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David Harbour, un Hellboy mucho más oscuro y gamberro

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En 2004 el mismísimo Guillermo del Toro dirigió la primera de las dos adaptaciones que existen actualmente de Hellboy. Para estas películas se fichó a Ron Perlman para que interpretara al demonio de los cómics, y lograron que todavía en la actualidad sean recordadas. Pero ahora se están recordando más que nunca debido a que el 10 de abril se estrena (17 de mayo en España) una nueva adaptación dirigida por Neil Marshall. Este será un reboot diferente al de Guillermo del Toro que protagonizará David Harbour, y en el que le acompañarán actores como Milla Jovovich (Resident Evil), Ian McShane, Daniel Dae Kim (Hawaii 5.0) y Sasha Lane. En relación a esta adaptación, hemos tenido el placer de charlar con el nuevo Hellboy quién nos hablará un poco de la película, pero sobre todo nos explicará un poco qué la diferencia de las anteriores, ya que es un tema que preocupa en gran medida a los fans del gigante rojo

 

Entrevista a David Harbour


¿Cómo fueron tus inicios en la industria del cine?

Vengo del teatro, así que se puede decir que empecé cuando tenía 19 años. Hacía teatro regional en Maine, era mi primer trabajo profesional, ganaba 50 dólares a la semana con los que me mantenía. Más tarde fui a Nueva York, allí pasé una época bastante difícil, sobre todo los dos primeros años, no le importaba a nadie, y tampoco querían contratarme. Es entonces cuando afortunadamente decidí recurrir a las telenovelas, y a partir de ahí empecé a hacer cosas como Ley y Orden, un papel pequeño en una película llamada Kinsey, luego Brokeback Mountain, y cosas de ese estilo. Mi recorrido hasta el día de hoy ha sido como una “quemadura lenta”, en mis 20 quería ser famoso lo más pronto posible, pero no lo fui, y no he podido serlo hasta mis 40, y en parte estoy agradecido, son cosas del destino: si hubiera sido famoso cuando yo quería lo hubiera fastidiado todo, se me habría subido demasiado a la cabeza, y ahora que he crecido me puedo enfocar más en las narrativas que quiero contar, las historias que quiero contar, y puedo usar mi “fama” para poder contar las historias que yo quiero a través de mi propio “narcisismo”.

Y ahora que estás en esta posición de “fama” por Stranger Things, ¿por qué has decidido escoger este proyecto en particular?, creo que ya conocías las anteriores versiones, y que te gustaban.

 

Sí, pero esta es una completa reimaginación. En primer lugar esas películas son estupendas, pero ya han pasado 10 años desde que se hicieron y no parecía que fuera a venir nada más a continuación, y es por ello que dijimos: vamos a hacerlo, pero si lo hacemos tiene que ser con un tono completamente más oscuro, apostando diferente para el mismísimo Hellboy y además jugar con eso de ser un antihéroe que no sabe distinguir si es bueno o malo. Creo que uno de los puntos fuertes de la película es el problema de identidad que Hellboy sufre. Lo otro es que, en términos de Hellboy como personaje, estamos teniendo una gran “conversación” en el cine moderno sobre los “mitos”. Gran parte está dominado por estos grandes estrenos con superhéroes, para mí está habiendo una “conversación” en la que quiero tomar parte, pero la manera en la que quiero formar parte de eso es trayendo proyectado mi punto de vista, mediante la proyección de mi fuerza, yo no soy como un Superman o un Capitán América, soy un poco más complicado, un poco extraño, marginado, enfadado, y de esa manera, creo que esa voz de un marginado, de una persona que lucha con las decisiones correctas, que lucha con su propia identidad, es una voz importante dentro de estos “mitos”. Es como tener el panteón griego, con todos esos grandes dioses, pero sin tener a Hades, esa figura infernal que no sabes donde poner, y eso me gusta, y por ello quiero formar parte de esa “conversación”.


Has mencionado que es una película más oscura, el director claramente viene del cine de terror, ¿es eso lo que te hizo involucrarte en este proyecto? También me gustaría que hablaras un poco de en qué se diferencia tu Hellboy del otro.

 

 

Sí, definitivamente esa era la razón por la que quería hacerlo. Inicialmente existía ese miedo, no queríamos imitar nada, y no queríamos hacer la versión descafeinada. Guillermo del Toro está en la cima de su juego como director, no querrías imitar a alguien que ya es estupendo de por si, vas acabar siendo un segundón. Es por ello que si queríamos hacer esto teníamos que hacer algo completamente distinto, y de esa manera Neil Marshall era la opción perfecta ya que es una especie de director indie de terror, al menos más que Guillermo del Toro, que tiende más por un cine fantástico de gran presupuesto. De esa manera la película transmite una sensación de terror/thriller, una sensación macabra, y se disfruta esa imagen de película de bajo presupuesto que da Hellboy en general, que siento que necesitamos más en estas películas monstruosas, y además retrocede un poco al estilo de las antiguas películas de frankensteins, hombres lobo, o La Cosa del Pantano que me gustaría ver más en estos “mitos”, y es tan macabra y tan brutal en tantos niveles. Esa era la única manera en la que lo quería hacer.

En términos de diferenciación de mi Hellboy, psicológicamente es un Hellboy más joven. En primer lugar, en su cabeza tiene pelo (lo que me hace también más joven a mí), pero también tiene un espíritu más joven. Tiene complicaciones con su padre en esta película, mientras que en las otras no existe ese vínculo. Lo más interesante para mí es que es un huérfano, es traído al mundo, y su particular genética es demoníaca, está destinado a traer el fin del mundo, el apocalipsis, y es adoptado, lo que le lleva a una lucha interna entre su naturaleza y la manera en la que se ha criado. Y con lo que lucha siempre, algo que me encanta sobre él, es que todavía es un crío, es “Hell-boy”, y lucha con ese ideal de lo que le hace único y el por qué fue elegido, al contrario que otros monstruos que son cazados, supuestamente él es la bestia que va a traer el apocalipsis, debería ser el primero en morir, pero este hombre vio algo especial en él, incluso le dice que su cara es preciosa en varias ocasiones, dice todas esas cosas maravillosas sobre él, pero Hellboy no llega a entender este concepto de amor que tienen los humanos, y para mí eso es muy interesante, porque adoro esa idea de que una simple muestra de amor llegue a ser incomprensible para alguien que proviene de una naturaleza tan brutal. Que él llegue a comprender a la humanidad de esa manera, tanto, que sacrifica sus impulsos genéticos sexuales para ayudar a otros, e incluso se corta una parte de él al final de esta película, que de hecho es él, para poder así ser mejor y defender mejor a otros. Ese compromiso no podría haber llegado sin ese camino de entendimiento, y creo que eso hace muy diferente a nuestra película.
 

Tengo entendido que tuviste que entrenar mucho para esta película, ¿con cuánta frecuencia has tenido que entrenar?, ¿sigues entrenando después de haber terminado el rodaje?

El cuerpo que se ve no es mi cuerpo, es un traje, pero sí, hice mucho entrenamiento físico, puedes ver vídeos míos entrenando. Gran parte de ese entrenamiento fue de fuerza y para la testosterona que se genera cuando levantas mucho peso. La manera en la que entrenamos era el clásico levantamiento de peso, con pocas repeticiones y mucho peso, lo que estimula las hormonas de crecimiento y genera mucha testosterona, algo que te puede enfadar. Para mí eso fue muy divertido, jugar con estos químicos en mi cuerpo, creo que es lo mejor para acercarse psicológicamente a un personaje, y es el método que utilizamos para acercarse a eso, y además ayudó mucho con todo el tema de las acrobacias.

En relación a si sigo entrenando o no, la respuesta es no, lo odio, sigo intentando ser sano por otras razones, pero creo que ese énfasis puesto en la estética del cuerpo en la cultura actual y el narcisismo que trae es casi repelente para mí, y casi me cabrea la fetichización que rodea a un actor que se transforma en algo “bonito”, y creo que esto se hace porque odiamos tanto nuestros cuerpos que vivimos buscando una fantasía idealizada de esa transformación que un día en el futuro vendrá a por nosotros, y adivina, no llegará, pero tampoco me va a llegar a mí. Tengo “michelines” que seguramente se queden conmigo para el resto de mi vida, estoy aprendiendo a apreciarlos, y estoy aprendiendo que en vez de fetichizar las transformaciones de los famosos deberíamos tomarnos más tiempo para apreciar que somos humanos, y estas cosas de nuestro cuerpo que nos hacen humanas, son las cosas de nuestro cuerpo que nos hacen bonitas, no esta intensa perfección que es tal pérdida de tiempo, hay tantas cosas que podrías hacer con tu tiempo. Pero sí, ve al gimnasio, entrena, ponte sano, pero sin ese narcisismo, relájate, está bien ser humano, disfrútalo, vamos a estar aquí tan poco tiempo y hay tantas cosas en las que podríamos enfocar nuestra energía, como por ejemplo el cambio climático, o comer un par de donuts y pensar sobre cosas que son realmente importantes en este mundo.

 

¿Es muy difícil actuar con tanto maquillaje?

 

Una de las cosas más complicadas fue que no me dejaban aplicarme el maquillaje para ensayar, es tan cara aplicarla que tuve que hacerme un traje casero de Hellboy hecho de equipamiento deportivo y de un material pesado para la cara para así poder sentir la cantidad de emoción que luego implicaría ese esfuerzo físico. Por eso, en relación con ir al gimnasio, mis mejillas son extremadamente fuertes, igual que mi frente. Levante mucho peso con mis mejillas, la expresión es muy difícil, es algo que tuve que aprender al ser algo completamente nuevo para mí, pero también me encantó, porque adoro los retos.

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