El papel de Winston Churchill en ‘La Hora más Oscura’ o ‘Churchill’

Nacho Monzón08/04/2018

La hora más oscura/El instante más oscuro (Darkest Hour)

  • Año 2017
  • Reino Unido
  • Dirigida por Joe Wright (Reino Unido, 1972) que ha sido responsable de trabajos como:
  • Pan (viaje a nunca jamás) (2015)
  • Anna Karenina (2012)
  • Orgullo y prejuicio (2005)
  • Black Mirror (varios episodios 2011-2016)
  • Música de Dario Marianelli (Italia, 1963): ganador de un Óscar por su trabajo en Expiación (2007) que también le supuso un Globo de Oro.

2005: El Secreto de los Hermanos Grimm

2005: Orgullo y prejuicio

2006: V de Vendetta

2006: We are Together

2007: Expiación (Ganador del Óscar)

2009: Ágora

2012: Ana Karenina

Protagonistas:

Gary Oldman (Winston Churchill)

Ben Mendelsohn (Jorge VI)

Kristin Scott Thomas (Clementine Churchill)

Lily James (Elizabeth Layton)

Stephen Dillane (Lord Halifax)

En mayo de 1940 Winston Churchill es propuesto como Primer Ministro ante la dimisión de Neville Chamberlain en un momento muy crítico para Europa. El cuerpo expedicionario británico se encontraba en Francia tratando de defender ese país, pero las noticias que llegan no son buenas. Constantes reveses externos y fuertes críticas internas harán que su voluntad se tambalee. La situación llega a considerarse desesperada y se piensa que la invasión por parte de los alemanes es inevitable además de temerse la completa pérdida del grueso del ejército en Dunkerque.

Gary Oldman en ‘El Instante más Oscuro

 

 

Después de unas cuantas producciones sobre la figura del estadista, sobre todo tras la reciente Churchill (2017) con Brian Cox, se retoma la visión de este hombre que parece no dejar indiferente a nadie. Bruto, agresivo, egocéntrico e impulsor de la guerra para algunos es reverenciado por otros como un pilar de la resistencia contra Alemania. La película, por tanto, tiene una orientación muy personal, siendo más una biografía laudatoria que una cinta de género bélico donde Churchill/Gary Oldman, carga con casi todo el peso de la trama. Otros personajes como el de su esposa (Kristin Scott Thomas), el rey Jorge VI (Ben Mendelsohn), Lord Halifax (Stephen Dillane) y la secretaria personal (Lily James) ofrecen la réplica a un protagonista que se transforma físicamente alterando incluso su forma de hablar para imitar perfectamente al Primer Ministro británico. La narración humaniza a Churchill retratándolo como un ser al que había que tratar con mucha paciencia dados sus cambios de humor y la intensidad de sus emociones. Así, los que disfruten de la película verán reflejadas las frustraciones y dudas del líder británico hasta llevarle casi a perder la esperanza. Sin embargo, esta clase de retrato no es algo nuevo pues ya se habían explorado esas facetas en largometrajes como The Gathering Storm (2002)[1] y una suerte de continuación titulada Into the Storm (2008) además de Churchill’s Secret (2014) y Churchill (2017). Seguramente pocos oyentes conozcan la curiosa El joven Winston (1974) que desmitifica los años de su juventud y expone ciertos puntos oscuros sobre sus padres.

[1] Que recuerda a la versión televisiva del mismo nombre (1974).

 

Contexto histórico:

 

Los prácticamente seis años que duró la II Guerra Mundial (1939-1945) no pueden describirse en una película por larga que sea. Tampoco existe un largometraje que sea capaz de abarcar la dilatada vida de Winston Churchill (1874-1965) pero ambos elementos parecen estar indisolublemente unidos. Algo interesante que tiene este último retrato es la descripción de un Imperio Británico “contra las cuerdas”. El comienzo de la contienda no fue afortunado para los Aliados y las fuerzas combinadas de Francia y Reino Unido acabaron siendo repelidas y acorraladas en Dunkerque. En 1940 más de 300.000 hombres estaban siendo empujados al mar y representaban buena parte de los ejércitos aliados. Perderlos suponía reconocer la derrota y por tanto perder la guerra después de varios meses. Estados Unidos no había entrado en el conflicto y las opciones eran escasas. Rescatarlos era una misión casi imposible por varias razones: no había suficientes barcos y la marina alemana, junto a la aviación, no se iban a quedar cruzados de brazos. La Operación Dinamo (finales de mayo y principios de junio de 1940) permitió salvar a la inmensa mayoría de las tropas británica y a cerca de 100.000 soldados franceses. La Batalla de Francia había terminado y ahora comenzaba la resistencia.

 

Brian Cox en ‘Churchill’

Desde nuestra perspectiva actual es fácil saber que la guerra terminó en 1945 (primero en Europa el 8 de mayo y después la rendición japonesa entre agosto y septiembre) pero si cualquiera de los que leen estas líneas la hubiese vivido dentro del bando aliado podría haber perdido la confianza en la victoria durante los meses de mayo y junio de 1940. El avance alemán había sido casi imparable y dotado de una velocidad desconocida hasta entonces. Reino Unido se quedaba solo ante una gran potencia militar que ahora iba a disponer de más recursos materiales.

Por último, es importante recalcar el momento como una suerte de canto de cisne de la potencia del Viejo Continente. EEUU ya había inclinado la balanza durante la I Guerra Mundial, pero en este caso quedó claro que los viejos imperios francés y británico pasaban el relevo a la naciente URSS y al país de las barras y estrellas. El mundo había cambiado y más allá de la Guerra Fría fue también el momento formación de una nueva hegemonía, un suceso que definió la segunda mitad del siglo XX y sigue afectando nuestra forma de vida.


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