‘Loving Pablo, Hating Escobar’

Valoración: 4 Butacas sobre 5

Tres años después de la muy interesante Un día perfecto (A perfect day, 2015), llega a nuestras pantallas Loving Pablo, la nueva película de Fernando León de Aranoa (el cineasta con más Goyas a mejor director/director novel en su haber, junto a Alejandro Amenábar y J.A Bayona) basada en Amando a Pablo, odiando a Escobar, la novela autobiográfica de Virginia Vallejo, la amante de Pablo Escobar en los años 80.

Este film español en idioma inglés (lo que hace más factible que la película se exporte al extranjero) ya estaba en la mente de Javier Bardem, productor de la película, hace 20 años y es ahora, después de que la plataforma Netflix haya estrenado la serie Narcos, cuando han conseguido materializar el guion del propio Aranoa. Una lástima teniendo en cuenta las críticas exacerbadas (muchas injustificadas) que Loving Pablo ha recibido en fechas anteriores a su estreno, gran parte de ellas comparando la película con la mencionada serie, cuando la producción que nos ocupa ni pide ni necesita símil alguno, pues en sí misma es una cinta más que gratificante.

Así pues, estamos ante un viaje en la vida de Pablo Escobar, un viaje por tierra, mar y aire que nos sumerge en el auge y declive social y político del famoso narcotraficante. No faltan similitudes con Sicario (Denis Villeneuve, 2015) en gran parte de su trama y en la forma de mostrarnos la acción (incluso la fotografía de Alex Catalán nos recuerda a la de Roger Deakins en aquella película), El lobo de Wall Street en la manera de mostrar el poder de Escobar y toda la parafernalia que lo rodeaba, o la propia Un día perfecto, pues se nota que gran parte del equipo técnico ya trabajó en el anterior film internacional del cineasta madrileño. Elementos de estas y otras producciones son recogidos e incluso enfatizados para crear una historia y ambientación que sumergen al espectador en el propio infierno que supuso la propia vida de Pablo Escobar para propios y extraños. Una de las personas más afectadas por las aventuras del colombiano fue Virginia Vallejo (pues ella misma era una aventura más), encarnada por Penélope Cruz, el personaje que aporta el punto de vista de la historia y que, lejos de caer en la caricatura que podría haber sido su interpretación, le da dinamismo, frescura y humor al metraje. Como también humor aporta muchas de las escenas que aparecen en pantalla y hacen más liviano el calvario de la vida de Pablo, combinando así el drama y la comedia, las tinieblas y las luces que nos acompañan las dos horas que dura la película. Desafortunadamente, estas escenas de humor sirven de excusa a tanta y tanta gente que busca cualquier defecto para desprestigiar el trabajo de nuestros actores más internacionales.

Y no hay actor español más internacional que Javier Bardem, el protagonista absoluto de Loving Pablo, que en esta ocasión vuelve a dejar para la posteridad otro personaje memorable, único e imperecedero. Es él el que acapara la mayoría de escenas y el que hace que creamos que Pablo Escobar sigue vivo, pues así es durante 115 minutos. Tras los diez kilos que engordó en Los lunes al sol, también de Aranoa, aquí engorda mucho más para interpretar al narcotraficante más famoso e influyente de la Historia. Sus gestos, sus andares, su mirada, su porte… Podemos decir que Bardem se comió a Escobar para deleitarnos con su papel como actor y su película como producción, una producción ágil, amena y llena de acción, comedia y drama, haciendo de Loving Pablo una experiencia cinematográfica totalmente disfrutable (a pesar de la dureza de algunas escenas).

Para terminar, un consejo para los espectadores: No se dejen llevar por opiniones ajenas, siéntense en la butaca y déjense llevar por el viaje que supone Loving Pablo. Ya les aviso que no todo va a ser un camino de rosas, pero tal vez, si se dejan atrapar por las emociones que transmite, al final del camino experimenten el goce del paraíso dentro del infierno.