Golda es un retrato de la primera ministra isrealí, Golda Meir (1973). Específicamente del momento en el que enfrenta la guerra de Yom Kippur. Se nos presenta como uno de los cuadros más importantes de la historia de Israel, pero también de la vida de la protagonista, al enfrentar al mismo tiempo un tumor cancerígeno.
La tensión y el suspense protagoniza la cinta, pues la vida de cientos de personas está en las manos de esta mujer (Helen Mirren) que ideará junto a su equipo la mejor manera de terminar la guerra y salvar a su pueblo.
La actuación de Helen Mirren(La reina 2006, La dama de oro 2015, RED 2010, entre otros) es simplemente impecable, mostrándonos una mujer profundamente firme y fría, pero al mismo tiempo vulnerable, humana y en su punto, carismática.
Por momentos hay tanta información en el argumento que se vuelve ligeramente lenta, pero sin duda es una historia narrada con excelentes medios, desde el guion, las actuaciones y el arte, la atmósfera transmite exactamente lo que uno vislumbra al pensar en Israel de 1973.
Un tributo no solo a “La dama de hierro de Israel”, sino a todas las víctimas que Yom Kippur se llevó consigo, sin duda alguna, un buen trabajo cinematográfico para curtirse de la historia Israelí y aprender de ella.
Intentemos hablar de esta película sin reflexionar demasiado sobre los antecedentes. A nivel mundial, puede considerarse una propuesta original debido al tema que aborda, combinando comedia con momentos con mucho corazón. Sin embargo, es cierto que el remake hollywoodense de la película de Javier Fesser, ‘Campeones‘, puede no captar la atención de nuestra audiencia nacional. Si la versión original no te interesó, es probable que el remake tampoco lo haga, ya que respeta bastante la historia en la que se basa.
Soy un ferviente admirador del trabajo de Woody Harrelson. No siempre obtiene roles relevantes debido a la falta de ofertas jugosas, pero es innegable que brilla como actor de reparto. En las pocas ocasiones en las que lidera el elenco, como en «El escándalo de Larry Flynt», «Asesinos Natos» o «True Detective», demuestra su habilidad. Destaca en cualquier género y bajo la dirección de cualquier cineasta. Su papel en «Champions» podría ser el siguiente paso natural para su personaje en «Los blancos no la saben meter». Interpreta a Markus, un apasionado del baloncesto con aspiraciones NBA que, a pesar de su talento, no consigue alcanzar su meta. Tras un accidente automovilístico, se convierte en segundo entrenador en un equipo de la G League, enfrentándose a 90 días de trabajo comunitario como entrenador de los Super Amigos, un equipo de baloncesto paralímpico.
Un tipo huraño y
egoísta, verá cómo, entrenamiento tras entrenamiento, los miembros de su equipo
se vuelven importantes para él. Más allá de aprender tácticas o trabajar en
equipo, la verdadera lección de vida la experimenta Markus.
El humor, una herramienta efectiva en la película, se beneficia de la amplia experiencia en el género de su director, Bobby Farrelly. Aunque un tanto más domesticado de lo que suele ofrecer el cineasta, aún incluye momentos escatológicos o sexuales, a pesar de ser una cinta para todos los públicos.
Lo más admirable
quizás sea la facilidad de digestión, ya
que los minutos avanzan y el carismático reparto mantiene el interés
constantemente, con un casting estéticamente similar a la obra original.
Además, cuenta con secuencias de montaje acompañadas de buenos temas musicales
que refrescan las escenas deportivas, aunque los partidos son una mera excusa.
Como amante del basket, no se encuentra en mi Top 10 de mejores películas sobre el deporte. Sin embargo, valoro la visibilidad que ofrece al abordar personajes con discapacidad, ya que la película española se queda rezagada en términos de explotación comercial en comparación con la de Farrelly. Un resultado que gana por la mínima con una sencilla bandeja en el último minuto de posesión.