Manu Sánchez conquista Sanlúcar a través de la risa

Manu Sánchez siempre convence. Es una de las apuestas seguras de cualquier evento de ocio que se precie hoy por hoy. En Sanlúcar llegó, vio y venció. En una de las más calurosas noches de este verano tardío, el humorista sevillano no dejó a nadie indiferente en el Teatro Municipal, a escasos metros de la playa de las Piletas, y mostró sin complejos el orgullo que siente por esta ciudad donde “se está en la gloria”…

Con escenas costumbristas vistas con un tic cómico de andar por casa, Sánchez relató durante más de dos horas de monólogo esas pequeñas cosas en las que uno nunca se para a pensar pero que son tan reales como la vida misma: desde la superprotección de las madres y abuelas, pasando por los recuerdos de nuestra niñez hasta del cuestionamiento exterior del habla andaluza de la que siempre ha sido un ferviente defensor.

Tirando de sarcasmo y de una fina inteligencia emocional fue capaz de generar la risa en cascada, y sin posibilidad de respiro, en una oda sin precedentes sobre la vanguardia de lo andaluz frente a la globalización mundial,  perversión de las redes sociales incluída.

El humorista y presentador, que durante esta temporada recorre la geografía nacional con `El gran dictador´ sumó talento hasta reventar y  llevó hasta el infinito a su público, en un relato a veces atemporal y otras veces aderezado con grandes guiños a la política actual o a los escándalos que en las últimas fechas se ciernen sobre la Monarquía española a través de un discurso donde no tiene rival ni posible competidor.

El gracejo andaluz ha encontrado su gran baluarte en Sánchez para deleite de quienes no se empeñan en ocultar la especial forma de vida de quienes vivimos en el sur y también entre aquellos que, al menos durante ciento veinte minutos, buscan la evasión como respuesta al ritmo desenfrenado de nuestras vidas. Entre sonrisas y carcajadas desternillantes, y en una alusión continua al `Carpe diem´ Sánchez ejerció de juntaletras colosal y se llevó a los asistentes de calle…