Crítica de ‘La Última Bandera ( Last Flag Flying)’

Sergio Milán28/02/2018

Valoración: 3´5 Butacas sobre 5

Podríamos definirla como el largo (bastante de hecho) camino  desde la mentira del heroísmo a la difícil verdad del perdón. Una película brillante, fantástica y exquisita en cada secuencia pero que, no sabría decir por qué,  falla al encajar cada pieza en el gran puzle final.

Brillante por las interpretaciones  de Steve Carell, Bryan Cranston y Laurence Fishburne como trío protagonista, brillando especialmente un Carell que cada vez que tiene la oportunidad de demostrar lo bueno que es en drama, sin duda, no la desaprovecha.  Bryan Cranston ya consiguió ese respeto en el género a pesar de comenzar su carrera también en terreno cómico, pero a Carell aún no se le termina de alabar lo suficiente al respecto.  Lástima.

Fantástica porque cada diálogo es hermoso, reflexivo y lleno de verdad, consiguiendo además que cada silencio valga su peso en oro y  jugando muy bien el viaje de la comedia al drama entre capítulos o incluso en una misma secuencia.

Con una estupenda definición de los personajes convirtiendo el tándem Fishburne-Cranston en esa especie de lucha “ángel bueno” versus “demonio rebelde” que susurran en los oídos del personaje de Carell.

Exquisita en la forma de tratar ese viaje desde el desencanto del falso heroísmo, tan americano, que arrastran los tres personajes hasta la aceptación no sólo de la verdad tan dolorosa que el trío esconde y padece y que luchará por desquitarse, sino también de la triste realidad que se les antoja indiscutible:  “mejor morir sintiéndote un héroe en acto de servicio, a vivir sabiendo que no fuiste más que un pelele engañado por tu país.”

Pero como comenté al principio, a pesar de que todo ello conformaría un cuadro de lo más bello, la película termina adoleciendo una duración innecesaria para una historia que se desinfla por partes y que no termina de dar de lleno en ninguna de las teclas que pretende tocar.

Como espectador a secas, la recomendaría, no por el hecho de poder ser una gran película, sino porque entre tanta porquería francamente destaca en muchos aspectos. Como docente la recomendaría encarecidamente pues cada secuencia en sí misma, como unidad narrativa, es digna de un interesante análisis en cada uno de sus aspectos artísticos. En los técnicos… no mucho, la verdad.

 Richard Linklater arriesga poco, pues si de algo carece la película es de sello propio, peor tampoco es un director que se caracterizara por ello precisamente así que….