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‘High Life’: cine de altos vuelos

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Valoración: 4 Butacas sobre 5

Tan sólo un año después de estrenar Un sol interior (César a Juliette Binoche incluido), Claire Denis nos regala High life, una distopía espacial que ya ganó el premio FIPRESCI en el pasado Festival de San Sebastián. Aquí, Binoche vuelve a colaborar con Denis, que en esta coproducción con Alemania, Reino Unido, Polonia y Estados Unidos ha contado con un reparto inmejorable, donde destacan, además de la protagonista de Viaje a Sils Maria (Olivier Assayas, 2014), Robert Pattinson en uno de los mejores papeles de su carrera, añadiendo este título a otras cintas  memorables de su filmografía como Maps to the stars, Cosmopolis, Good time o The rover, o Mia Goth, que en el mismo 2018 compitió en Venecia con la espléndida Suspiria de Luca Guadagnino y que debutó en el cine de manera inmejorable con Nymphomaniac (Lars von Trier, 2013). A ellos se unen André Benjamin, Lars Eidinger, Agata Buzek, Claire Tran, Ewan Mitchell, Gloria Obianyo y Victor Banerjee en un relato donde lo importante son los personajes, la relación entre ellos y la soledad compartida que supone vivir de manera indefinida en una nave espacial.

En un efectivo ejercicio de distanciarse por completo de los anteriores títulos de su filmografía, la directora de Una mujer en África nos sitúa en un mundo donde algunos prisioneros hacedores de diversos crímenes y enjuiciados para ser víctimas de la pena de muerte son objeto de un experimento de fecundación y tripulantes de una misión espacial hacia el agujero negro más próximo a la Tierra. Si en Problema cada día ya nos sorprendió con una propuesta gore nada cómoda para el espectador casual, en High life, Claire Denis deja a un lado dramas más convencionales como Un sol interior o Chocolat para sumergirnos en una aventura tan bella como violenta. Metafísica y universal,en todos los sentidos de la palabra, el film que nos ocupa habla desde el Espacio sobre temas tan terrenales que resulta imposible que no empaticemos con los protagonistas,por doloroso que esto sea. Así pues, a través de saltos temporales hacia el pasado y hacia el futuro (lo que en cine llamamos flashbacks y flashforwards respectivamente), conoceremos la historia de una tripulación que sirve de metáfora y paralelismo con la propia Humanidad, la que es y la que podría ser. El deseo, el sexo, la natalidad, la importancia (o la insignificancia) de la propia vida, la esperanza hacia un futuro incierto y un presente incómodo, la relatividad del tiempo (en la película y en la butaca del espectador, pues sus 140 minutos se pasan volando y nunca mejor dicho)… Todos estos temas se unen en un film elegante, de tempo pausado pero no pesado, que abarca todas las preocupaciones de la actualidad con mucho tino y ningún pudor, lo que hace que los cinéfilos más exigentes encuentren en su propuesta nada convencional una cinta tan interesante en su fondo como impecable en su forma. Sin duda, una de las películas imprescindibles del año.

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