El firmamento de las emociones

Sencilla, natural y majestuosa. Una voz que brilla con luz propia y que convierte al firmamento que nos observa, en un terreno del placer por el arte y que se arrodilla para pedirle que no calle jamás. Rocío Márquez es esa luz que asentó su ‘Firmamento’ en el XII Festival de Jerez. No se necesita nada, simplemente sus cuerdas vocales para llenar de emoción los corazones que pudieron disfrutar de su recital en las bodegas González Byass.

Su disco ‘Firmamento’ es un ejemplo de lo que es ella. Un ser celestial, caído desde el mismísimo cielo, y del que no se puede discutir. Un talento, un portento magistral que produce éxtasis en cada una de las letras a las que le puso voz y armonía.

Fotografía: Festival de Jerez / Javier Fergo

La onubense derrochó arte y creatividad. Comodidad y armonía con un equipo de músicos que acompañaron su cantar magistralmente con el pianista Daniel B. Marente, el percusionista Antonio Montero, y el saxofonista Juan Jiménez. No hubo nada que se le resistiera, así es ella, capaz de articular su voz hasta el firmamento e incluso de bajar a los infiernos para avivar una llama con su talento y emoción.

Hubo tiempo para todo. Para la emoción histórica al recordar aquellos que perdieron su vida, para las minas que tantas veces han ahogado las almas de obreros han dado su vida por cambiar un país, en el que una ciudad llamada Jerez sucumbió al talento de Rocío Márquez.

Poetas ilustres como Federico García Lorca o los versos de Isabel Escudero con sus ‘Caracoles’ sacaron a relucir las caricias de una voz que el público supo apreciar, para fundirse con aplausos que ella supo agradecer rematando la faena con versos de Lorca.

Rocío Márquez es un ejemplo de ese firmamento del flamenco, que viene lleno de jóvenes con fuerza y talento, que se atreven con cambios, pero sin olvidar esas raíces tradicionales que hacen gozar al alma mientras se deleitan con su pasión en las tablas.

Video cortesía de : boasorte / Javier Aguilar