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Crónicas del Espeto: Del cine y otros peces cinematográficos

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El Festival de Málaga es pasión, alegría, diversión y buen tiempo. Cerveza fresquita, la brisa del mar, calle arriba y abajo para ir de un lugar a otro, y con la amplia sonrisa de haber disfrutado de alguna de las apuestas cinematográficas.

El 22 Festival de Málaga ya ha dado su pistoletazo de salida. Y lo ha hecho con un embajador al que han decidido invitar tanto para la apertura como para la clausura. Dani Rovira es un ser extraordinario. Simpático, cercano, de los que si te conocen de anteriores ocasiones en los que los periodistas hemos compartido tiempo con él, te suelta algo como “solamente te falta el platito de altramuces”. Y así son las cosas, con esa cercanía hemos amanecido los cientos de compañeros que hemos disfrutado con Taxi a Gibraltar, la película de Alejo Flah encargada de inaugurar un Festival donde el olor a las tapas del Pimpi se entremezcla con el jolgorio de los turistas, peatones y curiosos.

Taxi a Gibraltar no es una simple comedia. Vista por muchos como una simple historia barata para hacer reír, el film esconde algo más; y no me refiero al oro oculto de Gibraltar, sino a sus propios personajes. Joaquín Furriel, Dani Rovira e Ingrid García Jonsson interpretan a tres almas que huyen hacia delante, en una aventura loca donde el sueño por encontrar algo que cambie sus vidas, es la única salida que les queda. Ya sea amor, riqueza u otro motivo, la película es una carrera con un único destino, intentar cambiar sus miseras vidas actuales, situación con la que el espectador empatizará y saldrá del cine con una sonrisa dulzona, sabiendo que al fin y al cabo la felicidad se puede encontrar en una canción de Camela, Peret o Calamaro, y que cualquier taxista puede llevar en su coche.

Otro de los puntos fuertes de la película a merced de sus protagonistas, es la aparición de José Manuel Poga. El actor jerezano, pese a tener pocas apariciones, borda su interpretación de Manchester con un gracejo particular y en el que el lenguaje de los “llanitos”, su cultura y tópicos, son otros de los aspectos positivos.

Bien es cierto que la trama pese a lo previsible y sencilla que es, no termina de explotar otra de las cosas que podría haber hecho, y es la crítica política. Quizás lo dejen para una secuela o otra historia, pero Taxi a Gibraltar es una apuesta segura para disfrutar de hora y media de un buen taxímetro de risas.

Las crónicas del espeto malagueño continuaron con el programa especial de cortometrajes Sangre de mi Sangre, una apuesta del Festival en la que los jóvenes y futuros talentos de nuestro país, mostraron algunas de sus joyitas realizadas con tanto esmero y pasión. De las seis proyecciones vistas en este espacio de noventa minutos, he de destacar algunas de ellas.

Benidorm 2017. La ESCAC se viste de humor gracias al maravilloso trabajo interpretativo de Yolanda Ramos y Tamar Novas. Una historia de madres a hijos, en la que el amor, historias del presente y vivencias del pasado, reconcilian una relación con una alta dosis de humor en sus diálogos, y con un papel que Yolanda Ramos en la piel de la dueña de un hotel borda con naturalidad y sencillez.

Mujer Sin Hijo. Cortometraje producido por Kabiria Films, productora formada por antiguos alumnos de la ECAM, hace su aparición en el corto dirigido por Eva Saiz donde la soledad es el principal trasfondo. Un cortometraje en el que sus dos protagonistas están hechos el uno para el otro, silenciados por una sociedad que está centrada en otros aspectos, y en los que ellos a través de su rutina se redescubren. Nunca antes un ambientador a pino ha tenido un momento tan divertido en una sala, y es que la felicidad se puede encontrar en las simples rozaduras de los pies a la espera de que un selfie salga exitoso.

De Repente, La Noche. Querido lector, estamos sin duda ante uno de los mejores cortometrajes que ha podido ver este que les escribe. Con el sello de la ECAM de nuevo, Cristina Bodelón e Ignacio de Vicente construyen un relato de la instrumentalización femenina, la soledad, el egoísmo basado en la sobreprotección, de un matrimonio que busca tener su segundo hijo. Con una interpretación maravillosa en la que Marta Nieto expresa más en sus silencios y gestos que en los propios diálogos, De Repente, La Noche es una oda al ser humano, para que abramos los ojos, acariciemos el pelo al de al lado y empaticemos. ¡Bravo!

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