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‘La Lego Película 2’: todo sigue siendo maravilloso

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Con honrosas excepciones, las secuelas de películas de animación siempre van a ser recibidas por los adultos con la sospecha de encontrarnos ante un subproducto lanzado para aprovechar el éxito de la primera entrega, a menudo llevado a cabo con menos medios o hasta con un equipo creativo diferente. Los niños, claro, no se plantean la más que probable bajada de calidad: todo lo que quieren es volver a ver a sus personajes favoritos, y los estudios lo saben. De modo que, cuando se anunció que habría una segunda parte de La Lego Película (esa originalísima propuesta que en 2014 cautivó a por igual a todos los públicos salvo, ejem, al de la Academia) pero que sus directores no repetirían al mando (aunque sí escribirían el guion), muchos arquearon una ceja de incredulidad. ¿Era realmente necesaria esta secuela? ¿Es posible aportar algo más a una historia que queda cerrada de forma maravillosa en la original?

Pues sí, era posible. Contra todo pronóstico, ni los chistes, ni las canciones (en plural), ni la calidad de la animación, ni los desternillantes cameos y referencias a la cultura popular que caracterizaban la primera película se resienten lo más mínimo en el regreso de Emmet y compañía, así que los fans pueden respirar tranquilos. Lo único que impide a La Lego Película 2 mirar de igual a igual a su predecesora es que esta vez estamos preparados de antemano para ese maravilloso y audaz giro argumental que encumbró a aquella: la fórmula se repite a la perfección, pero no deja de ser eso, una fórmula repetida que invita al espectador a buscar dobles sentidos desde el principio de la cinta y que hace que el primer acto genere cierta impaciencia por su aparente previsibilidad.

Por fortuna, tampoco nos encontramos ante una mera copia de sí misma. Lo realmente meritorio de La Lego Película 2 es que, una vez superado ese lastrado inicio, la cinta se atreve a jugar con nuestras expectativas para ampliar o hasta subvertir los temas de la original (porque no, no es osado decir que se corrigen los poquísimos puntos cuestionables de la primera). Para entonces uno ya se había rendido al encanto de los personajes, al espectáculo visual y a unos gags desatados, y estaba hasta dispuesto a conformarse. Y de pronto, cuando ya no parecía posible, nuevo bofetón de nostalgia para los adultos y una valiosísima enseñanza para los más pequeños.

Si bien era imposible que La Lego Película 2 causase el mismo efecto que la primera, esto es lo más cerca que cabe imaginarse. Secuela dignísima, por tanto, que hará las delicias de cualquiera que disfrutase con la anterior. Si todas van a ser así, que pase la siguiente.

Una última nota: antes de cerrar esta crítica, y por si algún aficionado al cine en VO (como yo mismo) sentía reparos de ir al cine con niños demasiado pequeños como para disfrutarla en inglés, considero necesario destacar el colosal trabajo llevado a cabo por el equipo español de traducción y doblaje. No solo las voces de los personajes son idóneas, sino que además han logrado (y no era sencillo) que las canciones suenen naturales en castellano. Un auténtico lujo.

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