“Adiós, año adiós”

El 2017 llega a su fin, repleto de nuevas experiencias en el salón de plenos, en su mayoría poco beneficiosas para la ciudad, ya que la situación de “gobierno en minoría” que tiene nuestro Ayuntamiento ha provocado situaciones pintorescas, surrealistas y nunca antes vividas por el personal municipal ni los concejales.

El equipo de gobierno perdió su mayoría desde que en el camino dejo a su socio Levantemos en la cuneta. Pleno tras pleno hemos presenciado como las propuestas de gestión se convertían en propuestas de “des-gobierno”, algunas incluso llevadas a pleno sin los informes preceptivos, y que tras su no- aprobación son publicitadas con la correspondiente “llorera política”.

Desde la oposición, en un ánimo de realizar una fiscalización y control al gobierno y de proponer constructiva y responsablemente, hemos aprobado algunas cuestiones y rechazado otras por considerar que no cumplían con los mínimos requisitos exigibles; pero en todo momento, conscientes de la situación hemos intentado velar por los intereses de la ciudad, a veces para bien del gobierno PSOE-IU, a veces en contra de sus propuestas por su desidia y dejadez.

Desde el grupo de Ciudadanos hemos acudido a cuantas reuniones hemos sido convocados, con la firme intención de ayudar y colaborar; sin embargo, la situación municipal no permite que nuestra gestión ayude a paliar la falta de mayoría de la que carece el gobierno municipal. La balanza parece estar siempre en el “socio encubierto” del gobierno, el cual es el único responsable de que el Sr. De la Encina siga en el sillón de la Alcaldía. Una agrupación de electores que decide su apoyo al gobierno progresista y social, según aceptan sus condicionantes, y que aparece como “salvador” o “ejecutor” según su voto se incline en el salón de plenos, y que mucho nos tememos que en el 2018 figurará como “cooperador necesario” para la ejecución de propuestas del gobierno.

Pero, queridos ciudadanos, cuando en junio de 2015 se firmó el Pacto Progresista y Social entre estos 3 grupos, su carta de presentación era que ellos eran “el gobierno del cambio”, pues bien, “todo se ha cambiado para que nada cambie”, y mucho me temo que el año y medio que falta para finalizar la legislatura va a ser “una travesía en el desierto”; con el Ayuntamiento a las puertas de ser “intervenido”, unos pliegos de contratas que se han adjudicado de forma no plurianual por su inoperancia, y que a finales de 2018 tendrán que aprobarse para poder prestar los servicios y que tendrán que cumplir con todos los condicionantes legales; con un gobierno “cansado y abatido” que no ha conseguido aprobar un presupuesto en 2017 y con 32 Modificaciones del Plan de Ajuste necesarias para poder subsistir económicamente, y un Presupuesto para 2018, que de momento “ya va tarde legalmente hablando”.

En definitiva, que la solución es la que desde nuestro grupo llevamos planteando desde hace meses, dejar a un lado los colores y trabajar por los intereses de la ciudad y de sus habitantes. Y a pesar de este panorama desolador habrá que decir “Adiós, año adiós” y “Feliz Año Nuevo a todos/as”.