Crítica de ‘Deber Cumplido’: La necesaria reflexión sobre el Trastorno de Estrés Postraumático que el género bélico no sólo le debía al cine, sino a la verdad.

Valoración: 5 Butacas sobre 5

Su sinopsis oficial dice: “Tres soldados estadounidenses regresan de Irak tratando de reintegrarse con sus familias, y adaptándose a la vida civil mientras luchan por olvidar sus duros recuerdos de la guerra”.

En realidad se parece bastante a otras sinopsis que vendían lo mismo. La diferencia: esta vez es verdad. Lo que no consiguieron ni Clint Eastwood con EL FRANCOTIRADOR, ni Kathryn Bigelow con THE HURT LOCKER, ni tantos otros directores, lo consigue Jason Hall en un ejercicio de maestría humanista.

El resto nos vendieron la patraña de que sus películas bélicas en realidad eran antibélicas, lo cual es una absoluta mentira, ya que salíamos del cine con más ganas de jugar al CALL OF DUTY que de sentarnos a llorar en el primer banco a mano cercano al cine.

Es francamente complicado y digno de aplauso que en una película así lo que más sobre, siendo encima de lo que menos hay, sean las escenas bélicas en sí mismas.

Película cargada de escenas de enorme poética como la de esos dos protagonistas, desconsolados por su desnudez institucional y su conflicto de desamparo, curando a un perro de pelea herido al que ni quieren atender en el veterinario, por ser precisamente eso, un perro de pelea, que si no puede luchar no vale para nada.

Un golpe sobre la mesa y un grito de auxilio contra un país preocupado únicamente de mandar a luchar, o incluso morir, por una patria y unas ideas a cuantos más soldados posibles mejor, pero que se olvidó de destinar el mismo presupuesto a curar sus heridas internas a la vuelta del duro barro. Bueno, ni siquiera el mismo dinero, algo de dinero siquiera. Tremenda y triste realidad.

Un diseño de personajes rompedor donde la adrenalina se materializa en batir unos huevos, lavarse unos dientes o masticar chicle, porque ya no hay vuelta atrás y el estado del bienestar mental se convierte en utopía perdida ya imposible de alcanzar.

Magistral todo el reparto. Un director que arriesga sobre un maravilloso guión adaptado que también firma él mismo, basado en hechos reales descritos en la novela de David Finkel.

Una de esas películas que se antojan necesarias de ver, aunque a lo mejor no vuelvan a verse, lo cuál tampoco es un problema cuando su mensaje te cala tan profundamente.

DEBER CUMPLIDO con mayúsculas. Porque la vida en sí misma es una batalla diaria y se convierte en mayor tormento cuando de pronto pierde todo su sentido. Porque este film nos enseña que la verdadera guerra comienza al volver a casa.