El virus de la Cervantina ‘contagia’ al público de El Puerto de Santa María

Ron Lalá cerraba este sábado, con acierto y gran éxito, el Festival de Teatro de Comedias de El Puerto de Santa María con su obra 'Cervantina'

El último brote de ‘Cervantina’ fue localizado este sábado en el patio de San Luis Gonzaga, en la localidad de El Puerto de Santa María. Sus síntomas: risa fuerte, sonrisa de oreja a oreja y ganas de sumergirse en los clásicos de Miguel de Cervantes.

La compañía teatral Ron Lalá representaba sobre las tablas de este escenario portuense su última obra ‘Cervantina’, galardonada este 2017 con el Premio Max a Mejor Espectáculo Musical, y conseguía ‘contagiar’ con ese virus a las más de 800 personas que esa noche llenaban el teatro. Un público que al acabar tuvo a bien levantarse y aplaudir con efusión durante varios minutos a los cinco brillantes actores de esta compañía: Juan Cañas, Miguel Magdalena, Álvaro Tato, Daniel Rovalher y Íñigo Echevarría.

Rinconete y Cortadillo, la Galatea, la Gitanilla, Leonisa y su celoso esposo, e incluso el propio Miguel de Cervantes participan en esta obra musical desarrollada con bastante acierto y buen ojo por los actores de Ron Lalá. La música es el vínculo para entrelazar todas las historias breves de Cervantes y también el medio a través del cual contarlas. Melodías animadas y pegadizas que en algunos casos llegan a ser desternillantes.

‘Cervantina’ es – al fin y al cabo- un (virus) viaje a través de los Entremeses y las Novelas Ejemplares del autor, que se contagia a través del humor y la diversión musical de Ron Lalá. Como ellos mismos predican, “no hay vacuna ni aspirina que cure la Cervantina” y todo el que acude a verla y goza de la obra, acaba ‘contagiado’ con el virus del ilustre escritor español.

Los ‘viejos’ se vanaglorian de haber leído a Cervantes mientras los jóvenes apenas se han acercado a su obra al ser lectura obligatoria en los colegios, algo que lo hace menos “deseable” para ese sector de la población. Sin embargo, tras ver ‘Cervantina’ las historias del Manco de Lepanto consiguen captar el interés (debido a los efectos de este virus) y hacer que uno piense: “¿Y si me leo un Entremés?”.

Ron Lalá consigue a través del teatro musical lo que pocos literatos logran, que uno acabe con ganas de más Cervantes. Talento, una puesta en escena dinámica y muy visual, y la capacidad de hacer cercano a un ‘tipo’ de hace 400 años, son el secreto del éxito de esta obra. Un espectáculo que, sin ninguna duda, nadie debe perderse.

A favor: Todo.

En contra: Nada. (Definitivamente gusta)