La lonja de Sanlúcar recibe las primeras capturas de chirla tras abrirse la veda

La reapertura del caladero de chirla en el Golfo de Cádiz ha comenzado al 60% de su capacidad

El delegado de Agricultura y Pesca del Ayuntamiento de Sanlúcar, Rafael Louzao, ha visitado la lonja de la ciudad, una de las tres autorizadas para la venta de la chirla junto con el Punta Umbría e Isla Cristina, y la única de la provincia gaditana. La reapertura del caladero se hace al 60% de sus posibilidades, por lo que el delegado ha asegurado que “es fundamental implementar medidas de control y gestión para afianzar su recuperación”.

El texto de la Orden elaborado por la Consejería, que incluye las principales demandas del sector, establece en 2.500 toneladas el tope máximo de captura al año, en el Golfo de Cádiz, cantidad recomendada por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) para asegurar la recuperación sostenible del recurso.

Asimismo, el tiempo de pesca permitido para las 96 embarcaciones de draga hidráulica que capturan chirla será de tres horas al día como máximo (en el tramo de 5.00 a 16.00 horas de lunes a viernes, tal y como establece la orden de 13 de junio de 2013). En este sentido, la Consejería deja abierta la posibilidad de ampliar esta limitación en función de los estudios de evaluación y seguimiento científico. La campaña de la pesca de chirla se extenderá de julio a abril, regresando a la orden de veda del 25 de marzo de 2003, establecido durante los meses de mayo y junio.

La orden especifica que las lonjas y centros de expedición asociados, en los que las embarcaciones están obligadas a realizar la primera venta de sus productos, también velarán por el cumplimiento de las medidas. En caso de incumplimiento por parte de algún barco, la lonja deberá proceder a su denuncia comunicándolo a la delegación territorial pertinente.

En el marco de la horquilla que permite la Ley de Pesca de Andalucía, la orden también recoge el endurecimiento de las sanciones, ya que se persigue un efecto disuasorio. La Junta asegura que más allá de la mera multa, el objetivo final es proteger el caladero del Golfo de Cádiz y la subsistencia futura de la propia actividad pesquera de la que dependen muchas familias.