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‘La Ofrenda’: nos colamos en el rodaje

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Nos encontramos en el bar El sortidor, en pleno barrio del Poble Sec barcelonés. El equipo de rodaje de La ofrenda, la nueva película de Ventura Durall, acaba de rodar una de las escenas que implica a sus tres actores principales: Jan (Àlex Brendemühl), Violeta (Anna Alarcón) y Rita (Verónica Echegui). Jan y Violeta llevan veinte años sin verse, y el reencuentro se produce ante la atenta mirada de Rita, que es quien ha provocado la situación.

Fotografía: Noemí Escribano

 El cast y el director posan para los periodistas allí presentes en un improvisado photocall dentro del mismo bar, dejándonos un buen puñado de instantáneas.

 La ofrenda es un thriller sentimental cuyo rodaje tendrá lugar a lo largo de todo un mes en diferentes localizaciones de Barcelona y Valencia. La película supone la segunda obra de ficción de Ventura Durall tras su ópera prima, Las dos vidas de Andrés Rabadán, filme que también contó con Àlex Brendemühl como protagonista.

Fotografía: Noemí Escribano

El largometraje ha sido producido por Nanouk Films, Fasten Films, Suica Films y Bord Cadre Films, y ha contado con el financiamiento de la ICAA, ICEC e IVAC, así como con la producción asociada de TV3. Para adentrarnos un poco más en los recovecos de esta producción, entrevistamos a su director.

Entrevista a Ventura Durall

¿Nos podrías hablar un poco sobre el título de la película?

De alguna manera, La ofrenda es una película que habla de la redención, la culpa y del perdón, pero que también habla de una inquietud del ser humano de querer dar sentido a su vida. Del momento de irse, no caer en el olvido e intentar permanecer de alguna manera en el corazón de los hombres. Todo esto se hace a partir de una analogía con la Odisea de un personaje que sea un Ulises moderno. Este vuelve después de veinte años desaparecido en el extranjero para recuperar a un antiguo amor de la adolescencia, “Penélope” (Anna Alarcón), pero que viene acompañado de una especie de ninfa del amor, que sería una “Calipso”, es decir, Verónica Echegui.

De este modo, La ofrenda hace referencia a que nunca sabes los motivos puros o el propósito último de este regreso. Al final la ofrenda -no diré cuál es- hace referencia a todo esto.

El mito de Ulises y la obra de Homero es muy vigente, ¿no?

[ríe] Supongo que sí, empecé a escribir el guión hace ya más de cuatro años, así que no tiene nada que ver con la película de Eva pero…

Es un mito universal

Sí, además hemos dividido la película en seis capítulos y cada capítulo se vive desde un punto de vista. Los principales son los personajes, Jan, Rita y Violeta, y después están los referentes mitológicos.

Fotografía: Noemí Escribano

 Después de tu ópera prima, ¿cómo llegaste a este proyecto?

Después de mi primera película de ficción he hecho muchos documentales y ha habido un momento en el que me apetecía volver a hacer ficción y bebí de inquietudes personales. Es un proyecto del que, de hecho, ya había empezado a concebir hace como veinte años la primera idea o la idea matriz. A partir de ahí, he ido desarrollando, primero solo y luego con algunos amigos y amigas guionistas, que me han ayudado en momentos puntuales de la película. Ha sido un proceso de cuatro años y ahora, al final, también con los actores en la fase de ensayos han aportado muchas cosas de ellos a nivel personal.

 

Ya habías trabajado anteriormente con Àlex Brendemühl. ¿Por qué él como protagonista?

 

La primera vez nos entendimos muy bien, una relación de amistad y de admiración mútua. No sé si le considero una especie de alter ego pero lo cierto es que desde el inicio de la escritura del guión ya tenía claro que él tenía que ser el protagonista. De hecho, ya le presenté el proyecto hace cuatro años y a lo largo de todas las versiones, en cierta manera, se ha ido construyendo conjuntamente. Tenía muy claro desde el principio que tenía que ser él. El resto de personajes, sí es cierto que han ido surgiendo en la fase final de casting, pero que Àlex sería el prota lo tenía claro desde el principio.

 

¿Cuál fue la chispa original? ¿Tenía que ver con tu afición por la mitología griega o fue más por una idea concreta?

No, el tema mitológico entró más tarde en una fase final de guión al ver que coincidían muchas cosas, y fue entonces cuando terminamos de encajar todo. Pero [el tema de la película] venía de inquietudes personales, experiencias más o menos cercanas. A partir de aquí, quería construir la película también como una forma de entenderme más a mismo.

Fotografía: Noemí Escribano

¿Dirías que es tu película más personal?

Sí, claramente es mi película más personal. Bueno, ahora había realizado un pequeño cortometraje con mis hijos en el que hacía de padre que también era muy personal. Pero sí que hay muchas cosas personales en esta película.

De los tres personajes principales, a parte de esta conexión mitológica, ¿qué rol desempeñan dentro de lo que sería la película?

De hecho, ésta es una pregunta interesante, porque Jan ha estado 20 años desaparecido, lo que tiene que ver con el pasado dramático que tiene con su pareja. En este tiempo ha montado una empresa que justamente se llama Ulises, de últimos mensajes de gente que está a punto de morir, que tiene una deuda con alguien cercano. y que nunca se han atrevido a publicar. Una vez mueren, esta empresa entrega este último mensaje a su destinatario; de hecho así es como conoce a Rita, una webcamer que había tenía una relación incestuosa con su padre, y se establece la relación personal entre los dos. Y Violeta, que es la “Penélope”, es psiquiatra y tiene una consulta privada.

 

¿Por qué la decisión de rodar en catalán? ¿Conlleva dificultades añadidas?

Es un acto de militancia y de normalidad; es mi lengua y claro, comporta más dificultades. También algunas facilidades, como que pueda entrar TV3 como coproductor, pero también dificulta el poder entrar en otras plataformas como TVE o en las cadenas de distribución.

Para nosotros era una cuestión innegociable y esto lo planteamos desde el principio. De todas maneras, la película es bilingüe.

Eso te iba a preguntar.

Todo lo que pivota alrededor de Verónica Echegui es en castellano, pero todo lo otro es en catalán. Es un personaje que en la película vive en Suiza, el padre es un refugiado español que se marchó allí, de manera que ella es un personaje castellano.

¿El amor podría considerarse el gran motor de la película?

Sí, pero no tanto el amor. Yo creo que aquí son tres personajes muy marcados por el pasado, con nudos interiores que quieren deshacer y durante la película hay este proceso de reencontrarse con el pasado y el perdón hacia los demás, Un perdón para ellos mismos y que puede ser una redención personal. El amor es una excusa, pero el motor real es la redención.

De esto que decías de la redención, ¿crees que hay un nexo con tu obra anterior?

Pues puede ser (risas) por el hecho de que la otra era en realidad un díptico con Las dos vidas de Andrés Rabadán y El perdón, que era el documental. No ha sido algo adrede, pero ha surgido y quizás tengo que plantearme cosas por ahí.

Galería Fotográfica por Noemí Escribano

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