiento de la ley. Una ley redactada para abrir viejas heridas y crear otras nuevas, quebrando claramente el espíritu de reconciliación que se acordó por la inmensa mayoría de los españoles con el refrendo de la Constitución  de 1978. Dicen que pretenden hacer justicia, cuando, utilizando exactamente las mismas técnicas del franquismo, ensalzan a un bando y demonizan al otro, sabiendo que la realidad fue distinta y no es posible idealizar a ninguno de los contendientes, de este modo consiguen volver al enfrentamiento y la fractura social, ambiente donde se mueven como pez en el agua. Si de verdad persiguieran la justicia dejarían de utilizar a los muertos y trabajarían por una sociedad pacífica y cohesionada, pero no es ese su objetivo final. Durante la II República se fomentó irresponsablemente el enfrentamiento entre los españoles y el resultado fue una guerra civil y una dictadura, así que más nos vale aprender bien la lección, la que el propio Manuel Azaña resumía en el grito de “Paz, Piedad y Perdón”.

El Puerto no necesita más pasado y menos aún el que habla de luchas entre vecinos y familias. Ese sufrimiento se superó con la generosidad de todos los implicados. El Puerto ahora necesita futuro. No hay más que pasear por las calles del centro para ver cómo nos hemos quedado atrás, muy atrás en todos los sentidos (urbanísticos, medioambientales, económicos, culturales…) La Ciudad de los Cien Palacios, está descarnada y abandonada. Son muchas sus carencias y grande el esfuerzo necesario para superarlas, no necesitamos añadir más lastre en forma de decisiones  que no llevan a nada beneficioso para la mayoría de ciudadanos.

Así que, Sres. del Bipartito, dejen de hurtar el futuro de La  Ciudad. Ha quedado demostrado en estos dos años que sólo son capaces de mirar al pasado y de que no saben encarar el porvenir. Cada Pleno Municipal es buena prueba de ello, se suceden los meses y no traen a debate ninguna inversión, mejora o proyecto para El Puerto, y las que traemos desde la oposición las rechazan sistemáticamente por no ser suyas. De este modo el avance de la Ciudad es imposible, porque ni hacen ni dejan hacer.  Así que, si tienen algo de cariño por El Puerto, dejen de hacerle perder más el tiempo, un tiempo irrecuperable e implacable, y permitan que otros sigan la senda de desarrollo y verdadero progreso que merece. El futuro no se gana anclados en el pasado.