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Crónicas del espeto: Entre sardinas y brisa marina

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El buen tiempo sigue acompañándonos en nuestra travesía por el Festival de Málaga. Las altas temperaturas acompañadas por el sabor del salchichón malagueño a primera hora junto a un excelente café con leche, me hacen recapacitar que a pesar de todo, la vida y el cine siguen mereciendo la pena como buen maridaje. Y en esas estamos comenzando la segunda jornada del Festival con A pesar de Todo.

Netflix y Bambú han aterrizado en el evento cinematográfico andaluz con una comedia de diseño. Sí, no es que me haya vuelto loco y quiera hablarles de edificios, para nada. Hablamos de los clichés cinematográficos. Esos que hemos visto miles de veces en toda clase de películas románticas y familiares pero que funcionan como producto para el entretenimiento. A Pesar de Todo es un gran tópico, pero uno en el que sus intérpretes consiguen salvar una película previsible de principio a fin.

La historia de cuatro hermanas que tras fallecer su madre, conocen la noticia de que son hijas de padres diferentes. Una trama vista en múltiples ocasiones, pero en la que la vis cómica renace a través del drama de sus personajes. Blanca Suárez, Amaia Salamanca, Belén Cuesta y Macarena García protagonizan un proyecto que desde el principio de su desarrollo, está escrito que funcionará en la plataforma principalmente para ese público que busca evadir su cabeza con un bucle visto en múltiples ocasiones. Eso sí, es de agradecer las interpretaciones de su elenco, muy especialmente de Belén Cuesta y Macarena García, que, con sus dos historias melodramáticas personales, la película consigue digerirse de manera más cómoda.

Aunque solamente llevemos dos días de Festival, no hay que organizar ningún debate para comprobar que la calidad de los proyectos en la sección oficial escasea. Bien es cierto que la sección ZonaZine respira talento y originalidad con una película que habla precisamente de la opinión. Asamblea es el fiel reflejo de una sociedad que no sabe escuchar ni tampoco oír. Rodada en un único espacio casi en su totalidad, la película nos muestra a un grupo de personas, perfectamente caracterizados en sus respectivos roles, para debatir sobre una cuestión que les atañe a todos. Un espejo real en el que su director Álex Montoya ha usado el valenciano y castellano a modo de juego para envolver al espectador en la atmósfera del caos diario, ese en el que no sabemos a veces si decantarnos por un cortado o un manchado. Una apuesta que merece la pena de ver para que nos demos cuenta de lo tozudo que es el ser humano en una sociedad donde los canales sociales se multiplican día a día.

Finalmente toca hablar de Aire, película que compite en sección oficial y aunque fue proyectada el primer día, no se pudo comentar nada al respecto hasta su presentación en rueda de prensa. Aire es una película argentina, con una premisa muy sencilla y en la que sensación de agobio persigue al espectador durante sus casi 80 minutos de proyección, en la que una madre trata de llegar al hospital en el que está su hijo tras una fuerte caída. Juega con la baza del asma en el personaje de la madre, interpretado magistralmente por Julieta Zylberberg además de mostrarnos la poca solidaridad que existe hoy en día, en la que la población apenas tiene tiempo para respirar, centrarse o detener su mirada en el que está a su lado para echarle una cable.

La jornada concluyó con la película más mágica hasta ahora del Festival, Buñuel en el laberinto de las tortugas, una película de la que tocará hablar mañana, una vez que se levante el embargo aunque solamente pueda decirles una cosa, ver dicha joyita ya es una excusa para escaparse al Festival de Málaga.

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