“Cédeme despacio, que tengo prisa”

La cesión al Ayuntamiento de Jerez de los activos y pasivos de la Fundación Teatro Villamarta, y la posterior liquidación de esta última, apenas veinte años después de haberse constituido, suponen, por desgracia, un ejemplo más de la desafortunada gestión de la “cosa pública” a la que nos han venido acostumbrando a los ciudadanos de Jerez.

 Mientras los partidos políticos (tres) que han regido los destinos del consistorio jerezano durante este tiempo se entretienen (y nos hacen a los demás perder el tiempo…) en la disputa de quién tuvo más culpa (entre todos la mataron y ella sola se murió…), conviene echar una mirada a la forma en la que se ha “certificado la defunción” de esta fundación, y a lo que al Teatro Villamarta le puede esperar en el futuro inmediato, a la vista de lo que para él tiene previsto el actual equipo de gobierno.

 Empecemos por la manera en la que se ha llevado a cabo la cesión de activos y pasivos al ayuntamiento. Un ejemplo de lo que no debe ser: (1) los patronos recibimos las cuentas de 2015 y 2016 con menos de 24 horas laborables para revisarlas antes de su aprobación; (2) ni siquiera se nos facilitaron los informes de auditoría a los que las propias cuentas anuales hacen referencia, a pesar de que celebramos una reunión del Patronato el pasado 26 de mayo; (3) en el año 2015 se registraron “ajustes por errores” de importes elevadísimos, sin que se nos facilitara explicación alguna, y escucháramos las razones del auditor externo para avalar semejantes “errores”; (4) tenemos que esperar al informe del interventor municipal, horas antes del pleno, para enterarnos de que el informe de auditoría de 2016 (el que no nos han entregado…) contiene importante salvedades sobre el valor de los activos del teatro y; (5) resulta que el propio interventor dice que la integración “deberá basarse en cuentas formadas, cerradas y auditadas a 30 de junio de 2017”. Lo dicho, un ejemplo de lo que no debe ser…Cuando todas estas irregularidades y salvedades se subsanen, no pondremos objeción alguna a votar favorablemente a la cesión de activos y pasivos propuesta. Mientras tanto apelo a la prudencia y a la cautela, que es lo mínimo que, como patrono, por responsabilidad, puedo hacer: tratar de salvaguardar el devenir de la institución.

 Este despropósito nos deja a todos los jerezanos, además, un último y “envenenado” regalo. La integración del Teatro Villamarta habrá supuesto para el Ayuntamiento, una vez se complete, una pérdida patrimonial (subvenciones anuales aparte), de 6,8 millones de euros (que les recuerdo que vienen a ser más de 1.100 millones de las antiguas pesetas…).

 Es evidente que no queda más opción que la cesión de activos y pasivos al Ayuntamiento. Es obligatorio por ley, y además la situación financiera de la Fundación era insostenible.

 La pregunta que cabe hacerse ahora es si el futuro deparará algo mejor para esta institución central de la vida cultural jerezana que lo que le ha tocado padecer hasta este momento. No parece por el momento que haya lugar para el optimismo. Sin duda hay que agradecer el importante esfuerzo que los empleados del teatro han realizado para ajustarse los salarios, pero frente a eso no se nos ha presentado más que una mera lista de acciones de optimización de ingresos y gastos, sin cuantificar la mayoría de ellas, ni presentar a los patronos unas proyecciones que permitan tener una mínima seguridad de que el Teatro Villamarta tenga, bajo el paraguas del Ayuntamiento, más posibilidades de ser una entidad económicamente viable. Este objetivo, y no otro, debe ser nuestra meta común: que el Villamarta se autofinancie, a ser posible, a medio plazo.

 Nadie pone en duda que una ciudad como la nuestra necesite de un teatro de referencia para su vida cultural. Lo que no se puede consentir es que nada más cerrar esta negra página, abramos una nueva, en la que incurramos en los mismos y lamentables errores. Esta vez los responsables seríamos todos nosotros…

 Lo acontecido en el Pleno extraordinario de esta mañana no es sino fiel reflejo de las desventajas de gobernar en minoría: no se ha alcanzado el quorum necesario para que la urgencia de la cuestión saliera adelante. A la Sra. Alcaldesa y su equipo les toca hacer las cosas de otra manera: consensuando previamente.

 Todavía estamos a tiempo de hacer las cosas como es debido, eliminando inercias negativas y, una vez enderezado el rumbo, mantener una dinámica positiva, siempre con transparencia y rigor.

 Jerez y su cultura saldrán ganando.