Crítica de ‘La Forma del Agua’

Valoración: 2 Butacas sobre 5

Guillermo del Toro regresa a las salas de cine con su décima película como director y su decimoquinta como guionista. La Forma del Agua nos sitúa en los años 60, en plena Guerra Fría, en las instalaciones de un laboratorio secreto del gobierno de los Estados Unidos. Allí conocemos a Elisa, una joven muda que trabaja en la limpieza del edificio. Su rutinario mundo cambia el día que traen al laboratorio un tanque de agua. Este tanque guarda un misterio por el que Elisa se ve irremediablemente atraída y que, además, parece clave en la carrera espacial. Desde el primer momento, nos sumergimos en un extraño cuento, guiados por la voz de un hombre que nos contará los secretos de esta historia.

Al abandonar la sala tienes la sensación de haber utilizado todos tus sentidos, de haber estado inmerso en el agua con los personajes. Y es que La Forma del Agua es una película sensorial, que nos pone en la piel de una persona muda, de ahí que el sonido y los efectos especiales estén verdaderamente cuidados. El director afirma que es una obra muy personal para él: “No puedo estar más orgulloso. Es mi película favorita de las que he hecho”.

La película ha ganado dos Globos de Oro (mejor director y mejor banda sonora) y se queda a una nominación del récord que comparten La La Land, Titanic y Eva al desnudo, que cuentan con 14 nominaciones a los Premios de la Academia. La Forma del Agua compite en las grandes categorías de los Oscar, entre ellas, mejor película, mejor dirección, mejor actriz, mejor guion original, mejor fotografía, mejor montaje, mejor mezcla de sonido y mejor banda sonora.

Personalmente, creo que de verdad es rival para las demás películas en cuanto a mezcla de sonido y fotografía. Hay películas tremendas este año y lo tendrá difícil para llevarse la estatuilla. Dunkerque, Tres anuncios a las afueras y El instante más oscuro, vienen pisando fuerte, no sin razón.

En mi caso, quería ir lo menos preparada posible a ver La Forma del Agua. No quería saber nada de ella antes de verla. De verdad. Hasta me tapé los oídos y cerré los ojos para no ver el tráiler en la proyección de otra película. Y tengo que decir que, a pesar de no tener expectativas (porque nadie debería tenerlas cuando se sienta delante de una pantalla), me he llevado una decepción. Desde mi punto de vista, el cartel es mejor que la propia película, crees que vas a asistir a un espectáculo hermoso, pero luego te encuentras con personajes planos, narrativa pobre y una historia desaprovechada. Como diría alguien a quien admiro mucho, los protagonistas son químicamente buenos o químicamente malos. Son caricaturas, no tienen capas, no tienen complejidad. Y esto desencadena en unas interpretaciones muy sencillas que te impiden empatizar con los personajes. La historia intenta generar determinada tensión y creo que no lo consigue. Además, como espectador, te quedas con ganas de que profundicen en algunos puntos de la trama de los que luego no te cuentan nada. Creo que no fui la única que, en los últimos minutos, daba largos suspiros y hasta algún bostezo.

Eso para mí es decepcionante porque, cuando ves una película, no le exiges que sea una obra maestra, no le exiges que te deje extasiado; pero sí pides que te entretenga un par de horas, que te haga disfrutar del mundo que ha creado para ti. Y cuando no lo consigue, cuando no puedes quedarte con nada de lo que acabas de ver, cuando no vas a recordarla por nada en concreto, cuando no te ha hecho sentir – como fue mi experiencia con La Forma del Agua – es cuando te entristeces. Espero que ese no sea tu caso, espero que te tomes esta opinión que acabas de leer como lo que es, que vayas a ver esta película y la disfrutes. Porque de eso se trata. Las opiniones no se labran en mármol, sino que están para cambiarlas, así que, quién sabe… Igual un día la vuelvo a ver y me gusta. De momento, le doy 2 de 5 butacas.