Tom y Jerry

En El extranjero nos encontramos con el mejor capítulo de Tom y Jerry que se haya grabado hasta la fecha, donde el gato Jackie Chan, productor de la película además de co-protagonista, quiere cazar al ratón Pierce Brosnan a toda costa. Y viceversa, puesto que los papeles se intercambian durante todo el metraje, un metraje que discurre fluido entre el drama y la acción (con algún toque de comedia), perfectamente combinados por el guionista David Marconi y magistralmente ejecutados por Martin Campbell, que ya nos deleitó con Casino Royale y que ahora vuelve a trabajar con Pierce Brosnan tras otra película de James Bond: Goldeneye.

Y es que la cinta que nos ocupa contentará tanto al espectador del drama político como al fan de las películas de Jackie Chan, que, pese a sus 63 años, sigue fascinándonos con coreografías imposibles y saltos vertiginosos. Aunque en realidad, podemos hablar de su personaje más contenido de los últimos tiempos, tanto a nivel interpretativo como a nivel físico, ya sea por su edad, por la vulnerabilidad de su personaje o por el hecho de que no estamos ante la típica cinta de mamporros y disparos sin sentido. Y esto es de agradecer, pues lo que realmente importa en esta película es la historia de Jackie Chan, la pérdida de su hija y su sed de (¿venganza?) información sobre los responsables.

Por su parte, Pierce Brosnan, que aquí se aleja del papel de James Bond para interpretar a un político irlandés, no encarna el mejor papel de su carrera (incluso alguna vez hace una mueca que recuerda a su personaje en Mamma Mia por el que ganó un Razzie), pero llega a ser creíble en su dureza y su conflicto.

En cuanto a la música, Cliff Martínez consigue mantener al espectador en tensión durante los 114 minutos (muy llevaderos, por cierto) que dura el largometraje. Una música acompañada y compactada con un montaje fluido en la acción y algo rutinario en las escenas más dramáticas.

Todo esto, aliñado con unos secundarios más que solventes, como Charlie Murphy, Katie Leung o Rory Fleck Byrne, hacen de esta co-producción de Reino Unido y China un disfrute total, sin caer en los estereotipos y clichés de otras cintas de acción que acaparan las salas cada año.