Javier Guzmán: “Los periodistas debemos contar los problemas de Cádiz que no se escuchan fuera”

Este joven periodista portuense ha sido el último ganador del Premio Antonio Ortega por un reportaje sobre la precariedad laboral en Cádiz. Este premio, dotado con 1.500 euros más un galardón, lo otorga el Colegio de Periodistas en Jerez y la asesoría Laborum
Foto cedida por Javier Guzmán

El ganador de la quinta edición del Premio de Periodismo Social ‘Antonio Ortega’ es un joven periodista de El Puerto de Santa María, que con su reportaje en la sección digital de El País, ‘Cádiz, pozo de precariedad laboral, logró ganarse al jurado de estos premios. Él es Javier Guzmán Romero, redactor del programa El Objetivo de La Sexta, quien este año recogerá en Jerez su premio en un acto que aún no está cerrado pero al que asegura tiene muchas ganas de asistir.

Como vive en Madrid, quedamos para hacer la entrevista por teléfono, un miércoles de Champions y además de San Valentín, aunque nada de todo esto está relacionado. Al otro lado del teléfono se confiesa nervioso por ser el entrevistado de la noche. “Estoy acostumbrado a hacer yo las preguntas”, me comenta entre risas antes de iniciar nuestra conversación sobre su reportaje en El País, sobre el mundo del periodismo (profesión que nos une a ambos) y sobre los estereotipos, esos con los que los políticos y empresarios golpean una y otra vez a la provincia gaditana, porque aun viviendo “de Despeñaperros para arriba”, Guzmán no olvida la tierra que lo vio nacer y los problemas que la azotan.

Eres el último ganador del Premio Antonio Ortega con tu reportaje ‘Cádiz, pozo de precariedad laboral’, ¿te imaginabas que podrías ganar cuando lo enviaste a concurso?

No, para mí ha sido una sorpresa total. Conocía este premio de oídas pero cuando me presenté, no me planteaba poder ganar.

Tu reportaje en El País es una radiografía de lo que ocurre en la provincia de Cádiz, en el que además das voz sobre todo a gente joven, ¿cómo nace realizar este tipo de trabajo?

Soy de Cádiz, así que se me ocurrió hacerlo de éso porque en definitiva es algo por lo que pasan muchos de mis amigos y familiares, e incluso lo he vivido yo mismo como gaditano alguna vez. En el reportaje lo cuento a través de las historias de Israel y María Jesús, y de María Yanitza y Oliva Gilibert, pero en él se reflejan también las historias de mucha gente que conozco.

Cuando lo empecé, pretendía hacer algo muy loco: Una radiografía gigante de la provincia. Pero al final eso no parecía un reportaje sino que una enciclopedia de los problemas de Cádiz. Acabé por centrarme en la precariedad y me puse a buscar datos de paro, de deuda pública, de economía sumergida, de empresas que se van…, y menos mal que me pararon un poco los pies porque tardé varias semanas en encontrar todos esos datos y se me estaba eternizando. Al final, el resultado ha sido ése, que Cádiz no tiene un único problema y no es algo temporal, sino que son muchos problemas y desde hace mucho tiempo.

Destacas sólo un par de casos pero ésos son el reflejo de toda una provincia e incluso de un país.

Claro. Si quisiera podría escribir un periódico entero sólo con los problemas de Cádiz. Muchos gaditanos se pueden sentir identificados con quienes hablan en el reportaje ya que al fin y al cabo son personas -como Israel y María Jesús- que viven con sus familias en un piso de 60 metros cuadrados o empiezan un proyecto empresarial que a los pocos meses se viene abajo. O como la historia de María Yanitza y Oliva, por ejemplo, que trabajan con personas dependientes y ellas de su salario tienen que pagarse los guantes, la gasolina… Son historias que cualquier gaditano conoce porque las ve en su entorno o las ha vivido personalmente.

Tu reportaje no se queda en el estereotipo extendido de que en la provincia hay paro porque los gaditanos no quieren trabajar, sino que muestras a esas personas que están ‘atascadas’ en esta crisis y trabajan por cuatro duros.

Ese estereotipo es terrible y me consta que existe, pero no se ajusta a la realidad en absoluto.

Como aquellas declaraciones del empresario cordobés Miguel Ángel Tamarit sobre lo malo que era invertir en Cádiz…

Dijo: “¿Cómo se te ocurre financiar una empresa en Cádiz si ahí no se trabaja?”, y eso es falso. O bien no ha estado nunca en Cádiz (Tamarit) o se lo estaba inventando. En Cádiz se trabaja como en cualquier otro sitio, pero es que además, aquí está la complicación extra de no tener seguridad laboral, de que se incumplen las propias leyes laborales y de que hay mucha gente trabajando en negro porque es lo que tienen.

Carlos Cruzado (el presidente del sindicato de Técnicos de Hacienda) me contó durante el reportaje que las administraciones toleran el altísimo nivel de economía sumergida que hay en Cádiz porque es un ‘colchón económico’. Si toda esa gente no se buscaran las papas para sobrevivir, habría un estallido social. Hay que recordar que toda esa gente (el 29,3%) suponen un tercio de los gaditanos, han trabajado muchos años sin cotizar y, cuando se jubilen, no van a poder cobrar una pensión. Pero ya no es sólo eso sino que, ¿qué tejido económico estamos creando para los jóvenes que salen del instituto y se meten en el mercado laboral? ¿Qué motivación puede tener un chaval de cualquier pueblo de Cádiz que acabe los estudios y quiera quedarse en la provincia? Al final muchos de esos jóvenes se acaban marchando fuera…

No te resultaría difícil encontrar a los protagonistas de tu reportaje.

No es difícil encontrar gente en Cádiz que viva la precariedad laboral pero sí los perfiles concretos que yo buscaba. Quería que reunieran una serie de características. Por ejemplo, Israel y María Jesús, que quería que fueran jóvenes, que hubieran empezado un proyecto empresarial y que vivieran con sus familias en pisos pequeños… Me costó algunas semanas encontrar esos perfiles, pero por suerte me ayudaron varias ONGs y sindicatos. Cuando los encontré, estuve hablando con ellos para hacer la historia y todos quisieron participar.

Foto cedida por Javier Guzmán

Sin dejar de hablar de la precariedad laboral, el sector periodístico ha sido uno de los más castigados por la crisis. En 2015, el observatorio de la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa Españolas) indicaba que se habían producido 11.225 despidos desde que en noviembre de 2008 comenzaran a contabilizarse las salidas y EREs en los medios de comunicación. Este pasado 2017, el Diario de Cádiz celebraba su 150 aniversario mientras Grupo Joly cerraba su rotativa en Puerto Real y mandaba al paro a 11 personas en la provincia (8 en Europa Sur y 3 en Diario de Cádiz).

Es que ya no es sólo el desempleo en el periodismo sino también la precariedad laboral que hay. Muchas empresas te piden que trabajes por cuatro duros o te mantienen como autónomo a pesar de que tienes horario de entrada y de salida; tienes muchas responsabilidades, no cotizas, no tienes finiquito… Los derechos laborales en el periodismo no es que sean tendencia ahora mismo… Y el ERE del Diario de Cádiz pasa ahí pero también en los grandes grupos de comunicación, fuera de las fronteras de nuestra provincia.

¿Cuál crees que sería el camino que debemos tomar los periodistas para salir de esta situación de desempleo y precariedad en nuestro sector?

A mí me consta por lo que he vivido y por lo que conozco de otros medios que desde dentro ya se está luchando por intentar mantener los puestos de trabajo cuando hay un ERE o por tratar de que se creen contratos laborales cuando no los hay… Dentro de los medios sí hay una batalla por defender los derechos laborales.

¿Y en la sociedad en general?

La verdad es que no me corresponde a mí dar esas soluciones, no soy experto en eso tampoco, pero sí creo que las administraciones a todos los niveles se tendrían que sentar a hablar de los problemas transversales que tiene Cádiz, que son muchos. Además, creo que como gaditanos -además de como periodistas- no podemos dejar de señalar el problema que existe en nuestra región. Yo vivo en Madrid y una vez que pasas Despeñaperros, Cádiz queda muy lejos, y el ruido que se hace en Cádiz muchas veces se queda ahí. Nosotros tenemos la responsabilidad de señalar la situación por la que pasa Cádiz, porque es inédita.

En el reportaje hablo de que hay un 38,32% de paro en la provincia cuando en España es del 22%. Esa cifra ha bajado un poco, es verdad, ahora en Cádiz el desempleo está al 30,28%, pero es que en España ha caído hasta el 17,2%. Es decir, tenemos 13 puntos más de desempleo en la provincia, casi el doble que en el país. Y con eso, muchas veces, desde lejos se piensa de Cádiz que todo el mundo está contento con los carnavales, pero hay un problema muy gordo al que hay que meterle mano.

Foto cedida por Javier Guzmán

Hay quien diría que nos tomamos la vida con filosofía y no nos importa nada.

Claro, que como nos lo tomamos todo con humor y no nos preocupamos, que no se van a preocupar ellos. Y no es así. Cualquiera que vaya a Cádiz sabe que hay una filosofía de vida muy especial pero también unas historias de lucha tremendas. Creo que por eso he elegido a estas personas para el reportaje, porque no quería hacer algo deprimente del tipo ‘ay, qué mal va todo en Cádiz’, sino mostrar que si algo hay en Cádiz es mucha gente que se saca las castañas del fuego.

Tu reportaje no deja de ser negativo pero también muestras la lucha y el empeño personal de algunos gaditanos por darle la vuelta a su situación.

Exacto. Me gustó mucho una frase que me dijo María, que fue con quien cerraba el reportaje, y era algo así como “la gente piensa que si luchas vas a tener represalias y es verdad, pero es que hay que hacerlo”. No hacerlo es peor, añadiría yo. Esto resume un poco la filosofía que hay en Cádiz con este tema.

Existen algunas voces críticas que piensan que si se saca a relucir lo malo de la provincia de Cádiz, se le hace un flaco favor, y no se conseguirá avanzar y salir del pozo.

Pensé muchísimo eso mismo haciendo el reportaje. Estoy a favor de no dar una imagen estereotipada de Cádiz porque he crecido allí y sé perfectamente que los estereotipos no se ajustan a la realidad, pero a veces no se escuchan fuera de Andalucía los problemas que hay aquí y somos los periodistas quienes debemos contarlos. Y no sólo los problemas de paro o de vivienda… Ahora mismo, la gente se va de Cádiz capital, se está despoblando… Es la única capital española que es tercera en población en su propia provincia. A Cádiz la ha adelantado Jerez, ahora Algeciras y la ciudad sigue perdiendo población, una capital costera además, que no es un pueblo rural que se vaya quedando vacío con el paso del tiempo. Por lógica debería crecer y sin embargo cada vez pierde más habitantes. Esas cosas hay que señalarlas porque es síntoma de que algo gordo está pasando y no se le está prestando atención.

Y eso, sin embargo, no es dar una imagen negativa sino mostrar un reflejo de lo que realidad

Sin duda. Hay que mostrar lo que hay sin ningún tipo de lástima ni presentándolo como un estereotipo. Hay que contar los problemas que existen de verdad y que hay gente en Cádiz que está luchando para cambiar las cosas.