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El derbi de la ‘pasión’ se lo llevó Caparrós

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Llegaba la pasión al derbi en un sábado especial para Sevilla. En una nueva edición del Sevilla FC – Real Betis, El Gran Derbi se antojaba como un aperitivo primordial y necesario que ambos tenían que engullir en la lucha por los objetivos europeos de ambos equipos sevillanos para el próximo año.

Y eso que Nervión encendió su mecha para ponerle el picante con el que llega siempre este derbi, a pesar de quedar vivos sólo en Liga. La ciudad volvió a volcarse con partido que todo lo para en Sevilla, y se pudo disfrutar del mejor ambiente vivido durante toda la temporada en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, que desplegó un tifo con la frase “Sevilla es pasión”, en la que una mujer sevillista vestida de mantilla, con su bufanda al cuello y un collar del escudo sevillista, animaba al conjunto hispalense.

Pero lejos de acobardar al equipo de Setién, el conjunto bético salió enchufado y tuvo la primera clarísima cuando no se cumplían ni dos minutos de juego: Jesé se paraba ante Vaclik, que lograba zafarse del uno a uno al conseguir atajar el balón. Era la primera que tendría el Betis. No sería la última de la que se acordará el Domingo de Ramos el equipo bético.

Pero serían los de Setién quienes desplegarían las primeras reglas en el estadio sevillista. Por medio nuevamente del canario Jesé, volvía a protagonizar otra jugada de peligro en la que se quedaba solo ante la salida del guardameta checo Vaclik, que no lograba despejar el balón. El delantero bético tenía una buena opción de pase, pero decidió disparar y el balón no llegó con suficiente fuerza como para anotar, haciendo muy útil el esfuerzo de Carriço que llegaba a tapar la jugada.

La afición sevillista, que quiso acordarse en varios momentos del encuentro de su entrenador, Joaquín Caparrós, ambientó de manera muy intensa una nueva edición del derbi en la que, al minuto 20 de juego, aún no había dueño en el marcador. El Sevilla no lograba romper la barrera defensiva de su equipo. El Betis se había plantado mejor en el Sánchez-Pizjuán.

Y los de Heliópolis tendrían otra ocasión, demostrando que el Betis había llegado con muchas ganas de crear, pero con muy pocas de anotar. La pólvora mojada fue el factor decisivo y determinante que a la larga condenaría a los de la Palmera.

A pesar de la falta de gol, el Betis se hacía cada vez más y más con el partido a través de la verticalidad del conjunto del técnico cántabro se vio reflejada en la cantidad de ocasiones que dispuso durante el primer tramo de juego. Carvalho, Guardado y Lo Celso fueron los grandes culpables de que las triangulaciones ofensivas se dieran, pero Jesé no conseguía perforar la meta sevillista.

Y como jugar con la suerte, tiene sus consecuencias, el Sevilla golpearía primero llegando al gol antes que el equipo de la Palmera. Munir haría el primero de El Gran Derbi tras firmar un gran testarazo que alimentaba esa caldera llamada Nervión. Exquisito fue el centro de Pablo Sarabia desde la banda derecha como el cabezazo posterior que dejaba fríos a los cententares de aficionados béticos que se desplazaron al campo del eterno rival.

Foto: Ignacio Liaño

Ahora era el Sevilla el que dominaba. El gol le dio un giro de 360 grados a la situación. Tras las tres primeras ocasiones de un Betis que se veía superado justo después de encajar el primer gol, Pau López conseguiría espantar los fantasmas al quedarse solo Ben Yedder, que no lograba elevar la pelota lo justo como para poder hablar del segundo tanto del Sevilla.

Las incisiones de Franco Vázquez, Munir y el francotunecino Ben Yedder fueron una losa muy grande para el equipo de Setién en los últimos minutos, dividiendo el dominio de la primera mitad claramente en una parte para cada equipo. El Betis fue claramente de más a menos en una primera mitad en la que no encontró el gol.

La segunda parte sería otra historia. Otra vez ambos equipos hispalenses volvían a la carga para intentar dilucidar quién es el rey del derbi sevillano. Lo Celso sería el primero que estrellaría un nuevo disparo que repelería Pau López. El mal despeje de Roque Mesa no pasaría a mayores. Setién y Caparrós comenzaban a mirar en sus banquillos las esperanzas de poder sacar algo positivo del derbi.

No sería el único disparo que se cernería sobre la meta rival en el reinicio del encuentro. Sergio Escudero lanzaba un latigazo desde su casa que se iba muy alejado del marco bético. Momentos de indisciplina que intentaría aprovechar alguno de los dos equipos con balones largos buscando a las puntas de flecha que aportasen velocidad y desequilibrio para determinar el partido.

Y nuevamente el Betis, y nuevamente Jesé. Y nuevamente Vaclik. El ciclo se repetía una y otra vez para mal de béticos y bien de sevillistas. El rechace del meta dejaba a un Jesé completamente gafado de cara a portería. No fue la noche del canario, tampoco la temporada, de cara al gol, de un Real Betis que no sabe encontrarle la solución ante tanta sequía.

Al menos hasta el mom Lo Celso aprovechaba una gran llegada y un pase genial de Junior para poner el balón fuera de los dominios de Vaclik, empatando el partido de la pasión en el Sánchez-Pizjuán.

Y ahora que llegaban los goles para el conjunto bético, el Sevilla se responsabilizaría de las ocasiones erradas por su eterno rival y se hizo grande en la figura de Sarabia. El madrileño sería el encargado de poner el segundo en la cuenta del sevillismo tras una jugada magistral entre Munir y Ben Yedder que culminaba el madrileño para regocijo local y explosión de la hinchada.

En cinco minutos el Sevilla le dio la vuelta al encuentro. Franco Vázquez aprovechaba para ejecutar un soberbio disparo al que no llegaría ni Pau López. Y tras un baño de masas de afición sevillista, volvería a tenerla Jesé. No hace falta que se cuente lo que ocurrió después.

Y eso que el Betis aún no lo había dicho todo. De falta directa, a falta de tan sólo siete minutos, Cristian Tello silenciaría el Sánchez-Pizjuán con un lanzamiento de bellísima factura por el que nada pudo hacer Tomas Vaclik. Limpió la escuadra y puso el 2-3 en el luminoso. Buscando las últimas oportunidades en un partido que tuvo las dos caras para ambos equipos.

El equipo de Setién apretaría hasta los últimos instantes buscando alguna alternativa ofensiva que le diese algo de aire y poder empatar el partido, pero nada haría más haría mover el marcador en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Apretó tarde el Betis que tuvo su partido en los primeros y no en los últimos minutos del encuentro, pero no supo aprovecharse de sus ocasiones.

Se lleva los tres puntos y el honor el Sevilla, que consiguió doblegar efectivamente al Betis y supo leer mejor las situaciones clave en las que tuvo que estar acertado. El equipo de Heliópolis reaccionó tarde, pero a falta del tan ansiado gol, jamás se despegó de la intensidad de un encuentro que requirió mucho a los dos equipos.

Sevilla FC: Vaclik, Navas, Mercado, Carriço, Escudero, Roque Mesa, Banega (Rog, m. 73), Mudo Vázquez (Aleix Vidal, m. 69), Sarabia, Munir (Promes, m. 69) y Ben Yedder.

Real Betis: Pau López, Mandi, Feddal, Sidnei (Tello, m. 76), Emerson (Joaquín, m, 68), William, Guardado, Lo Celso, Canales, Junior y Jesé (Loren, m. 74).

Goles: 1-0 (26’ Munir). 1-1 (54’ Lo Celso). 2-1 (58’ Sarabia). 3-1 (63’ Franco Vázquez). 3-2 (82’ Tello).

Observaciones: Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Asistieron 42.855 espectadores.

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