‘Toy Story 5’: Pixar nos regala otra entrega maravillosa

4’5 Butacas de 5

Hace tiempo que ya no me quejo de que Pixar anuncie otra entrega de Toy Story. Cada nueva película me ha cerrado la boca, pues, quizá por las expectativas que tenía antes de verlas, una vez finalizada su proyección volvían a demostrarme (hasta en cuatro ocasiones) que sienten un cariño enorme por esta saga.

Es cierto que era difícil superar el final de la tercera entrega, un cierre de círculo magnífico y excelente del que poco más se podía aportar. Pero hete aquí que, cuando llegó la cuarta película, sin alcanzar el nivel de su predecesora (algo ya de por sí muy complicado), me sorprendió por su emotividad y por su discurso sobre el hecho de dejar ir. Y con la quinta, viendo el avance y lo que proponía, desde luego prometía mantener de nuevo el listón alto… y, una vez vista, puedo afirmar que lo ha conseguido.

Los juguetes regresan en «Toy Story 5» de Disney y Pixar y, esta vez, tendrán que enfrentarse a la tecnología. La labor de Buzz, Woody, Jessie y el resto de la pandilla se complicará exponencialmente al medir sus fuerzas con una nueva forma de jugar.

«Toy Story 5» tiene una papeleta muy difícil: mostrar cómo los juguetes pueden convivir con las nuevas tecnologías. Y es aquí donde esta entrega da en el clavo de manera brillante, pues sabe desarrollar esta idea de forma excelente y darle una resolución que, pese a lo imposible que pueda parecer, funciona gracias a esa magia tan característica de Pixar. No lo tenían nada fácil ante semejante propuesta y, desde luego, han salido victoriosos, ofreciendo una resolución perfecta al conflicto que plantean.

Pero no solo destaca por eso. La película supone también una denuncia del mal uso de las tecnologías entre los más pequeños, planteando un debate sobre cómo deben utilizarse y sobre el vacío que pueden provocar, creando una dependencia perjudicial que impide disfrutar de las amistades y, sobre todo, de la imaginación. Inseguridades y acoso escolar van de la mano en un discurso tan claro y contundente que resulta muy de agradecer que Pixar haya querido abordar una problemática que pocos han conseguido tratar con acierto.

Es cierto que quizá resulte una entrega menos divertida que otras (aunque sigue contando con momentos de humor maravillosos) y con menos secuencias de acción —en realidad, prácticamente todo se concentra en el clímax final—, pero eso no impide que el relato fluya con naturalidad y mantenga un ritmo estupendo que apenas presenta altibajos. Es más, el espectador permanece expectante ante el rumbo que tomará la historia, pues en ocasiones no sabe exactamente hacia dónde quiere dirigirse la película, y eso juega claramente a su favor.

Ahora bien, quizá otorgarle todo el peso del relato al personaje de Jessie sea uno de los aspectos que más lastran la película. Al menos para mí, no es un personaje con el suficiente carisma como para sostener prácticamente toda una entrega de esta saga, y eso que su historia es una de las más emotivas. También existe una trama secundaria (que no desvelaré, no os preocupéis) que por momentos parece completamente de relleno, aunque finalmente consigue integrarse con acierto en la historia principal durante su último tercio.

Por lo demás, encontramos lo característico de Pixar: un apartado visual sobresaliente con el que vuelven a demostrar que siguen siendo, probablemente, los mejores en el terreno de la animación. Atención a los animales, cuyo homenaje a Bambi, por cierto, no tiene desperdicio. Además, la película vuelve a contar con la música de Randy Newman, que aporta el toque perfecto, como ya sucedía en las cuatro entregas anteriores.

Por tanto, «Toy Story 5» mantiene un nivel muy alto, quizá más cercano al de la cuarta entrega que al de la tercera, pero desde luego no decepciona. Tras cinco películas excelentes, solo puedo decir que la saga Toy Story podría considerarse perfectamente una de las mejores que ha dado la historia del cine. Y si continúan realizando nuevas entregas con este nivel de calidad, por mí que no se corten.

Pixar ha vuelto a demostrar por qué sigue siendo la reina de la animación, con una película que seguramente será un enorme éxito de taquilla, y más que merecido. Además, lo hace respetando al espectador y ofreciendo una historia que sabe equilibrar tradición y tecnología de manera admirable. Y si encima consigue que esa fusión salga tan bien parada, el resultado es, sin duda, motivo de celebración.

Silver Chicón y Herminia Loh, la luz del amor en tiempos grises

Hablamos con el dúo de intérpretes de la película ‘Iván & Hadoum’ que llega a las carteleras el 12 de junio

‘IVÁN & HADOUM’ es el primer largometraje del director Ian de la Rosa, protagonizado por el artista multidisciplinar Silver Chicón y la también artista musical Herminia Loh, una oda al amor que explora a través de la relación de sus dos protagonistas cuestiones como la identidad, la herencia familiar y la conquista del cuerpo propio a través del amor.

La película se presentó en la Berlinale, en la sección Panorama, donde obtuvo el Teddy Award (convirtiendo a Ian de la Rosa en el segundo director español de ficción en lograrlo desde que Pedro Almodóvar lo hiciera en 1987 con “La ley del deseo”); y también ha pasado por el Festival de Málaga, donde se ha alzado con dos Biznagas de plata (Mejor guion y Premio especial del jurado) y una Mención Especial para Silver Chicón, su protagonista.

En su periplo por festivales, “IVÁN & HADOUM” ha cosechado importantes premios dentro y fuera de nuestras fronteras. La película se ha alzado con el premio a la Mejor Película en Pink Apple Film Festival (Suiza); premio al Mejor Largometraje en ANDALESGAI y en el XI Festival de Cine LGBTI del Centro Niemeyer; premio a la Representación Cinematográfica en la Muestra CINEMA TRANS en Tenerife y el “Premio Falda de Tul Roja 2026” para Ian de la Rosa en la 18ª Semana del Cine de Melilla.

Producida por AVALON junto a Pecado Films, Vayolet e Iván & Hadoum AIE, y coproducida internacionalmente con Port Au Prince (Alemania) y Saga Film (Bélgica).

La película llegará a los cines el 12 de junio de 2026.

SINOPSIS

Iván se enamora de Hadoum, una nueva compañera, en el invernadero de Almería donde ambos trabajan.  Sin embargo, su anhelado ascenso laboral interferirá en su relación, forzándole a decidir qué tipo de persona quiere ser.