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‘La Balada De Buster Scrugss’: El Oeste según los hermanos Coen

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Valoración: 3´5 Butacas sobre 5

Netflix se está apoderando del cine, ya es oficial. Cuesta decir que aquellos que se dedicaban a producir películas simples y meramente entretenidas hayan reunido en un mismo año a varios de los grandes nombres del cine contemporáneo: David Mackenzie, Alfonso Cuarón, Alex Garland… y, en la ocasión que hoy nos ocupa, los hermanos Coen.

Así como Tarantino es símbolo de la resurrección de un género cuya edad de oro ha quedado muy atrás, los Coen repiten después de haber dirigido el magistral remake de Valor de Ley, protagonizado por un increíble Jeff Bridges. No obstante, pese a que parezca poco tiempo, debemos de percatarnos de que ha transcurrido casi una década desde aquella primera vez en el Oeste de la mano de estos directores.

Este año la pareja ha decidido repetir género y ambientación para su nuevo largometraje, La balada de Buster Scruggs, que nos llega a la pequeña pantalla tras haber sido galardonada con el premio a mejor guion en el Festival de Venecia, dónde generó opiniones dispares entre la crítica.

Analizar esta película resulta complicado, ya que se basa en una serie de historias episódicas, como si de pequeños cuentos del lejano Oeste se tratasen. Pese a que esto podría resultar caótico para algunos espectadores, les aliviará saber que todos esos relatos se construyen sobre la misma base: transportar al espectador a la edad de oro del género para hablar sobre la crudeza de la época.

Si bien podríamos decir que Valor de Ley es la película menos coeniana de su filmografía, no ocurre así en esta ocasión, puesto que han optado por abordar distintos tonos en cada una de las historias, pasando desde el humor negro y absurdo que tanto les caracteriza hasta adentrarse en la construcción de dramas entre personajes, un territorio que hasta ahora no habían abordado en tantas ocasiones, o por lo menos, no de este modo.

El principal punto a favor de la película es que coge los clichés y personajes clásicos del cine western para darles la vuelta y realizar una crítica con cada uno de ellos, desde el pistolero hasta el buscador de oro, pasando por el forajido al que persiguen con el fin de ahorcar. Esto, unido a que los Coen dan una visión y perspectiva poco vista dentro del género, convierte la película en una propuesta interesante y que a los seguidores de la trayectoria de los cineastas sin duda convencerá, pero para aquellos que se quieran adentrar en sus mundos o que no les hayan gustado otras entregas, probablemente no les haga cambiar de opinión, debido a que concentra todas las características de su cine, en muchas ocasiones de forma demasiado exagerada.

No obstante, nos cuesta decir que no todo es perfecto y que la cinta, pese a tener historias buenas, contiene otras que lastran el conjunto, dejándolo en algo irregular. Es normal que un largometraje basado en episodios tenga sus más y sus menos, pero en la película que nos ocupa podemos saltar de una historia magistralmente escrita y dirigida a otra en la que nos quedamos con la duda de lo que los estaban tratando de contar y trasmitir. Lo mismo ocurre con los personajes, algunos brillan con luz propia (Buster Scruggs podría ser sin duda uno de los mejores personales del año), pero otros apenas tienen tiempo de desarrollarse como es debido.

En cuanto a los aspectos más técnicos de la película, simplemente hay que quitarse el sombrero, no cabe otra. La dirección y fotografía son maravillosas, caracterizadas por una puesta en escena clásica, detalle que contrasta en muchas ocasiones con lo exagerado de los personajes. Las actuaciones son sólidas, destacando la de Tim Blake Nelson, Zoe Kazan y Tom Waits, que coinciden con aquellos personajes que están mejor desarrollados.

La inclusión de Carter Burwell, que ya ha trabajado en varias ocasiones con ellos y estuvo nominado a la estatuilla en la pasada ceremonia de los Óscar, es otro de los grandes aciertos de la película, pues no se ha limitado a componer una música preciosa, sino que además funciona a la perfección con el mundo que han creado.

Cómo conclusión, podríamos decir que, pese a formar un conjunto un tanto irregular, La Balada de Buster Scruggs es una de las propuestas más arriesgadas que hemos visto a lo largo del año, ya no únicamente por traer de vuelta un género que cada vez vemos menos, sino por el atrevimiento que caracteriza a la mayoría de sus historias.

 

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