‘Golden Exits’: cuando los guiones atentan contra la realidad

Valoración: 2 Butacas sobre 5

‘Golden Exits’ es una cinta dirigida y escrita por Alex Ross Perry (‘Queen of Earth’, ‘Listen Up Philip’) que nos sitúa en Brooklyn, donde una serie de historias cruzadas ponen de manifiesto las vidas de varios personajes, algunos de ellos compartiendo lazos desconocidos, que entre conversaciones y momentos de introspección reflejan sus deseos, miedos e inseguridades. El nexo entre todos ellos es la chica nueva, Naomi (Emily Browning) una joven australiana que no sabe muy bien donde asentarse y que irrumpe para perturbar las ya revueltas vidas de la gente que la rodea.

Si hay algo que me molesta profundamente en algunas películas es encontrarme con actores interpretando papeles que pretenden ser profundos (puede que en el fondo lo sean) pero que reflejan sus mundos interiores a través de diálogos grandilocuentes que nadie en el mundo real emplearía para expresarse en una conversación llana entre semejantes. ‘Golden exits’ está plagado de esta clase de personajes y ese es un gran problema, que no pasan de personajes a seres de carne y hueso; resulta imposible identificarse con sus historias, por otro lado muy reales, a través de tanta frase plagada de una palabrería con la que es difícil sintonizar y que anula la capacidad de la audiencia para empatizar.

Es evidente que las vicisitudes que se tratan en ‘Golden Exits’ son cercanos para muchas personas: la aceptación de la edad y de la madurez, la complejidad de las relaciones de pareja, sobre todo cuando el peso de los años hace mella en el entusiasmo inicial, cuando las emociones se enquistan en la vacuidad de la rutina. Pero todas estas situaciones pierden su poder de la mano de un guión que adolece de una rigidez falta de naturalidad, la cual impide cualquier tipo de conexión.

Como aspecto positivo, más en estos días en los que la reivindicación por los derechos de la mujer están tan en liza, destacaría que el foco del film se sitúa más en las inquietudes de los personajes femeninos: en mujeres que saben que algo no va bien en sus relaciones y que hablan acerca de ello, no con sus parejas (como debería ser, un fallo que cometemos a menudo todos y todas) sino con las amistades o incluso con desconocidos con los que a veces es tan fácil encontrar cierta intimidad y desnudez a la hora de sacar a relucir las emociones. Lástima que el guión no esté a la altura y opte por recargar las tintas y no por mostrar una mayor honestidad.