Un cielo con lenguaje propio

La creación de un espectáculo depende de los límites que se quiera poner el artista. En el flamenco o en la danza, existe una libertad de creación que no conoce esos límites, y que cuando se tiene en cuenta la tradición, hay una oportunidad para cambiarla y aportar elementos nuevos.

Rocío Molina es un ejemplo claro de creación. Una fiera en el escenario, capaz de poner de acuerdo al bien y al mal para amar al arte Desde su cielo personal, la artista malagueña consiguió sobre las tablas del Villamarta, despertar una ilusión nueva en base a su propia visión, una mirada absolutamente respetable, aunque les haya chocado a los más tradicionales.

Fotografía cortesía de: Festival de Jerez / Javier Fergo

La malagueña ahondó en sus raíces desde el principio, mostrándose pura, como el blanco de su baja de cola que decide dejar, para desnudar su cuerpo y alma, y comenzar a expresar con su propio lenguaje corporal los sentimientos y su manera de entender la escena.

‘Caída del Cielo’ es un viaje hasta las raíces más profundas de Rocío Molina, un espectáculo camaleónico como la serpiente que simula ser la malagueña mientras desangra su alma expresando sus emociones tintadas de rojo.

La bailaora estableció una conexión diferente, con guitarra eléctrica, batería, y la portentosa voz de José Ángel Carmona, un cantaor que brilló con luz propia haciendo gozar al público y a la propia bailaora.

Rocío Molina es un ejemplo de control de la escena, del ritmo, del compás y de cada una de las situaciones que demostró sobre el escenario. Hubo tiempo para todo: amar, reír, gozar, y sobre todo bailar. La malagueña dejó un buen sabor de boca en una cita que se perdió hace un año debido a un problema médico, pero ayer se desvivió con un espectáculo con el que hizo llorar de emoción, con lágrimas rojas hasta la luna que la acompañaba en una pantalla casi todo el espectáculo.

Un viaje al alma de Rocío Molina, a su manera de entender el lenguaje flamenco, que se debe ver con otros ojos para entender la mirada desde ‘su cielo’.

Vídeo cortesía de: boasorte/ Javier Aguilar