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La perfección se llama Ballet

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Fotografía portada: Festival de Jerez

La apertura de la 22ª edición del Festival de Jerez comenzó como deben empezar las grandes citas: Expectación, un público entregado y unos niveles altísimos de ilusión por volver a disfrutar del arte, de la danza y del flamenco hasta el próximo 10 de marzo.

El estreno en el Coliseum jerezano lo puso el Ballet Nacional de España. Un viaje por la tradición sumergida en los nuevos contrastes y estilos que hicieron disfrutar al espectador. Eritaña fue el aperitivo de una noche que encajó a la perfección con el público, donde la tradición y el zapateado llevado perfectamente por una excelente coreografía, trabajada de forma descomunal por bailarines, hicieron a más de uno en el patio de butacas intentar seguir el ritmo.

Con ‘Solea del Mantón’ no hubo la misma comunión, faltó emoción y ese envite de hambre que sí llegó con el ‘Zapateado de Arasate’. José Manuel Benítez fue un guerrero sobre el escenario acompañado por un violín y un piano que se contagiaron del compás de un bailaor transmitía emoción con cada pisada.

Sin duda el espectáculo de esta primera parte llegó con ‘Bolero’ una coreografía realizada con emoción, perfección y técnica de la que el público se enamoró. Maurice Ravel desde el cielo era un espectador más que se enamoró del trabajo realizado sobre las tablas. Con una ejecución impecable por parte de cada uno de los bailarines, los abanicos y el zapateado hacían la función de siluetas y batutas de compás en una noche de esplendor.

La tradición dio paso a la modernidad, con una segunda parte que nos trajo ideas con otros estilos dando como resultado la raíz cultural de la danza que florece en sentimiento y armonía, como esas olas al viento que acompañaron en Aliento a Aloña Alonso y Sergio Bernal, fundiéndose en el amor hacia un arte y duende que sigue acompañando año a año al Festival de Jerez.

Video por cortesía de: Boasorte.es / Javier Aguilar

 

Ciclo Toca Toque

La jornada inaugural contó con la actuación del guitarrista Antonio Rey, cuyos acordes sonaron en la Bodega González Byass dentro del ciclo ‘Toca Toque’. El concierto de Antonio Rey fue la carta de presentación de su segundo disco ‘Dos partes de mí’. Contó con el baile de Joaquín Grilo como artista invitado, la segunda guitarra de Manuel Urbina, el cante de Mara Rey y la percusión de Makarines.

Durante la rueda de prensa previa, Rey comentaba que “este concierto me lo tomo como algo muy especial”, dijo el guitarrista. Entre otras cosas, porque “soy de Jerez”. Calificó su disco como “de flamenco y música. No encierra sólo flamenco, sino que tiene colores de otros géneros”, indicó, especialmente la música clásica.

Todo ello forman esas dos partes del guitarrista a las que se alude en el título del disco. Por un lado, su parte flamenca -enraizada en los sones de Jerez- y su apertura hacia otras músicas, inclinación propia de un artista inquieto.

Video por cortesía de: Boasorte.es / Javier Aguilar

 

 

 

 

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