‘Los últimos días de Maria Antonieta’: deberían rodar más cabezas

3 Butacas de 5

Le Déluge, es un extracto de la frase “après moi le déluge” (después de mí, el diluvio), atribuida no a Luis XVI sino a su predecesor Luis XV.

Presentada en festivales internacionales durante 2024 y centrada en los últimos meses de cautiverio de Luis XVI y María Antonieta en la Torre del Temple, la película Los últimos días de Maria Antonieta (título dado en España) del director italiano Gianluca Jodice, adapta libremente los diarios de Cléry, el ayuda de cámara que permaneció junto al rey hasta su ejecución.

Jodice y su coguionista Filippo Gravino construyen un drama de encierro donde la caída de la monarquía funciona casi como una tragedia íntima y doméstica. La institución que durante siglos concentró privilegios, desigualdades y poder aparecer convertida en víctima principal del relato, mientras que el pueblo revolucionario queda reducido prácticamente a una mera fuerza agresiva y casi salvaje. Para estos ojos, el principal problema de Le Déluge no es lo que cuenta, sino lo que decide no contar.

No se trata de exigir una lección de historia magistral en cada plano. El problema es que la película parece convencida de que la humanización equivale automáticamente a la exculpación. Humanizar a Luis XVI y María Antonieta, al grado de que sus propios verdugos acabarán cayendo también en esta trampa, es perfectamente legítimo; convertirlos en el eje emocional casi exclusivo de una tragedia sin profundizar en las causas de esa tragedia resulta mucho más discutible.

Jodice, parece más interesado en las tribulaciones de Luis XVI antes de perder la cabeza que en explorar por qué millones de franceses llegaron a considerar razonable cortársela.

El director apuesta constantemente por la contención, el silencio y la observación. La película está filmada con una solemnidad casi litúrgica. Todo es bastante ordenado y elegante. Especialmente cuando llega el inevitable desenlace de la guillotina. Resolviendo uno de los episodios más brutales y emblemáticos de la historia occidental con una delicadeza tan llamémosle “poética”, que cuesta no sospechar que esa decisión probablemente favorecía más al presupuesto de producción que a la sensibilidad artística.

El principal reclamo comercial está encabezado por Guillaume Canet como Luis XVI y Mélanie Laurent como María Antonieta.

Laurent aporta presencia, inteligencia y matices a un personaje que históricamente ha generado interpretaciones mucho más complejas y contradictorias. Sin embargo, el guion nunca parece tan interesado en ella como en las dudas, los miedos y el sufrimiento del rey. María Antonieta acaba funcionando más como satélite dramático que como verdadero “protagonista” (dentro del protagonismo que pueda llegar a tener una mujer del siglo XVIII). La paradoja es que una actriz con la fuerza interpretativa de Laurent termina ocupando una posición relativamente secundaria dentro de una película que muchos espectadores podrían esperar que girase tanto alrededor de ella como de su esposo.

Por otro lado, Canet interpretando a LuisXVI, entiende perfectamente el tono que busca la película y así lo ejecuta, realizando una interpretación sobria, vulnerable y contenida. Ahora bien, existe un problema imposible de ignorar. Cada vez que aparece en pantalla bajo las prótesis faciales y el voluminoso maquillaje diseñado para transformar su aspecto, personalmente me resulta extraordinariamente difícil no ver a un chanante Joaquín Reyes interpretando a Luis XVI más que a un último monarca de tan relevante periodo histórico. Es una asociación mental devastadora para la solemnidad del proyecto que no debería ocurrir más allá de nuestras fronteras, y solo a un número reducido de espectadores millennials. Eso sí, una vez que ocurre, no hay marcha atrás.

La fotografía de Daniele Ciprì y la música compuesta por Fabio Massimo Capogrosso acompañan adecuadamente la historia. La iluminación sombría, los espacios cerrados y la sensación de decadencia ayudan a transmitir el derrumbe físico y simbólico de la monarquía. No hay imágenes particularmente memorables ni hallazgos visuales que permanezcan en la retina. La banda sonora funciona exactamente igual: sostiene el relato y aporta atmósfera.

La sombra más evidente es la de Marie Antoinette (Sofia Coppola, 2006), que también fue acusada de simpatizar con la reina, pero al menos asumía claramente su condición de retrato subjetivo y estilizado. No pretendía explicar la Revolución sino mostrar la desconexión de una adolescente atrapada en Versalles. Esa honestidad conceptual terminaba siendo más convincente. También puede compararse indirectamente con La révolution française (Robert Enrico y Richard T. Heffron, 1989), que abordaba el mismo período desde una perspectiva mucho más amplia y política, interesada en las tensiones sociales y los procesos históricos.

Los últimos días de Maria Antonieta es una película formalmente impecable, elegante en su puesta en escena y competente en todos sus apartados técnicos. Y esta es quizás su mayor limitación. Todo funciona, pero nada arde. Cuando llega el momento de mirar de frente a las causas de la Revolución Francesa, al colapso moral del Antiguo Régimen y a las contradicciones de sus protagonistas, la película prefiere refugiarse en la melancolía y la compasión.

Una obra que humaniza a sus personajes sin llegar a interrogarlos realmente y que transforma uno de los momentos más explosivos de la historia moderna en un majestuoso ejercicio de blanqueamiento monárquico cuidadosamente amortiguado.

‘Bajo el Mismo Sol’, la supervivencia de la dignidad humana

Hablamos con Ulises Porra director de la película que llega a las carteleras el 19 de Junio

Tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y su paso triunfal por el Festival de Biarritz Amérique Latine, donde obtuvo tres galardones, la película llega a los cines españoles protagonizada por David Castillo, Valentina Shen Wu y Jean Jean

BAJO EL MISMO SOL, la nueva y poderosa película escrita y dirigida por Ulises Porra (Barcelona, 1982), se estrena en cines el próximo 19 de junio de la mano de ADSO FILMS. 

Tras recibir el aplauso internacional en su premiere mundial dentro de la sección Centerpiece del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y su paso por el Festival Biarritz Amérique Latine —donde se alzó con el Premio del Jurado, el Premio de los Biarritz y el Premio del Sindicato Francés de la Crítica de Cine —, la cinta se consolida como uno de los relatos históricos más singulares, magnéticos y conmovedores del año.  

Protagonizan el film el actor español David Castillo (Aída, Que nadie duerma, Los favoritos de Midas), junto a la debutante y revelación Valentina Shen Wu (se alzó con el premio a la Mejor Actriz en el Havana Film Festival in New York) y el reputado actor dominicano Jean Jean (Carpinteros).  

Ambientada a principios del siglo XIX, la película es un relato de una gran sutileza e intensidad que explora las complejidades del mestizaje, el arraigo y la ambición humana a través del cruce de tres identidades despojadas de su tierra natal que se ven obligadas a construir un espacio común para sobrevivir.  

Ulises Porra, cuya obra anterior (Carajita, 2021) fue ampliamente reconocida a nivel internacional ganando la Mención Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián, vuelve a sorprender con una propuesta épica e íntima a la vez, producida por Wooden Boat Productions, Alta Isla Films, Fasten Films y Cobalt Films.  

Bajo el mismo sol se despliega como una contemplación del drama y la belleza de la hibridez cultural en tiempos del colonialismo caribeño, al mismo tiempo que cuestiona el papel de los colonos de segunda generación. En el fondo, sin embargo, es una historia de personajes que, a mi parecer, nos devuelve la mirada desde el presente. La película cuenta la historia de tres figuras anónimas que luchan por sobrevivir y ser tenidas en cuenta. Un relato sobre el deseo de progresar, de amar, de ser mejores. Es también el retrato de un mundo que, por primera vez, se vuelve pequeño: un mundo marcado por la desigualdad y la codicia, al filo de un cambio radical. Un mundo que, de muchas formas, se parece al nuestro.» comenta el director.

SOBRE ULISES PORRA

Ulises Porra es un director y guionista catalán reconocido internacionalmente por Carajita (2021). La película, codirigida con Silvina Schnicer, ganó una Mención Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián y Mejor Película Iberoamericana y Dirección en FICG. Su ópera prima, Tigre (2017), también se estrenó simultáneamente en San Sebastián y en TIFF. Ulises, que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Latinoamérica, ha colaborado además como coguionista en películas como La barbarie (2023), que compitió en el Festival de Málaga, o Acusada (2018), estrenada en la competencia oficial del Festival Internacional de Venecia.

SINOPSIS

1819. Un joven heredero español, una tejedora china y un desertor haitiano luchan por encontrar su lugar y su humanidad en el tenso cruce de culturas del caribe colonial, mientras se embarcan en la ambiciosa empresa de establecer una fábrica de seda en pleno corazón de la isla La Española.