‘Ni es democracia, ni es un referéndum’

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Parece ser que la manipulación se ha convertido en un arte del nacionalismo catalán. Primero, pretendieron manipular y reescribir la historia a su antojo para intentar fundar y justificar sus absurdas exigencias. Ahora, quieren manipular el significado de democracia y ajustarlo a su conveniencia, hasta el punto de banalizar este sistema político soberano por el que tanto se ha luchado.

Pero en su cruzada independentista, todo está permitido. Quizá por eso, en la Diada, una parte de los independentistas catalanes se hacía “selfies” con una sonrisa en la cara con Arnaldo Otegi, el terrorista que años atrás los masacraba en sus calles. A esos insensatos habría que recordarles el atentado de Hipercor o las más de 50 víctimas mortales que ETA dejó en Cataluña.
Así que ya está bien. No permitamos que estos golpistas se apoderen de la palabra democracia, la maltraten y la tergiversen para intentar vendernos su causa como legítima. No nos dejemos engañar más, llevan 40 años haciéndolo. Demasiado tiempo.
Y no, tampoco es un referéndum. Un referéndum es una consulta en la que se puede elegir entre, al menos, dos opciones, que compiten en igualdad de condiciones, con árbitros e instituciones imparciales y con tiempo suficiente para hacer públicas y debatir todas las posiciones en los medios de comunicación. Así sería una convocatoria inclusiva, a la que se sentirían convocados todos los ciudadanos, y en la que todos los ciudadanos podrían confiar en la limpieza y equidad de la consulta y de las autoridades que lo organizan.
Esto no es un referéndum, sino una convocatoria para ratificar una decisión ya tomada por el Govern. No en vano ya tienen “aprobada” la ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república catalana, tienen en marcha una agencia tributaria propia, tienen definido incluso el tipo de régimen. Entonces, ¿qué se elige? Nada, pues el resultado ya está perfectamente predeterminado. Les dará igual el número de síes y de nos que salgan. Por eso, el 1-O, si estás en contra de la independencia, no vayas a votar. Y si estás a favor de la independencia en condiciones democráticas y legítimas, no vayas a votar.
Porque ya han fracturado la sociedad catalana. Pero no le vamos a permitir que también fracturen la unidad de España, nuestra democracia y nuestro Estado de Derecho.