‘El Aviso’: Un Thriller Trepidante (Y Algo Previsible)

Eduardo Bernal21/03/2018

Valoración: 3’5 Butacas sobre 5

Dos años después de recaudar más de doce millones de euros con Cien años de perdón (partiendo de un presupuesto de seis), el tándem compuesto por Daniel Calparsoro (director) y Jorge Guerricaechevarría (co-guionista) estrenan El aviso, un thriller trepidante y previsible a partes iguales. Trepidante porque no deja segundo al aburrimiento. Mantiene al espectador sentado en su butaca durante los 92 minutos que dura (logro nada despreciable en la época en que vivimos, donde el cine se está convirtiendo en un efímero entretenimiento de usar, tirar y olvidar para muchos), inyectándonos desde el primer segundo el veneno de la intriga con su rápido aguijón. Previsible porque deja demasiadas pistas como para que el espectador más avispado descifre el enigma propuesto mucho antes de que llegue su (más pretendida que efectiva) sorpresa final.

En esta ocasión, Calparsoro parte de la novela de Paul Pen para contarnos un enigma a resolver: en tres años de décadas diferentes, el mismo día y en el mismo lugar mueren cinco personas. Todos tienen un homólogo en edad en las distintas décadas. Nico, un niño cuyo cumpleaños coincide con el trágico día sobre el que gira el enigma, recibirá un aviso que podría cambiar su destino. Estos elementos son suficientes para crear un entramado que involucra tanto a los variopintos personajes que se nos presentan como al espectador, que pasará un rato de tensión e intriga durante gran parte del metraje, ya sea un espectador activo o más pasivo (estos últimos tienen más papeletas para disfrutar del film que nos atañe). La tensión va in crescendo mientras el enigma se enreda cada vez más, pero al mismo tiempo se nos ofrecen unas pistas demasiado obvias como para conseguir una expresión de asombro por parte de la mayoría del público. Tampoco ayudan ciertos diálogos poco creíbles y algunas decisiones más que dudosas, sobre todo las concernientes al personaje de Aura Garrido, cuya interpretación es solvente cuando el guion le deja.

En cuanto a Raúl Arévalo, que el año pasado nos demostró con la joya Tarde para la ira que también es un gran director, en este film es el encargado de sostener sobre sus hombros la mayor parte de la función, de manera sencilla y creíble, tal y como necesita su personaje. A Arévalo y Garrido les acompañan unos secundarios de lujo como Sergio Mur, Belén Cuesta, Luis Callejo, Aitor Luna o Julieta Serrano. A destacar el trabajo del joven Hugo Arbués en el papel de Nico, que ya debutó en 2009 con el largometraje Hierro (2009) y que ha continuado su carrera en series como El ministerio del tiempo y cortos como Moiré, Hermanos o La vieja.

En cuanto a la dirección, Calparsoro nos ofrece uno de sus mejores trabajos de los últimos años, lleno de ritmo y planos muy interesantes, algunos lucidos y otros menos, pero la mayoría acordes al tono y la energía que la historia requiere. La fotografía y la producción en general aprovechan hasta el último céntimo de su presupuesto para no desentonar en la mayoría de secuencias. Desafortunadamente, el guion no siempre está a la altura del apartado visual y formal de la película, dejándonos una segunda parte demasiado fácil de deducir y ciertos diálogos fútiles e inverosímiles. Aunque para el bien del espectador y del producto en general, estos diálogos no arruinan un thriller vertiginoso, atrapante e indudablemente disfrutable. Una muestra más de que el thriller español está más vivo que nunca.