Expediente Winchester

Valoración: 3´5 Butacas sobre 5

Tan sólo cinco meses después de Saw VIII (Jigsaw,2017), llega a nuestras pantallas Winchester: La casa que construyeron los espíritus, la nueva película de Michael y Peter Spierig, los hermanos cineastas australianos que nos regalaron grandes cintas del género fantástico como Predestination o Daybreakers. En esta ocasión nos ofrecen una historia de casas encantadas protagonizada por Helen Mirren y Jason Clarke en la que Sarah Winchester, la heredera del creador de la casa de rifles Winchester, construye una mansión de más de 160 habitaciones por temor a que los fantasmas de las víctimas asesinadas por los rifles de su difunto marido la ataquen. Pronto recibirá la visita de un especialista para analizarla psicológicamente.

En este thriller no faltan los típicos sustos a golpe de música estridente ni espíritus reflejados en espejos ni demás tópicos del cine de terror de nuestro tiempo, pero Winchester tampoco abusa de ellos, distanciándose así de la clásica película de terror durante gran parte del metraje, pues estamos ante un thriller psicológico donde los seres terrenales adquieren más peso e importancia que los del más allá, pese a que  estos últimos son los que proporcionan la mayor parte de escenas impactantes. Tal vez la mala acogida que ha tenido en algunos países donde se ha estrenado se debe a que buena parte de su público ¿objetivo? espera lo de siempre: una producción al estilo James Wan (tampoco faltan similitudes con Expediente Warren, aunque la película del asiático se antoje más típica y predecible que la que nos ocupa). Y no, no es el caso. Estamos ante una película más dramática que aterradora. La relación e interacción entre los personajes importan, no son mera carne para el asesino o fantasma de turno. Se nota que Winchester es un proyecto muy personal, cuyo guion está escrito a fuego lento y muy bien medido para el presupuesto que tiene la producción.

Helen Mirren, Jason Clarke y el diseño de producción (el diseño de la mansión es impresionante) son los elementos más destacables de esta película cuya dirección tal vez peque de cierto conformismo y poca originalidad en ciertos pasajes. La fotografía también es otro aspecto a rescatar, pues es un personaje más del film. Transmite calor al espectador cuando deja tiempo para el respiro, la tranquilidad y la parte más humana de la historia y frío cuando el pánico, la angustia y el suspense nos cala los huesos.

Nada más que añadir de esta producción humilde y honrada a partes iguales que dejará conforme al amante del cine fantástico y el thriller y al que no le importe ver ciertos planos vistos en decenas de producciones previas. En definitiva, estamos ante otro thriller de calidad por parte de los hermanos Spierig que no engaña a nadie y aprovecha hasta la última gota de sus recursos para llevar a cabo un digno producto.