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La definición de la perfección

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Rubén Olmo es la definición de la perfección. En términos de danza y baile, el bailaor es la disciplina, ritmo y coreografía perfecta. Su lenguaje sobre el escenario es la lengua oculta y pura de unos sentimientos que salen a florecer cuando mueves sus brazos y pies para expresar lo que siente, lo que padece.

Horas Contigo se consagró sobre el Teatro Villamarta como uno de los espectáculos más hermosos del XXIII Festival de Jerez. Lleno de dulzura, profesionalidad y perfección, Rubén Olmo convirtió la danza y el flamenco en un verdadero recital de amor a la profesión.

©Javier Fergo para Festival de Jerez

Acompañado en algunos tramos del espectáculo por Patricia Guerrero y Eduardo Leal, el repertorio de Olmo sobre las tablas fue tan amplio como la versatilidad que posee en su interior. Las coreografías realizadas junto a Eduardo Leal conmovieron a cualquiera que estuviera presente, desde la danza del toro y el torero hasta la más clásica en la que dos bailaores se fusionan en uno, en un latido puro de danza. Fue para quitarse el sombrero el diálogo realizado con Patricia Guerrero, que a 24 horas de presentar su espectáculo Distopía, Olmo y Guerrero convirtieron el escenario en un jardín de flores llenas de amor al baile.

Hubo tiempo hasta para innovación. La interpretación de la farruca con la magia sobre la gaita de Rubén Díaz fue un verdadero espectáculo, único, en el que se volvió a comprobar que el flamenco es capaz de unir lazos con otros géneros musicales.

©Javier Fergo para Festival de Jerez

La noche fue tan mágica que hasta la voz de José Luis García Cheíto deleitó a un público ante un tema musical hecho con el corazón sobre las notas del piano de Alejandro Cruz. Horas Contigo, un hermoso espectáculo que para este que escribe estas líneas se ha convertido en uno de los más bellos vistos en la edición de este año.

 

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