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‘El Candidato’: cine político de usar y tirar

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Valoración: 3 Butacas sobre 5

En el mes de febrero, perdidas entre las favoritas a los Oscars, llegan también aquellas candidatas que se quedaron rezagadas en la carrera. Apuestas adultas que sin el impulso de los premios tienen realmente complicado encontrar su público. Es el caso de El candidato, la nueva cinta de Jason Reitman (responsable de Juno o la reciente Tully), una película que aún no se ha estrenado y ya ha quedado tan rezagada y olvidada como su protagonista. Y eso que, como también ocurre con el personaje encarnada por Hugh Jackman, no está exenta de ciertas cualidades.

El filme narra lo acontecido en las primarias demócratas de 1987. Con un partido sin rumbo, la figura del idealista senador Gary Hart (Jackman) emerge como la única capaz de encauzar la formación. Sin embargo, el favorito verá cómo su campaña se viene abajo cuando salen a la luz sus posibles infidelidades y una supuesta aventura con una joven.

 

El principal problema del largometraje de Reitman es su empeño en afrontar demasiados temas, quedándose en un enfoque superficial de todos ellos. Quizá el discurso con mayor peso es el retroceso de la ética política, y especialmente periodística. El guion del propio Reitman, Matt Bai y Jay Carson se preocupa de subrayar esta idea constantemente. Conviene darle el crédito, eso sí, de que lo hace sin deshumanizar a los periodistas que pueblan el filme, cuyas motivaciones son justificadas en mayor o menor medida. De hecho el discurso sobre la pérdida de valores morales en la prensa suele salir de la boca del protagonista, un personaje en cuya hipocresía Reitman también insiste.

Al margen de esto, El candidato no es especialmente destacable ni como biopic ni como crónica política. Hemos visto múltiples ejemplos de campañas electorales americanas retratadas con más pulso, más emoción y más valentía (a fin de cuentas la decisión de Reitman de centrar su discurso en la pérdida de valores tradicionales responde a cierto conservadurismo).

 

El resultado es un drama inofensivo, con lo malo y lo bueno que esto implica. Una película que construye un buen personaje que Hugh Jackman interpreta con convicción (a veces excesiva), pero que no consigue que ninguno de los secundarios pase de lo meramente anecdótico. Sirvan de ejemplo los personajes femeninos (con Vera Farmiga en el papel de abnegada esposa a la cabeza), por mucho que en varias escenas se aprecie un esfuerzo por reflejar una cierta sororidad entre ellas. Una película que dispara sin puntería a muchos objetivos, ya que tiene miedo de errar el tiro. Cine político empeñado en no serlo, en no parecerlo. Pero eso es de por sí una (cuestionable) decisión política.

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