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Olivier Assayas: “Hay un desprecio al pensamiento, una resistencia a pensar en lo que sucede hoy en día”.

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El caos, la inverosimilitud o lo tradicional frente a lo contemporáneo, son algunos de los temas que salen a relucir cuando se tiene enfrente al cineasta Olivier Assayas. Dobles Vidas, su nueva película, sitúa al ser humano dentro del caos actual en el que vivimos a través de la literatura. Unas lecturas que se siguen haciendo de manera tradicional mientras acariciamos el lomo de un libro o subimos el brillo a nuestros e-books.

La lectura da lugar a tener relaciones humanas para conversar, unas charlas que encuentran el ruido cuando el canal de los seres humanos es pisado ante lo inverosímil, aquello que no esperamos que sucediera, como el suave corte de una hoja del libro. “Estamos viviendo cambios profundos en la sociedad de hoy en día”; comenta el director. “Hay un desprecio al pensamiento, una resistencia a pensar lo que sucede hoy en día. Estamos desarmados frente a cuestiones graves de las cuales no tenemos los útiles intelectuales para enfrentarnos a ello. Hay políticas, cambios en la sociedad y no sabemos qué hacer con ello. Cada uno en su propia soledad trata de buscar respuestas a estas cuestiones graves, al momento en el que vivimos actualmente. He querido reflejar en una instantánea como esta película esa reflexión profunda”.

La sociedad avanza a pasos agigantados junto a los elementos que la acompañan. En el caso de la película los avances tecnológicos en la lectura son sin duda un avance para la cultura y los que devoramos libros constantemente. “Me parece que la manera en la que la humanidad o sociedad cambia, está determinada en su relación con la tecnología. La manera para relacionarnos, documentarnos…cuando me planteé hacer una película sobre personajes contemporáneos, sin duda tuve que representar la cuestión de la digitalización porque la realidad es lo que me interesa”.

Los personajes de Dobles Vidas son retratos de la sociedad actual. Cada uno con sus dimes y diretes, pero son fotografías de muchos de los que respiramos día a día. En este sentido Assayas señala que “de alguna manera me siento identificado con todos los personajes, cada uno de ellos representa la forma de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Todos tenemos una parte nostálgica, otra que mira al futuro y otra que vive el presente con su propia historia”.

Y es que, aunque el futuro esté escrito, el presente de lo real es lo que cuenta. Una realidad que el cineasta vive sin una estrategia, simplemente el deseo de seguir sintiendo la curiosidad por reafirmarse en sus historias: “Reafirmar el deseo es lo que me anima a seguir y comprometerme en un proyecto. La idea es volver a sentir curiosidad, como renovar el deseo. Dobles Vidas al principio no iba a ser una comedia, se convirtió en ella a medida que la iba escribiendo, en sus diálogos y con conversaciones minimalistas”.

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