La hipnosis del flamenco

Soñar, crear, gozar. Manuel Liñán desplegó sus alas de mago del flamenco sobre las tablas del Villamarta ofreciendo un auténtico recital de fuerza y talento. Los sueños están para crearlos y las creaciones para disfrutarlas. Con el espectáculo ‘Baile de Autor’, Liñán doblegó a la imaginación, con su arte, su talento y pureza, demostrando a un entregado público el nombre que se ha labrado en su camino profesional, siendo capaz de reinventarse cada vez que sube a un escenario.

Baile de Autor no es un truco de magia, es la esencia en sí de la magia, una que empieza con los movimientos acompasados de una varita mágica, hipnotizando al espectador por soleás, alegrías o bulerías.

Fotografía: Festival de Jerez / Javier Fergo

Acompañado por un portento como David Carpio, Liñán se hizo amo y señor del compás, haciendo alarde incluso de como el alma de la guitarra de Manuel se dejaba poseer por el ritmo de sus pies.

El toque de Manuel Valencia sirvió de marcaje de un péndulo flamenco que se movía al ritmo que su protagonista quería e intimidado por la intensa voz de un David Carpio que estuvo inmenso en todos los palos interpretados.

Soñar, soñar y únicamente soñar, así acababa un espectáculo del que espectador despertaba entre palmas por bulerías después de la grandiosa y sencilla puesta en escena del bailaor.

Por soñar, imaginó hasta el montaje. Las pequeñas cosas al fin y al cabo terminan siendo las mejores. Iluminación y elementos fueron agujas de un reloj sobre las que bailó incluso entre aguas Manuel Liñán.

El homenaje a la mujer tuvo su esencia en la bata de cola empleada por Manuel y el buen manejo del mantón, demostrando una vez más el artista que no hay nada que se le resista.

Uno, dos, tres…despierten, es puro flamenco.

Video cortesía de: boasorte.es / Javier Aguilar

 


banner RESTAURANTE