Crítica de ‘En La Sombra’: Cien Minutos En La Sombra

Valoración: 4´5 Butacas sobre 5

Desasosiego. Empatía. Desazón. Esperanza. Desesperanza. Agobio. Lástima. Justicia. Injusticia. Lágrimas. Agua. Sangre. Pérdida. Dolor. Malestar. Pesadumbre. Aflicción. Pánico. Castigo. Autocastigo. Muerte. Vida. Rabia. Furia. Amor. Odio. Desesperación. Nostalgia. Añoranza. Mar. Montaña. Campo. Flores. Espinas. Cielo. Tierra. Hielo. Fuego. Luz. Sombra. Rencor. Venganza. Aturdimiento. Redención. Lamento. Ausencia.Desconsuelo. Fuerza. Opresión. Melancolía. Liberación. Aire. Ahogo.Nada. Todo. Fragilidad. Verdad. Mentira. Ética. Tortura. Sufrimiento. Paz. Tormento. Resignación. Calvario. Miedo. Duelo. Pasión. Viaje. Travesía. Odisea. Búsqueda. Ida. Vuelta.  Pasado. Presente. Principio. Fin.

Todo esto y mucho más es En la sombra (In the fade,2017), la nueva película de Fatih Akin, prolífico director alemán que no acostumbra a hacernos esperar más de uno o dos años entre película y película. En esta ocasión, nos ofrece un contraste total con respecto a su último film: Goodbye Berlín. Si en aquella cinta el director de Hamburgo optaba por un viaje cómico, juvenil y espontáneo, aquí nos adentra en los mismísimos infiernos, en aquellas sombras que dan nombre a la película. Unas sombras que envuelven al espectador durante cien minutos y que sólo desaparecen para dar lugar al desconcierto que sufrimos cuando el tormento llega a su fin.

Como el propio cineasta explicó en la rueda de prensa tras la proyección de su largometraje, el dolor, el auténtico protagonista, junto a Diane Kruger, de la cinta, no es exclusivamente dolor, sino que es un conjunto de emociones: asombro, shock, ira, desesperación, soledad… Unas emociones mostradas y representadas como capas de un mismo sentimiento, como etapas dentro de la vida de un individuo después de perder a su familia. En este caso, ese individuo es Katjia, la protagonista de la historia que propone Akin, magistralmente interpretada por Diane Kruger (al que escribe estas líneas le resulta difícil encontrar una interpretación de tan alto nivel en los últimos tiempos), laureada más que merecidamente con el premio a mejor actriz en la última edición del Festival de Cannes. Kruger no sólo hace totalmente suyo el personaje de Katja, sino que transmite su pesar al espectador, haciendo que los que vemos la película no podamos apartar la vista de la pantalla, pues durante más de hora y media, una parte de las emociones por las que bascula Katjia llega a formar parte de nosotros, los espectadores, haciendo que En la sombra no sea un viaje cómodo, pero sí una experiencia inolvidable que nos acompañará durante horas e incluso semanas, pues borrar de nuestras mentes y nuestras entrañas lo vivido durante la película no será tarea sencilla. Así pues, el film de Akin pasa a ser nuestra segunda piel, imposible de separar de nuestro cuerpo.

Asimismo, En la sombra es una historia de dolor, del dolor más insoportable y desgarrador, pero también es una historia sobre la familia, la mujer y la soledad. Desde el principio de su carrera, Fatih Akin siempre quiso tratar el tema del racismo, el racismo en su país y en Europa. Pero, aunque este tema está presente en la película, asuntos como el racismo y el terrorismo (tan presentes en nuestro continente últimamente dejan paso a aspectos más íntimos, tales como la justicia, la falta de la misma, la soledad del Ser Humano y el amor hacia la familia (y el desgarro ante la pérdida de ésta). Todas estas cuestiones, tratadas de la forma más profunda e intensa (en ningún momento hay cabida a la superficialidad) hacen de En la sombra no sólo una experiencia imborrable, también una de las mejores películas que un servidor ha visto en los últimos años. Así pues, podemos decir sin miedo a equivocarnos que Fatih Akin sigue siendo uno de los mejores directores de la actualidad, que el cine europeo está más vivo que nunca y que el cine de autor, lejos de morir, se sigue reinventando año tras año. ¡Viva el cine europeo! ¡Viva el cine de autor!

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