Los gobiernos de izquierdas están para recoger el confeti de la derecha

Ser de izquierdas es concebir la realidad desde un prisma progresista y social, así como dar soluciones que pasen por la gestión de lo material desde lo colectivo. Eso es ser de izquierdas, y lo demás es mentirle a la gente. Hace tan solo unos días, con motivo del cambio de año, la alcaldesa enunció su segundo mensaje navideño en el que expresaba, sin ningún tipo de tapujos, que “el Ayuntamiento ha dejado de ser un problema para Jerez”. Sin embargo, su propio equipo de gobierno se contradice con las acciones que realiza, ya que el teniente de alcaldesa, José Antonio Díaz, ha expresado recientemente que “el Ayuntamiento no puede asumir la gestión directa del servicio de basuras por las tensiones de tesorería y para pagar nóminas que esto generaría”. Imagino, pues, que el teniente de alcaldesa y delegado de Medio Ambiente no estará enterado de lo que su propia compañera y regidora de esta ciudad ha anunciado días atrás: el Ayuntamiento ha dejado de ser un problema; Sr. Díaz, municipalice, que es lo que hacen los gobiernos de izquierdas.

Lo que hacen los gobiernos de izquierdas pero no lo que hace el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Jerez, claro. Ya costó mucho que se hiciera lo propio con el servicio de ayuda a domicilio, servicio cuya municipalización a propuesta nuestra —de Izquierda Unida — conseguimos sacar adelante, pese a la reiterada reticencia inicial de un Gobierno local que quiere vender que es de izquierdas y dice que no puede serlo sin apenas intentarlo. Un gobierno que se olvida de quiénes les han puesto y para qué.

La amnesia del equipo de gobierno local es una amnesia colectiva muy extendida en un Partido Socialista que olvidó hace mucho tiempo que la izquierda persigue la gestión directa y pública de los servicios de los ciudadanos. Ninguna empresa privada está dispuesta a gestionar algo si no es rentable, ergo el coste de ese servicio se incrementa para el ciudadano con una concesión. Sobre las complicaciones de tesorería, el problema reside en pegar una patada a la pelota y dejar el marrón a otro. Es decir, en dejar pasar la oportunidad, no coger el toro por los cuernos y obviar, una vez más, los problemas que tiene Jerez otorgando otra concesión a una multinacional en la que el lucro prevalecerá sobre el servicio.

Este es el Gobierno que tiene Jerez; un Gobierno que no quiere complicarse la vida y que le recrimina a sus supuestos compañeros en la oposición que esto es una fiesta en la que “tiramos confeti” por plantear la remunicipalización de nuestros servicios básicos. Pero se equivocan. No, no tiramos confeti, porque esto no es una fiesta. La fiesta vendrá cuando Jerez tenga un Gobierno de izquierdas, valiente y atrevido, que quiera recoger el confeti de una derecha que campó a sus anchas durante los últimos años en Jerez. Recoger el confeti y toda esa basura acumulada a lo largo y ancho de nuestra ciudad. Con dinero público pero con gestión pública. Presupuestar  400.000 euros a posteriori para solventar las deficiencias de lo que una concesionaria no hace no es fiscalizar, sino doblegarse y venderse frente a las multinacionales, algo a lo que lamentablemente tanto PP como PSOE nos tiene acostumbrados.