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Wild Rose: tres acordes y la verdad

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Todos tenemos sueños, metas, ilusiones… que muchas veces nos parecen inalcanzables, que nos alejan de la realidad, pero, en algunos momentos, llegamos a creer que, por un instante, todo acaba siendo posible por improbable que parezca, pues la esperanza es, finalmente, lo último que se pierde.

Con este nuevo largometraje de Tom Harper, Wild Rose, todos esos anhelos parecen alcanzables y hacen que de un modo u otro, se mantenga viva, siempre, pase lo que pase, la fe que hace perdurar esas aspiraciones.
Nos encontramos en Glasgow (Escocia) donde una chica bastante joven llamada Rose-Lynn (Jessie Buckley) acaba de ser puesta en libertad tras haber cumplido un año de condena dentro de la cárcel. Rose, recién incorporada dentro de la sociedad y adaptándose de nuevo a su vida se encuentra con una situación con la que le es bastante difícil de lidiar: dos hijos a los que apenas sabe cómo manejar y un sueño frustrado de convertirse en una famosa cantante de country, con la intención de viajar a Nashville (EEUU) sacrificando todo (y a todos) por ello.

Ella, en vez de priorizar a su familia y dedicar a sus hijos el tiempo que debería, decide adoptar una actitud de constante inmadurez y despreocupación que hacen que su madre, Marion (Julie Walters), frustrada ante la caótica vida que lleva su hija, intente ponerla los pies en la tierra, haciéndole consciente de la realidad que le rodea y a la cual debe enfrentarse sola, pues al fin y al cabo la vida le está dando una segunda oportunidad y ella no está sabiendo aprovecharla.

Impotencia, frustración, alegría, tristeza, optimismo… donde, a pesar de notar desde los primeros minutos de la película que la protagonista tiene talento, se nos recuerda que no debemos dejar que nada nos aleje de aquello que es verdaderamente importante ni permitir que, bajo ningún concepto, lo descuidemos, pues la película se encargará constantemente de recordarnos lo difícil que es labrarse un futuro dentro de la industria musical, pues miles de personas, a día de hoy, luchan por ese mismo sueño que puede resultar imposible, pero no hay nada que no se pueda alcanzar con esfuerzo y constancia, eso sí, siendo siempre sensatos y al fin y al cabo, un poco realistas, pues lo primero siempre será lo primero y sí realmente acabas siendo válido, todo esfuerzo SÍ tiene su recompensa.

Wild Rose en ningún momento nos engaña y nos hace creer algo que no es, es más, nos dejará sin aliento y desesperanzados en muchísimas ocasiones, pero también deja la puerta abierta a poder soñar.

Además, Jessie Buckley, la actriz encargada de interpretar a Rose-Lynn, nos transmite a la perfección todas estas sensaciones, donde vemos a una persona rota recomponerse y seguir adelante, y lo más importante: madurando, volviendo a llevar las riendas de su vida.

Sin duda con ella ha surgido una nueva estrella, a la que merece muchísimo la pena escuchar.

Butacas: 3’5/ 5

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