Cinco meses reclamando la instalación del suministro eléctrico: “Sin luz no podemos trabajar”

El Centro de estudios Paloma Mariscal alerta de su cierre al no contar con la instalación necesaria para ampliar la potencia eléctrica de los 6 a los 40 kilovatios
Paloma Mariscal a las puertas del centro de estudios que lleva su nombre en Jerez. Foto: MJ Romero

El Centro de estudios Paloma Mariscal se encuentra al borde de su cierre temporal al carecer de suministro eléctrico en el edificio. Su propietaria, la joven empresaria jerezana Paloma Mariscal Romero, hacía un llamamiento esta misma semana en sus redes sociales alertando de la precaria situación en la que se encuentran los trabajadores y los alumnos de este centro.

“Me duele mucho llegar a esto, era mi última opción, pero contemplo el cerrar este centro porque sin luz no podemos trabajar”, lamenta Paloma Mariscal mientras sostiene en sus brazos a una cría de gata que encontraron abandonada a las puertas de su centro en la zona sur de Jerez. Con este cierre, que se plantea para los próximos días si la situación no se pone en marcha, se quedarían en la calle unos veinte profesores y más de 600 alumnos.

El inmueble donde se encuentra este centro fue antiguamente una discoteca y un centro de formación, sin embargo, según cuenta Paloma Mariscal, la potencia de electricidad que se suministra en este edificio no pasa de los 6 kilovatios. Para poner en marcha en condiciones su empresa, necesita de más de 40 kilovatios, según estima la empresa Ingenierías Fariñas.

El problema que denuncia esta joven es el retraso injustificado de la obra de canalización que la empresa Ametel tiene que realizar, y que está aprobada por el Ayuntamiento jerezano desde el pasado 2 de febrero, una obra por la que Endesa le reclamó alrededor de 900 euros para acometerla y que sin embargo, aún no se ha hecho. “Endesa primero me decía que no tenía la licencia de obra del Ayuntamiento y luego que dependían de que el ordenador les diera el okey. Ahora ya no me dicen nada ni me informan de en qué punto se encuentra el expediente”, relata casi con resignación.

En octubre arrancaba por fin el nuevo proyecto de Paloma Mariscal, esta joven empresaria que había decidido abrir en la zona norte de la ciudad otro centro de estudios similar al que tiene en Puertas del Sur, ya que la demanda de alumnos era cada vez mayor.

Un ambicioso proyecto que sin embargo ya nacía con numerosas trabas burocráticas por parte de la Delegación de Urbanismo en Jerez, el cual le otorgó la licencia de obra cuando ésta ya se había realizado por recomendación de expertos y abogados. Desde su apertura en octubre, este centro carecía de la potencia eléctrica necesaria para su correcto funcionamiento, por lo que tuvieron que contratar generadores que suministraran parte de esa energía, aunque sin llegar a ser suficiente, ya que este invierno lo han tenido que pasar sin calefacción en el edificio. “Hemos tenido muchas bajas, porque los padres veían que el frío y las condiciones no eran las adecuadas. Eso nos ha repercutido dando una mala imagen, cuando ése no es nuestro estilo”, se lamenta.

Aunque el cierre parece inminente, Paloma Mariscal asegura que se dará tiempo a los padres y alumnos para que se adapten a esta desafortunada situación y su apertura no se hará efectiva hasta que no cuenten con el suministro eléctrico que llevan reclamando desde hace cinco meses.