Guerreras, reivindicativas y en busca de la igualdad real

María José Romero

Sin nosotras, el mundo se para. Foto: cedida

“El feminismo no es ninguna moda. Ahora nos estamos levantando y viendo desigualdades mucho más heavies que antes, y piensas: <<¿por qué tengo yo que aguantar esto?>>”. La autora de estas declaraciones es Fabiola Navas Benítez, periodista de Ondaluz Televisión en Jerez de la Frontera.

Ella ha secundado también el manifiesto que más de 7.000 mujeres periodistas españolas y corresponsales en el extranjero, de todas las cadenas y medios, han firmado en apoyo a la huelga feminista del 8 de marzo. “Nosotras somos el altavoz de esas desigualdades que se dan cada día y que pasan por nuestras manos. La violencia de género, la brecha salarial, los abusos, son datos que nos queman y nos cansan mucho… Contamos esas informaciones en nuestros medios sabiendo que nosotras también estamos incluidas en ellas. Esto hace que nos duela más, que nos sintamos impotentes y que lo acabemos materializando en ese manifiesto”. Un documento llamado ‘Las periodistas paramos’ que exige a las empresas de comunicación acabar con techos de cristal, desigualdades salariales y los enfoques parciales en las informaciones y en las tertulias, entre otras reivindicaciones.

‘Si nosotras paramos, el mundo se para’, bajo ese lema están llamadas a la huelga del 8 de marzo todas las mujeres de España y de 177 países del mundo. Una movilización feminista para reivindicar la igualdad real entre los hombres y esa otra mitad de la población. “Hace falta que ese día paremos todas de trabajar para que de verdad la sociedad sepa lo que hacemos, no sólo en el trabajo sino también en casa, con esa infinidad de tareas invisibles”, defiende esta periodista jerezana al hablar de la convocatoria de huelga.

Las mujeres nunca dejan de trabajar y su dedicación dura incluso más allá de 24 horas (figuradamente); de ahí que esta huelga feminista se extienda durante todo el día, y no sólo a la jornada laboral, sino también a otros sectores como el consumo, el estudiantil y el de los cuidados. A ellos, a los hombres se les ha pedido su apoyo para facilitar que las mujeres puedan realizar esta huelga de forma efectiva.

Fabiola es joven y muy curranta, por eso tiene ya una dilatada experiencia en los medios de comunicación, habiendo pasado por diferentes cadenas de televisión. “He optado a varios puestos de trabajo compitiendo en igualdad de condiciones con otros hombres y me han preferido a mí. Espero que por mis capacidades y no sólo por ser mujer”, se plantea por un momento. Justamente ese sentimiento de duda es el que las mujeres experimentan en innumerables ocasiones. <<¿Me querrán por mí?>>, <<¿lo habré hecho bien?>>, <<¿me habré arreglado lo suficiente para esta entrevista? o ¿demasiado poco?>>… Cuestiones que están ahí interiorizadas debido a esos micromachismos que aún hoy persisten pero del que las mujeres quieren desprenderse de una vez por todas. “El feminismo es un renacer, un quitarte la venda de los ojos y luchar por lo que siempre has querido”, sentencia convencida absolutamente de sus palabras.

El grito de la otra mitad

“No tenemos los mismos derechos ni disfrutamos de los mismos privilegios que tienen los hombres, a pesar de ser la mitad de la población mundial”, reconoce Rocío Díaz Marín, concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Sanlúcar, trabajadora social e integrante de la Coordinadora del movimiento feminista en la provincia de Cádiz, uno de los grupos que está organizando las manifestaciones que tendrán lugar en la provincia este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. “Reclamamos la mitad de todo”, reivindica con el convencimiento firme de que ese día las mujeres saldrán a gritar por sus derechos aún no conquistados debido, entre otros motivos, al techo de cristal que entorpece el ascenso para situarse al mismo nivel que los hombres.

Unas manifestaciones que se celebran en Cádiz capital, Jerez, Algeciras y El Puerto de Santa María -y también en el resto de capitales de provincia del país- como colofón a un día de huelga que se espera produzca en España el mismo efecto (o casi) que aquel ‘viernes largo’ que vivieron los islandeses en 1975; un día en que el 90 por ciento de la población femenina paró de trabajar. Ellos lo llamaron el ‘viernes largo’ y ellas el ‘viernes libre’, pero lo cierto es que ese año Islandia se paralizó. “Ése es el objetivo de esta huelga feminista. Tenemos que dar pasitos cada año hasta que llegue el día en que el 8 de marzo lo podamos celebrar de verdad y no tener que usarlo para reivindicar”, defiende Rocío Díaz.

Rocío Díaz, en una manifestación. Foto: Cedida

Como concejal de Podemos, reconoce haber sufrido ese “machismo cotidiano” que toda la sociedad tiene naturalizado y que por ende, está “bien visto”; por ejemplo, en algo tan simple como los dos besos a las mujeres en una reunión de hombres. “¿Por qué por ser mujer me tienen que besar en lugar de darme la mano si a mí no me apetece?”, pregunta indignada por verse repitiendo constantemente estos micromachismos. Situaciones que llegan a niveles más escandalosos cuando se trata de abusos a mujeres. A ellas se las llega a cuestionar por su vestimenta, sus acciones antes de la agresión o incluso por tratar de rehacer su vida después.

En la memoria colectiva de todas las mujeres (sobre todo) estará siempre el ‘otro juicio’ al que se sometió a la víctima de La Manada, y en el que se trató de culpar a ella por seguir hacia delante tras la despreciable violación sufrida. “Te dicen que fue sola al portal con cinco hombres, pero ¿y qué?, incluso pudo empezar la relación sexual queriendo y a la mitad haberse arrepentido. Si en ese momento, tú –como hombre- sigues haciéndolo, forzándola, eso es una violación”, sentencia la concejal de Podemos Sanlúcar al hablar de ese cuestionamiento que se da continuamente a las mujeres cuando hay casos de abusos de por medio.

El machismo, la causa del repunte del feminismo

En los últimos años, las muertes por violencia de género han dejado cifras dolorosas en nuestro país. En 2017, el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas ascendió a 48 mujeres, además de 8 menores y de los 27 que quedaron huérfanos. “El movimiento feminista ha repuntado ahora porque el machismo también está subiendo y eso nos hace volvernos más combativas”, destaca Rocío Díaz cuando le toca hablar de quienes acusan a este nuevo feminismo de ser una “moda pasajera”.

Pero la violencia de género no es lo único con lo que las mujeres tienen que batallar. La llamada brecha salarial es otro hándicap diario.

Según la Unión Europea, las mujeres cobran una media del 15% menos que los hombres, teniendo que trabajar 53 días más que ellos para llegar al mismo salario, 418 días en lugar de los 365 habituales. Unos datos que reflejan la amplia desigualdad salarial que sigue existiendo en Europa y en el mundo, una situación en la que en España, su presidente del Gobierno prefería “no meterse” cuando le preguntaron sobre la posibilidad de crear leyes que fomenten la igualdad salarial entre hombres y mujeres como ya han hecho otros países europeos como Islandia.

Sobre esto, Rocío Díaz asegura que “aún nos queda todo por hacer”. La desigualdad salarial entre hombres y mujeres sigue aumentando y para darle la vuelta a esa tortilla hace falta un cambio. “Tenemos un sistema patriarcal que desde pequeñas nos dicen que nosotras vamos de rosa y ellos de azul, y ahí empiezan los problemas”. Eso es lo que anima a cambiar esta concejal de Podemos.

Sobre esa misma idea pivota Fabiola Navas. Ella considera que el cambio debe darse en la educación para lograr modificar las creencias y culturas patriarcales que sustentan hoy día el sistema español. “La educación, ahí radica todo, porque ahí está el cambio intrínseco de creencia, en la sociedad y en nosotras mismas. Las mujeres también debemos creer que somos capaces de hacer algo, porque en muchas ocasiones nos infravaloramos a nosotras mismas por costumbres y creencias que nos han inculcado desde que nacemos”, admite esta periodista que reconoce ser víctima a veces de ella misma.

Fabiola Navas, periodista. Foto: MJ Romero

 

El camino de baldosas amarillas que conduce a igualdad real

Entonces, ¿cómo cambiamos esta dinámica? ¿Cuál es el camino a seguir para lograr esa igualdad real que tanto reclaman las mujeres? Por desgracia, no existe un sendero de baldosas amarillas por el que avanzar y que lleve al reino de Oz; como tampoco hay un mago (sí, un hombre) que chasquee los dedos y les dé zapatos de charol a todas las mujeres para que pidan –a la vez que entrechocan sus talones- vivir en un mundo donde la igualdad no sea una quimera sino una realidad.

“Hay que enseñar que una mujer es capaz de dirigir un gran conglomerado periodístico”, expone Fabiola Navas. En su sector, el periodístico, el 75% de los cargos de máxima responsabilidad están ocupados por hombres, con lo que ello implica: visión masculinizada de las informaciones, sesgo editorial, etc. Ponerse las gafas de feminismo, apelar a la sororidad y a la visibilización de las mujeres en las historias que se cuentan en los medios, son algunos de los pasos a dar.

La responsable de marketing de Bodegas El Gato en Rota, Laura López Martínez, aboga por conseguir que la conciliación laboral y familiar sea real y no se culpabilice a ninguna mujer por someterse a una reducción de jornada cuando son madres. “Tengo amigas que si su hijo se pone malo y trabajan, no pueden acudir a esa llamada del colegio. Se pierden muchas cosas de esas vivencias que luego no se recuperan y todo por el temor a reducirse la jornada, a pedirse un día libre”, expone Laura López.

Ella -por suerte- trabaja en una empresa familiar. Su bodega, situada en la bonita Villa de Rota (Cádiz), no trata a sus empleados como números sino como personas iguales, independientemente de su sexo. “Todos cobramos por igual y trabajamos las mismas horas”, explica a la vez que relata el techo de cristal que tuvieron que romper las promotoras de Bodegas El Gato cuando su fundador se jubiló. Sus hijas se quedaron al cargo y “les costaron algo más arrancar”. Pero los tiempos han cambiado. El sector del vino es más ‘aperturista’ que antes y las mujeres están al mando de varias bodegas españolas y haciendo grandes vinos. “Ya no es algo exclusivamente de hombres como antes, ahora las mujeres también tenemos alma de vino”, se enorgullece Laura López al evocar los esfuerzos y los derechos conquistados en el mundo bodeguero.

Otro espacio que ha sido mayoritariamente masculino es el de las cofradías de Semana Santa. El papel de la mujer en este ambiente religioso se relegaba en otras épocas a costureras y a las salidas procesionales como penitente. En Jerez esa situación ha cambiado en los últimos años y la ciudad puede presumir de tener tres mujeres al frente de tres hermandades, una de ellas la del Cristo del Perdón.

Eva Castañeda es su Hermana Mayor con tan sólo 30 años. A pesar de que el puesto que ocupa en su Hermandad no le trajo “complicaciones” ni rechazo (la votaron 81 de 87 miembros), sí reconoce que no todo el mundo en el Pleno de la Unión de Hermandades aceptó su nombramiento tan rápidamente. “Las hermandades tienen a muchas mujeres trabajando por y para ellas, pero al principio me encontré con algunas personas que no estaban de acuerdo con que fuera Hermana Mayor, aunque sinceramente, eso me importaba poco, me preocupaba lo que se pensara en mi hermandad”.

Y ¿por qué no hay más mujeres como ella en las hermandades de Jerez? “Imagino que es algo personal el no presentarse a estos cargos más que una cuestión de sexos o de capacidad. Las mujeres por nuestra idiosincrasia parece que nos ha costado más dar ese paso, quizás porque no encontrábamos el momento adecuado, pero como ahora todas las labores se pueden compartir, sólo es cuestión de lanzarse”, relata con el claro convencimiento de que hoy día el acceso a las ‘altas esferas’ de las hermandades no es algo vetado para las mujeres.

Para ella, el camino hacia la igualdad real pasa por el respeto y la empatía entre hombres y mujeres. “No es algo tan difícil”, asegura Eva Castañeda. La igualdad (como pedía Fabiola Navas) es “importante” a su parecer, pero matiza que eso ya está “interiorizado” hoy día en los niños y niñas. “Los menores hoy día se crían en una educación donde cada vez hay menos desigualdad”.

Lo cierto es que ella ha sido pionera en el mundo cofrade jerezano, convirtiéndose en la primera Hermana Mayor. Ahora ya son tres y poco a poco esta apertura irá haciéndose más pronunciada hasta que las mujeres sean la otra mitad, también en las hermandades.

“Tengo mucha fe en el movimiento feminista. Las mujeres siempre hemos ido por delante en la lucha. Somos guerreras, reivindicativas y tenemos claro lo que queremos, por eso no pedimos nada que no nos corresponda”, sentencia Rocío Díaz. Un alegato que comparten muchas mujeres en todo el mundo, incluyendo la que escribe estas líneas.

(#LasPeriodistasParamos #8M)