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‘La Espía Roja’: La edad de la sabiduría, la edad de la locura

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Valoración: 3 Butacas sobre 5

Lo primero que destacar es la interpretación de Judi Dench, capaz de mostrar por igual intensidad la fuerza de un personaje (Shakespeare in Love) como la sensibilidad (La última primavera). Dirigida en esta ocasión por Trevor Nunn (Lady Jane), interpretando a Joan, nos cuenta una historia romántica en sus bases, porque aunque dijeron “haz el amor y no la guerra”, lo romántico supera lo bélico, al menos en esta historia. Como recitan en la película, en esta “edad de la locura” Joan empieza a tomar caminos que determinan su destino y el de quienes la rodean.

En poco tiempo entramos de lleno en una trama, que a base de flashbacks de la protagonista, donde vamos descubriendo los acontecimientos en los que se ve envuelta durante el desarrollo de una de las bombas más potentes en la II Guerra Mundial; que ella ayuda a desarrollar; además de las relaciones con diferentes fuerzas posiciones políticas entre las que se ve dividida, pero respecto a las que tendrá una idea propia.

Nos vemos arropados por un clima universitario, donde comienzan sus andanzas, en el que las ideas políticas (siempre en boga) crecen como mariposas, en continua transformación y desarrollo; con una escenografía y vestuario bastante cuidado que nos traslada a finales de los años 30 y principios de los 40.

Un conjunto de personajes, a los que en general se les notan las intenciones; aunque algunos, a pesar de que su ambigüedad pueda ser buscada, no terminan de convencer. Y los que quedan encasillados irremediablemente y que luego además tienen que cargar con la culpa que no solo corresponden a ellos.

Eso sí, un par de puntos de giro un tanto inesperados y alguno incluso llega a emocionar gracias a la interpretación de Sophie Cookson, mostrando a una Joan más joven, decidida y orgullosa; pero abocada al sentimentalismo, aunque no terminan de encajar todas las piezas que rodean su historia; parece un personaje cuyas acciones se ven demasiado influenciadas por los hombres que hay a su alrededor, casi dándole más importancia que el posible criterio propio que pueda tener o lo que la lleva a actuar como la hace, hasta el punto que se ve obligada a revelarlo (también por la presión masculina). Podría ser una crítica al papel de la mujer, pero como ya se ha dicho, queda un tanto ambiguo.

 

 

 

 

 

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